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Un banco subasta el piso de una familia avilesina por una deuda de 1.834 euros

La entidad financiera transmitió el inmueble a una sociedad filial y trató de desahuciar al ocupante, hijo de los dueños, pero la Audiencia lo evitó

Juicio vivienda

Una familia avilesina ha estado a punto de perder un piso en Las Meanas, adquirido en 2006 y sobre el que pesaba una hipoteca constituida con la entidad financiera Caixabank, debido a la acumulación de una deuda por importe de cuatro mensualidades y media (1.834 euros) para un capital total a devolver en 30 años de 146.500 euros. Esta generación de la deuda se produjo por la suma de pequeñas cantidades no abonadas durante meses y de las que los hipotecados, confiados en que los pagos se hacían con normalidad, no fueron advertidos.

Lo más asombroso del caso es que los afectados no tuvieron conocimiento de lo que maquinaba el banco hasta que un día de 2019 les llegó a casa una carta del juzgado número 7 de Avilés advirtiendo de acciones judiciales en marcha; esto les puso en alerta y les condujo al Registro de la Propiedad, donde comprobaron con pasmo que el inmueble había dejado de estar a su nombre y constaba como propiedad de la sociedad Buildingcenter, SAU (sociedad filial de Caixabank). El siguiente paso fue poner el caso en manos del abogado avilesino Javier Suárez García, quien de momento ha conseguido impedir el desahucio del ocupante del piso (hijo de la pareja que compró el piso) y ahora se propone dar con la manera de que la propiedad pueda volver a constar inscrita en el Registro a nombre de la familia.

La rocambolesca historia arranca con el impago de parte de las letras mensuales de la hipoteca. “Teníamos un inquilino y con lo que pagaba de alquiler se satisfacía el pago de la hipoteca. O al menos, en esa confianza estábamos. Pero por lo visto, había meses en los que faltaba dinero y se acumuló una deuda de mil y pico euros”, relata la mujer a cuyo nombre se escrituró la hipoteca.

En un momento dado y a la vista de los impagos, Caixabank instó juicio de ejecución hipotecaria contra la mujer, que niega haber tenido conocimiento del mismo. Previo a decidir sobre esa cuestión, un juzgado avilesino abrió de oficio un incidente por posible nulidad por abusividad de la estipulación que regulaba los intereses moratorios. Este incidente se resolvió en contra del banco, que tuvo que recalcular la deuda, dejándola en 121.401 euros, más intereses y costas. Llegados a este punto, el banco procedió a la subasta del piso y por ausencia de postor se lo adjudicó en 102.672 euros, anunciando de inmediato su cesión a su filial Buildingcenter y fijando que la deuda restante por satisfacer por parte de los hipotecados en 33.630 euros. Es decir, la familia perdía la propiedad del piso y aún quedaba empeñada con el banco.

El nuevo propietario (la sociedad inmobiliaria filial de Caixabank) desistió en principio de su derecho de toma de posesión del inmueble, pero dos meses después promovió un desahucio precario de los ocupantes de la vivienda: el hijo de los dueños originales del piso y su pareja. Este complejo caso llegó a la Audiencia Provincial de Asturias, que en base a toda la legislación vigente (especialmente las novedades introducidas en 2017 que vienen a reforzar los derechos de los consumidores frente a condiciones abusivas de las entidades financieras) desestimó el recurso de apelación que había interpuesto Caixabank contra un auto del juzgado 7 de Avilés fechado en julio de 2020 que declaró la nulidad (por abusiva) de la cláusula de vencimiento anticipado por impago y ordena el archivo y sobreseimento el proceso.

El abogado que ha defendido los intereses de la familia hipotecada, embargada y amenazada de desahucio asegura que en su dilatada experiencia nunca había visto un caso similar, especialmente por la cesión inmediata de la vivienda subastada a un tercero (una sociedad filial del propio banco) y la renuncia inicial del mismo a tomar posesión de la misma, lo que a la postre fue determinante para los intereses de sus clientes. Queda, no obstante, un problema pendiente de resolver: el piso sigue registrado a nombre de Buildingcenter y ese asiento es a priori irreversible. Javier Suárez García sopesa iniciar una acción legal en que se reclamarán daños y perjuicios a Caixabank en la esperanza de obtener una compensación económica que permita a la familia recomprar la vivienda que, pese a todo, a día de hoy siguen ocupando el hijo del matrimonio y su pareja.

El caso

  1. Inmueble. La familia compró un piso y para pagarlo pidió un préstamo a 30 años garantizado con una hipoteca de 146.500 euros.
  2. Deuda. La deuda que llevó al banco a promover la ejecución hipotecaria importaba 1.834 euros (4,5 mensualidades).
  3. Subasta. El banco subastó y se adjudicó a sí mismo el piso en 102.672 euros, 33.630 euros menos del capital total reclamado.

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