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CLAUDIO TOLCACHIR | DIRECTOR DE "LA MÁQUINA DE TURING", SE ESTRENA MAÑANA EN AVILÉS

"Dirigir es como llenar una serie de casillas, cuando están cubiertas no las abarroto"

"Daniel Grao es un actor maravilloso, capaz de dotar de verdad todos los trabajos que hace, una verdad como pocas veces he visto"

Claudio Tolcachir, en una anterior visita a Avilés.

Claudio Tolcachir, en una anterior visita a Avilés. JULIÁN RUS

El dramaturgo argentino Claudio Tolcachir (Buenos Aires, 1975) estrena como director mañana domingo (19.00 horas) en el Centro Niemeyer, en Avilés, el drama "La máquina de Turing", de Benoit Solès. Se trata de un espectáculo de Producciones Teatrales Contemporáneas (PTC) que protagoniza el actor Daniel Grao y que se centra en la vida del célebre ingeniero británico Alan Turing, que descifró la máquina Enigma y contribuyó a vencer a los nazis. Conversa con LA NUEVA ESPAÑA por teléfono.

- ¿Qué debe tener un espectáculo para que se sume usted a él?

-Hay dos elementos que, sobremanera me movilizan: que me suponga una novedad es el más importante. A lo largo del año leo mucho, los productores me envían proyectos, pero para meterme en ellos tengo que verlos interesantes y eso sucede cuando la historia tenga vínculos capaces de conmoverme. Luego me tiene que obligar a reinventar cómo contarlo, que pueda encontrar cierta novedad a la hora de contarlo. No me gustan las apuestas simples o que yo ya haya probado. Parece que dirigir es como llenar una serie de casillas, cuando las tengo llenas no las abarroto con más de lo mismo. O sea, que el proyecto suponga un desafío técnico y que la historia me conmueva.

- Parece que "La máquina de Turing" lo tenía todo.

-Absolutamente. Le confieso que no conocía la parte humana de Turing. Sí la técnica. Me sumergí en su derrotero, tan parecido al de Oscar Wilde: represaliados por ser homosexuales. La sociedad los utilizó durante un tiempo para terminar despedazándolos. Y todo esto , no nos olvidemos, pasó antes de ayer.

- Y luego, el sistema le perdonó.

-Eso es más absurdo que su condena. A un tipo como Turing le condenan a la castración química y termina suicidándose. La obra va sobre la tolerancia, pero también sobre la particularidad, la diferencia porque no son aspectos de la vida negativos: todo lo contrario.

- Vive y trabaja al otro lado del Atlántico. ¿Cómo se lo montó para hacer "La máquina de Turing"?

-Fue una película de suspense: en estos tiempos pandémicos no sabemos qué va a pasar al día siguiente. Encima viajamos desde Buenos Aires los cuatro.

- ¿Los cuatro?

-La familia entera. Tenemos dos hijos: Camila, que tiene tres años, y Gaspar, de uno. Habíamos pasado el encierro en Buenos Aires así asá: al final no colapsó el sistema sanitario. Las productoras de PTC me han facilitado mucho la vida. El equipo técnico y artístico con que me he encontrado es maravilloso: ha sido muy placentero poder combinar la vida laboral con la familiar. Con dos hijos tan pequeños no ha habido tiempo para el aburrimiento. Pero ya estoy en España.

- Aparte de "La máquina de Turing" tiene rodando por ahí "Lo próximo".

-Sí. Estos días va a El Escorial, a Valladolid: logramos reflotar el espectáculo que hacen dos compañeros de Timbre 4, mi compañía: Lautaro Perotti y Santi Marín. Antes del encierro, hicimos una función en San Sebastián que estaba llena de programadores. Espero que se pueda reflotar y que, además, se pueda ver en Avilés, donde todavía no ha llegado.

- ¿Y si hablamos de usted como escritor?

-Aquí me tiene.

- ¿Se lo monta bien?

-Es complicado. Le hablé de mi familia. Después de "La máquina de Turing" viajamos juntos a Milán donde voy a dirigir en el Piccolo Teatro "Tercer cuerpo", que es otra de mis obras. A partir de ahí voy a poder volver a fantasear en mis cosas. Porque ya sabe que para escribir es necesaria estar en disposición de ello.

- No hemos comentado a los componentes de su elenco.

-Es el momento.

- Con Daniel Grao ya coincidió cuando estrenó en Avilés "Emilia".

-Es un actor maravilloso, capaz de dotar verdad todos los trabajos que desempeña, una verdad como pocas veces he visto. Es cierto: nos conocimos cuando "Emilia" y ya entonces observé su manera de trabajar. La dificultad la hace fácil cuando habla, cuando camina, cuando mira. Es un placer trabajar con él y me encanta que me haya dado la oportunidad de decírselo. Pero no sólo me pasa con él, también Carlos Serrano.

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