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Ética sin recompensa

El exiliado guineano Ángel Oló Bahamonde ha muerto en Asturias sin lograr el sueño de ver democratizado su país

Ángel Oló Bahamonde.

Ángel Oló Bahamonde.

La dictadura que instauró Teodoro Obiang Nguema en 1979 al tomar el poder en Guinea Ecuatorial mediante un golpe de estado ha sobrevivido a Ángel Oló Bahamonde, uno de los valientes que primero denunció las prácticas corruptas del todavía presidente de aquel país africano, colonia española hasta 1968. Nominalmente, Guinea Ecuatorial es una democracia constitucional desde 1991; sin embargo, fuerzas opositoras como en las que militó Ángel Oló señalan que la realidad política de ese país corresponde a una dictadura unipartidista y personal de Teodoro Obiang Nguema, que derrocó a su tío Francisco Macías Nguema y que se ha perpetuado en la presidencia falseando los resultados electorales y asesinando a los opositores, según denuncian varias organizaciones defensoras de los Derechos Humanos.

Ángel Oló Bahamonde viene a estas páginas, con motivo de su muerte a los 76 años el pasado sábado, porque eligió como lugar de residencia en su exilio forzado la localidad de Luanco, aunque fueron muchos los vínculos que también le unieron a Oviedo. En la capital del Principado estudió la carrera de Ingeniería de Minas, ejerció como profesor, también se casó –con la maestra Isabel Martínez Vieira– y tuvo a sus hijas, Alicia y Susana.

Con la caída del dictador Macías y la llegada a la presidencia de Teodoro Obiang, apoyado por el Gobierno español de la época, Ángel Oló se desplazó a su país natal, dejando en Asturias a su esposa e hijas, en atención a la llamada que hizo el nuevo presidente a los guineanos dispersos por el mundo de que volvieran para reconstruir el país.

Aquel ilusionado ingeniero formado en Asturias ocupó importantes cargos públicos en Guinea Ecuatorial desde 1980 –director general de Minas e Hidrocarburos, consejero de la Presidencia en materia de Minas e Hidrocarburos, director general de política científica y tecnológica y Viceministro de Finanzas.

Sin embargo, aquí comenzaron sus problemas. Conocedor de las prácticas corruptas imperantes en los manejos del Gobierno guineano, elaboró una auditoría fiscal en la que descubrió que importantes empresas multinacionales evadían impuestos y divisas de Guinea con el consentimiento de varios miembros del Ejecutivo, todos ellos de la familia del presidente.

Persecución y exilio

Ángel Oló comenzó a ser perseguido políticamente, según dictaminó el Centro de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, al que acabó recurriendo para su defensa. Antes de obtener la satisfacción moral de la condena que hizo la ONU de la vulneración sistemática de derechos en Guinea Ecuatorial, Ángel Oló recibió varias amenazas de muerte, su pasaporte fue confiscado, perdió todos sus bienes, fue encarcelado y vio denegada la petición de un juicios de acuerdo a las legislaciones internacionales. Su recurso ante la organización Amnistía Internacional llegó a conocimiento del presidente Obiang, que enfurecido ordenó su captura y asesinato. Fue por eso por lo que escapó de su país en 1991 a bordo de una lancha de pesca y ayudado por una doctora alemana.

La familia del disidente, a la que había llevado a Guinea, también sufrió la persecución y las intrigas del régimen. Su esposa, según relató a este diario Ángel Oló, fue recibida en cierta ocasión en Malabo “con una gran mamba negra (una serpiente extremadamente venenosa) en la habitación”, lo que la obligó a regresar a Asturias, desde donde comenzó a preparar la salida del país de su marido.

Nada más conseguir llegar de nuevo a Asturias, el exviceministro guineano denunció ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU su situación, ya que junto a la persecución política siguió otra de índole material que culminó con la expropiación de todos los bienes que poseía. El en tiempos secretario general de las Naciones Unidas, Butros Gali, llegó a solicitar –en vano– explicaciones al Gobierno de Guinea Ecuatorial sobre sus actuaciones.

Al mismo tiempo, y a raíz de participar en un debate celebrado en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, con notable éxito entre los guineanos residentes en España, Ángel Oló pasó a aglutinar la oposición al presidente Teodoro Obiang desde Luanco, villa donde ha residido los últimos años y donde su esposa trabajó como maestra. Para articular la lucha en pos de la democratización de Guinea Ecuatorial fundó el Partido Demócrata para el Desarrollo Humano.

Ángel Oló no logró en vida el objetivo de liberar Guinea de la opresión del dictador Obiang, pero algún día será reconocido como un hombre incorruptible, una cualidad que, según explicó a este diario, “es fruto de los principios éticos aprendidos en Oviedo”.

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