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José Pedro vivió para contarlo: vuelve a casa tras 8 meses ingresado por covid, cinco de ellos en la UCI

“Es un superhéroe”, dice la familia del corverano, y él, traqueotomizado y que rozó la muerte, reconoce: “Solo sueño con ver a mis nietas”

José Pedro Hernández, ayer, en la habitación del Hospital San Agustín. | Imagen cedida por la familia Hernández

José Pedro Hernández, ayer, en la habitación del Hospital San Agustín. | Imagen cedida por la familia Hernández

La vida de José Pedro Hernándeztiene dos historias: la de un paisano vitalista y dinámico de Las Vegas (Corvera) y la del paciente asturiano que más tiempo ha pasado ingresado en una Unidad de Cuidados Intensivos por covid. Hoy regresa a casa, traqueotomizado y con secuelas tras ocho meses

Hasta el pasado mes de abril, Hernández era un jubilado de 74 años que dedicó su vida a la construcción. Le gustaba hacer deporte, el aire libre. De ahí que su familia confundiera sus primeros signos de fatiga por el covid con una pequeña depresión: “Estaba raro, iba de la cama al sofá, cuando él es muy activo, y creía que estaba triste por no poder salir de casa, porque entonces ya llevábamos un mes de confinamiento”, explica su hija Yolanda. Hernández no tenía fiebre, solo se sentía cansado. Pese a todo, y con las noticias del nuevo coronavirus causando estragos, la familia decidió llevarlo al Hospital.

Ahí José Pedro Hernández empezó su segunda vida. Era un 12 de abril: “A los veinte minutos de entrar por la puerta de Urgencias nos dijeron que estaba muy grave, que le iban a provocar un coma inducido para permitir que el respirador trabajara de forma adecuada y nos explicaron que debíamos ponernos en lo peor”. Nada fue a mejor en los siguientes días. “Sufrió una embolia pulmonar, tuvo el riñón afectado… Todo fue a un poco más”, relata su hija Yolanda, que se emociona al ver ahora a su padre convertido en un superviviente covid. La emoción es compartida por otro de los hijos de José Pedro, José Manuel, otro pilar de la familia Hernández.

“En esos días tan complicados con él en la UCI, nos dijeron que podía subir una persona, solo una, a despedirse de él, que estaba muy malito, y que tuviéramos un teléfono siempre a mano por si ocurría un fatal desenlace”. Entonces José Pedro Hernández, que celebró su 75 cumpleaños en la Unidad de Cuidados Intensivos, sacó fuerzas, y luchó. “Recuperó un chispazo de vida”, valora su familia. Pero su recuperación estaba aún lejana. Se sucedieron episodios “de bacterias, de una neumonía encima de otra…”. También sufrió un ictus.

Tras 106 días en la Unidad de Cuidados Intensivo recibió el alta. La alegría, aunque mediática, duró poco: al día siguiente volvió a ingresar en el mismo servicio porque no saturaba bien. La UCI fue su “casa” hasta septiembre. Entonces pasó a planta, a la quinta norte. “Ya en la habitación nos dijeron que pasara lo que pasara no iba a volver a la UCI”, sentencia Yolanda Hernández, y continúa: “En planta las cosas no siempre fueron fáciles, pero los doctores hicieron lo posible por salvarlo. Y mi padre es un superhéroe”, reitera esta mujer que en los últimos meses lloró muchas veces la posible marcha de su padre. Pero él se aferró a la vida.

Hernández relata los hechos sin separarse de su padre, un hombre ahora de buen aspecto que hoy, tras casi ocho meses hospitalizado, regresará a casa, a Las Vegas. Ayer a mediodía los médicos le dieron la buena nueva. Vuelve a su hogar, pero con secuelas. Está traqueotomizado y requiere cuidados. “Aunque no tiene sonido yo le entiendo todo lo que dice”, presume una hija orgullosa de su padre, como su hermano José Manuel: “Ha sido muy buen enfermo a pesar de que estuvo muy malito. Ha perdido un poco la noción de lo malo, de los meses en la UCI, pero ahora se siente un campeón”.

El paciente que más tiempo ha estado hospitalizado en Asturias –y uno de los que ha pasado más tiempo en una UCI del país– por el covid y su familia quieren agradecer el trabajo de los profesionales del San Agustín, tanto de la UCI como de planta. “Han sido sus sonrisas”, apuntan. Valoran también el respaldo de la familia, sobre todo, dicen, de dos hermanas de su padre, Paloma y María del Carmen.

¿Y con qué sueña José Pedro Hernández? Responde a través de su hija: “Con ver a mis nietas”. El deseo se cumplirá hoy. Entonces este corverano de Las Vegas podrá empezar a escribir el tercer capítulo de su historia, la de un superviviente del nuevo coronavirus que regresa a casa por Navidad.

Personal sanitario con José Pedro, en su primera y breve salida de la UCI.

“Nos vamos con cierto miedo, pero muy contentos”

Tras 106 de ingreso, la consejería de Salud celebraba con la imagen que acompaña estas líneas la salida a planta de José Pedro Hernández de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario San Agustín. “La alegría fue corta: un día y medio después tuvieron que volver a llevarlo a esta unidad porque no saturaba bien”, relata su familia, que en los últimos meses ha vivido un vaivén de emociones. De nuevo en la UCI, José Pedro pasó otros dos meses más hospitalizado en estado crítico. Fue trasladado a planta en septiembre tras cinco meses recibiendo los cuidados del equipo de Manuel Valledor: “Para los profesionales solo tenemos palabras de agradecimiento”, dicen los allegados de este hombre de Las Vegas (Corvera) que se deshacen igualmente elogios para los trabajadores de la quinta planta norte del complejo sanitario avilesino. “Ahora nos vamos a casa muy contentos, pero con cierto miedo, mi padre requiere cuidados, pero para eso estamos mis hermanos y yo”, sentencia Yolanda Hernández, que señala, como curiosidad, que su padre siempre dio negativo en las pruebas PCR “pese a que quedó claro que tenía alta carga viral”. Nadie más en la familia, por fortuna, se infectó.

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