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Béznar arias | Productor del disco “Antología de Avilés” que se entrega con LA NUEVA ESPAÑA

“El disco es un verdadero arte de justicia y reivindicación de la música”

“El rock no ha muerto, aunque ya no estén entre nosotros Tom Petty, George Harrison o Prince”

Béznar Arias, en una terraza de El Parche.

Béznar Arias, en una terraza de El Parche.

Beznar Arias (Avilés, 1965) es, sobre todo, promotor musical: de aquel concierto de Luz Casal que terminó con ella, Jackson Browne y Chris Barron encima del quiosco de la música del parque del Muelle cantando “Take it easy”, pero también de aquellos espectáculos tan nostálgicos como “Avilés 1900” que sonaron tan bien en el parque Ferrera. Ahora presenta “Antología de Avilés”, su última producción, un disco que se distribuye con LA NUEVA ESPAÑA de Avilés a un precio de 11,95 euros. Sobre él va esta charla.

–¿Cuál es la seña de identidad de la música avilesina?

–No creo que tenga ninguna en particular que la diferencie de otras regiones o ciudades. En cada pueblo se respira una riqueza musical enorme y Avilés, como no podía ser de otra manera, tiene la suya: la de la constancia y, sobre todo, la de haber fabricado músicos de excelencia. Lo mejor y lo más gratificante es conocer la vida personal de tantos y tantos hombres y mujeres que han escrito momentos musicales inolvidables para los ciudadanos. Muchas veces nos apartamos de la memoria, y ahora que esta palabra está tan manida para muchas cosas, suelo hacerme la misma pregunta: si a los avilesinos se les conoció en toda Asturias como Los músicos, y a Avilés, como “la Atenas de Asturias” cómo es posible que en las últimas cuatro décadas, no haya sido asignado a ningún monumento, calle, avenida, edificio cultural… el nombre de un músico nacido o relacionado con nuestra ciudad, con la excepción del Conservatorio. Me parece injusto, rocambolesco, y tremendamente lamentable. En el libreto que acompaña al disco se citan nombres que han sido fundamentales “mantenedores” en las tradiciones musicales de la ciudad.

–Emilio Menéndez, Rubén Díez, Gonzalo Casielles... ¿Qué tal se ven antologados por usted?

–Seguro que merecen más líneas de las que les dedico en el disco. Todo se andará. Como le decía antes, son muchos los músicos y otras personas anónimas, las que hacen posible un siglo de canciones y costumbres. Pero he de confesarle que por Emilio Menéndez siento una predilección especial; si no fuera por él, yo no hubiera explorado este terreno musical.

–¿Le mueve la nostalgia para promover este disco?

–Todos somos nostálgicos en cuanto pasamos los veinte años de edad, así que imagínese yo que ya no cumpliré más los cincuenta. Este disco es un verdadero arte de justicia y reivindicación.Tengo que recordarle que no es el primer disco que edito alrededor de la música avilesina y asturiana. En mis 80 discos editados es cierto que hay más rock y pop que otra cosa, pero la colección que yo le he dedicado a este género es indispensable; por cierto, siempre la realicé desde el ámbito privado, con muy poquitas ayudas, con nombres y apellidos.

–Comenzó por el mundo del rock y hace unos años se pasó a la lírica, la zarzuela y a la música coral. ¿Es que el rock ha muerto?

–No sé si ha muerto, pero vivimos la entelequia de los festivales que agotan sus entradas, sin anunciar los artistas que lo conforman. Con eso, ya le digo bastante. Para mí no ha muerto, aunque ya no estén entre nosotros, Tom Petty, George Harrison, Lennon o Prince, quiero pensar que he vivido los mágicos e inocentes momentos de los 80, que hice mis pinitos en el rock entre los 80 y los 90, y pasé de admirar a muchos artistas que luego cenaron en mi casa.

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