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Los primeros acreedores de Alu Ibérica abren la vía judicial para poder cobrar

"¿Qué más tiene que pasar para que el Ministerio de Industria detenga esta catástrofe?", pregunta el presidente del comité de empresa

Miembros de la delegación chino-española, durante la visita a la planta de Alu Ibérica de Avilés.

Miembros de la delegación chino-española, durante la visita a la planta de Alu Ibérica de Avilés. EUROPA PRESS

Varias de las empresas comarcales a las que Alu Ibérica dejó de pagar puntualmente sus facturas al hacerse cargo de la compañía Grupo Riesgo se han visto obligadas a emprender acciones judiciales al objeto de cobrar deudas que en el peor de los casos supera los 400.000 euros. "No hemos tenido más remedio que reclamar judicialmente la deuda, porque los intentos amistosos que hemos llevado a cabo para cobrarla han sido infructuosos. Veremos ahora cuándo y cuánto dinero logramos recuperar", manifestó -previa petición de confidencialidad- el gerente de una de las empresas acreedoras de Alu Ibérica, líder en su sector.

Esta y otras empresas han seguido el camino que ya adelantó ayer LA NUEVA ESPAÑA que tomó la Autoridad Portuaria de Avilés con respecto al impago de 139.000 euros en concepto de tasas y cánones: abrir la vía ejecutiva para cobrar. Solo que las empresas privadas, a diferencia de las entidades de Derecho Público, deben pleitear en el ámbito de la jurisdicción civil. "En nuestro caso tuvimos discrepancias sobre los términos del contrato y los nuevos gestores de Alu Ibérica decidieron extinguirlo. Sobre eso, nada que objetar, están en su derecho. Pero lo que no esperábamos es que se negaran a pagarnos el dinero que debían. Vista su actitud, tuvimos que meterlo en el Juzgado", explica un empresario corverano, víctima también de la morosidad de la firma aluminera.

La información que ayer publicó este diario sobre la deuda que acumula Alu Ibérica en los cinco meses que lleva siendo gestionada por Grupo Riesgo -5,5 millones a fecha 31 de agosto, tres de los cuales se corresponden con facturas que aún podrían ser pagadas en un plazo de 90 días- ha removido los cimientos del tejido empresarial avilesino, generando una honda preocupación al verse confirmados los rumores que corrían sobre la morosidad de la firma aluminera: "Ya estábamos avisados de que había que andarse con ojo con esa gente, pero a la vista de la deuda que acumulan todas las cautelas serán pocas", manifestó otro empresario que teme que a la extinción de su contrato con Alu Ibérica dejen de pagarle las facturas giradas en los tres meses anteriores (es uno de los que ha aceptado cobrar a 90 días).

En medios sindicales, el conocimiento de la deuda ha servido para ratificar posiciones: "¿Qué más tiene que pasar para que el Ministerio de Industria intervenga y detenga esta catástrofe?", preguntó el presidente del comité de empresa, José Manuel Gómez de la Uz (CC OO). Desde la UGT, Daniel Cuartas reiteró lo que lleva diciendo desde hace meses: "Si una sociedad (Grupo Riesgo) que se presentó haciendo ostentación de tener 250 millones no paga ni las facturas de 2,54 euros, ¿qué credibilidad tiene?" Y añadió que "la empresa ha decidido ir a por los cabecillas sindicales acusándonos de dañar la imagen de la compañía, pero realmente no nos necesitan: ellos solos se encargan de cargársela, como demuestra el nivel de morosidad".

José Antonio Jaquete, de la Asociación Profesional de Cuadros, señaló que "Alcoa (la propietaria original) es corresponsable de lo que está pasando porque recibe un informe trimestral de la marcha de la fábrica; es decir, sabe el fraude que se está cociendo aquí y no actúa". Jaquete cree que "a este paso la fábrica no llega a Navidad".

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