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Mujeres malvadas, hombres irresponsables

Patricia Pérez desentraña el blanqueo que la historia del arte ha hecho de la violencia machista “por un bien superior”

La historiadora del arte Patricia Pérez. | Eliana Lamata

La historiadora del arte Patricia Pérez. | Eliana Lamata

Cintillo 25N

Dice Patricia Pérez que “hay un tipo de mujer con tantos poderes como para parecerse a los ‘X-Men’”. La historiadora del Arte avilesina se refiere a las “que logran manipular a los hombres para que hagan aquello que no quieren hacer”. Son las “vamps” de toda la vida. “Hay un montón de ejemplos a lo largo de la historia; su poder mayor, sin embargo, es que hoy, en el año 2020, todavía hay quien echa mano de ese lugar común para justificar no sé qué cosas”, se lamenta Pérez, que ayer habló sobre todo esto a través de la plataforma Zoom, una de las actividades del 25-N, el Día contra la Violencia hacia las Mujeres.

“El rapto de las sabinas”, de David.

“El arte marca referentes de género. Las mujeres tienen que ser madres, y serlo buenas y perfectas. Lo que pasa es que no todas somos madres perfectas y eso conlleva frustración. Lo contrario son las putas. “Un ejemplo, las ‘Señoritas de Aviñón’”

En el otro lado de la balanza están las mujeres malas. Una de ellas es Salomé, la que ordenó cortar la cabeza de San Juan Bautista, pero lo hizo utilizando ese poder sobrenatural que hizo que el hombre actuase como un irresponsable, es decir, como un hombre falto de responsabilidad. Esto de la manipulación es un tema que sigue estando sobre la mesa ahora mismo. Hace tiempo que todos –hombres y mujeres– somos responsables de nuestros actos”, explicó antes de señalar otras mujeres malvadas y legendarias del tipo de Dalila o Eva, la del Paraíso.

“Las señoritas de Aviñón”.

Con todo esto, Pérez lo que hizo ayer fue “un paseo por la historia de la violencia machista” a través de la pintura. Así sacó a colación “El rapto de las sabinas”, que es un gran lienzo que está colgado en el Louvre, en París, y se centra en la historia “de un grupo de romanos que acuden a Sabinia a secuestrar a las mujeres que ellos no tienen”, explicó. “Lo que se ve en el cuadro es que esas mujeres tienen sufrir –porque digo yo que ese secuestro no fue nada apetecible–, pero por un bien superior”. Se refiere a la fundación de Roma: “Esa sí que fue una gesta histórica”.

Uno de los cuadros de la serie de Nastagio degli Onesti, de Botticelli.

Otro ejemplo de este cariz es el mito de la violación de Lucrecia. “Resulta que este crimen, por el hijo del rey de Roma, es el que terminó con la Monarquía, que devino en la República. O sea, un bien mayor, otra gesta histórica. Lo que sucede es que esa mujer se suicidó porque después de haber sido violentada había perdido su honra y sólo le quedaba morirse”, se lamentó la conferenciante, que también es la empresaria de Cuéntame un Cuadro.

Se paró a explicar una serie de cuadros de Sandro Botticelli que está en el Museo del Prado. “Se basa en un cuento de Boccaccio, el de Nastagio degli Onesti”, cuenta Pérez. “Un tipo, Nastagio, está triste porque no consigue el sí de su chica. Va por el bosque y ve a un jinete que persigue a una chica, le da caza y unos perros se comen sus entrañas. Cuando han terminado, el martirio vuelve a empezar y es que la chica había rechazado en vida al jinete que terminó matándose. A Nastagio se le ocurre que estaría bien que su chica desdeñosa viese la escena a ver si cambia de opinión”. Malas mujeres.

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