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Avilés, de plató de película a aula de cine

Scarlett Johansson, Victoria Vera, Quim Gutiérrez, Alfredo Landa y el Calvo de la Lotería han rodado en una ciudad que quedó sin salas cinematográficas a pie de calle en 2013

Scarlett Johansson, con Woody Allen en Avilés.

Scarlett Johansson, con Woody Allen en Avilés. Ricardo Solís

Las calles de Avilés sirven para que ande un asesino suelto o para convertirse en Oviedo, así como quien no quiere la cosa. El historiador del cine Jesús García de Dueñas y el, entonces, productor novel Andrés Vicente Gómez decidieron que la sombra de las chimeneas de Ensidesa eran un escenario perfecto para que un niño pijo comenzara a matar con una alambre sangriento. En aquella película salían Lola Flores, Teresa Rabal y David Carpenter, que hizo aquella película (en 1973), pero luego no hizo ninguna más. Unos años antes, Ensidesa también había salido en el cine patrio y avilesino: fue en la “Rogelia” de Rafael Gil. Estaban Arturo Fernández y Fernando Rey en lo más alto del cartel. Rey era el malo, con la mano larga, con navaja y tajos; Fernández, enamorado y guapo. 

Alfredo Landa. Ricardo Solís

El cine no es ajeno en una ciudad que no tiene cines al pie de calle (en septiembre de 2013, cerraron los Marta –hoy un asador confinado– con la proyección de “El llanero solitario”). El historiador Juan Carlos de la Madrid cuenta que la primera película que se rodó en Avilés es un reportaje al estilo de los que filmaban los hermanos Lumière. Se titula: “Vistas de Avilés y San Juan de Nieva”. Sin embargo, el cine cine llegó en 1924, cuando el municipio tiró la casa por la ventana y decidió rodar el traslado de los restos de Pedro Menéndez, el conquistador de La Florida, el 8 de agosto de 1924. Eso y también a la delegación norteamericana en la villa del Adelantado. Avilés es puro cine desde el principio de todo.  

Quim Gutiérrez, durante el rodaje de "El padre de Caín". Ricardo Solís

Se da la paradoja de que, cuando las autoridades regionales permiten que la cultura sea cultura, los espectadores avilesinos responden a manos llenas. El ciclo “El cine los martes” de la Casa de Cultura –que fue “de los jueves” hasta que ese día se lo pidió la sala del Niemeyer cuando transformó el “Film Center” de la primera dirección ejecutiva del complejo cultural en una simple sala como todas las demás– junta más de dos centenares de personas entregados, sin palomitas, con ganas de mantener la ceremonia.

Un plano de "You are the one".

El primer largometraje producido plenamente en el Principado –en el tiempo en que habían explosionado el cine vasco o el catalán– es “El vivo retrato”, una película del cineasta Mario Menéndez (Oviedo, 1951-Barcelona, 2005), uno de los miembros del legendario grupo “Cátaro”, donde había empezado como actor César Sánchez, de largo recorrido en el Teatro Clásico, ahora, todos los días, en un culebrón en la tele. El plantel de actores es largo y extraordinario: el músico de jazz Andreas Prittwitz, como un científico nazi que sobrevive a un naufragio y recala en las costas cantábricas, y Victoria Vera, como la prostituta que sabe alemán.

Descanso del rodaje "El vivo retrato".

Una película también legendaria –y también de culto– es “El milagro de P. Tinto”, el debú (1998) en el mundo del largometraje de Javier Fesser, que tocó el cielo con las manos con “Campeones” y el amor de los cinéfilos con aquellos cortos de aplauso y doble salto mortal: “Aquel ritmillo” y “El secdleto de la tlompeta” (1995). Lo que sacó en la película fue, principalmente, el mismo puerto. 

José Luis Garci –con Oscar incorporado– ha elegido Avilés como escenario para dos de sus películas modernistas: “Luz de domingo” y “You’re the one”, pero también para “Sesión continua”, que fue candidata al Oscar a la mejor película extranjera (salían las chimeneas de Baterías). 

Rodaje de "El milagro de P. Tinto".

Garci se hizo grande contando cómo estaba el país los años de la Transición. En los noventa se tornó melancólico y adaptó títulos tan extraños como “Canción de cuna” –basada en una obra que sólo firmó Gregorio Martínez Sierra–. Así que por Avilés anduvieron Paula Echevarría, Alfredo Landa, Iñaki Miramón, Lydia Bosch... 

Garci se llevó la ciudad al pasado. Y Woody Allen, la cambió de espacio. Fue cuando “Vicky Cristina Barcelona”. Se paró las calles de San Francisco, Galiana, la plaza de Domingo Álvarez Acebal... todo para que Scarlett Johansson luciera melena rubia y Javier Bardem tomara una caña en los soportales (una escena que, al final, no salió en la película). La campa de San Nicolás se convirtió en la terraza de un bar íntimo (cuando todavía los había). Woody Allen, gracias al actual dramaturgo Natalio Grueso, presentó luego en Avilés, en la Casa de Cultura, “El sueño de Casandra” y “Conocerás al hombre de tus sueños”. En esta película salía Antonio Banderas, pero él no vino a Avilés. En cambio sí Lucy Punch y Gemma Jones. 

Un plano de "El asesino no está solo".

La televisión también ha elegido Avilés como escenario peliculero. La casa en la que se aloja el guardia civil al que da vida Quim Gutiérrez en “El padre de Caín” está más o menos donde el antiguo restaurante La Fragata. En realidad, Avilés en esta serie sobre el inicio de la lucha antiterrorista (según la visión del exsecretario de Estado de Seguridad Rafael Vera, el mismo de José Barrionuevo y Felipe González). 

El anuncio de la Lotería Nacional de 1999 se filmó –de nuevo–, en la calle de San Francisco, justo en frente de la iglesia se San Nicolás. Entonces salía El Calvo (Clive Arrindell) por segunda vez como cabeza visible de la campaña. Y Avilés parecía que se había trasladado a la misma época de “Luz de domingo”, a comienzos del siglo XX, cuando empezó el cine en Avilés. 

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