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El Matadero cesa su actividad tras más de dos décadas en manos privadas

El juzgado permite la liquidación de la sociedad y los responsables de la empresa esperan “hacer frente a la práctica totalidad de los créditos”

Un todoterreno pasa por delante de las instalaciones del Matadero de Avilés.

Un todoterreno pasa por delante de las instalaciones del Matadero de Avilés.

El juzgado Número 1 de lo Mercantil de Oviedo es el que lleva más de un año vigilando el concurso de acreedores de la empresa Matadero de Avilés Carne de Asturias (Mavicar es su nombre comercial). Esta semana ha activado la liquidación de la sociedad, es decir, ha abierto la puerta legal a su cese de actividad definitivo. Esto conlleva que su unidad productiva cierra y que están a la venta sus propiedades (todo se tiene que convertir en dinero para hacer frente a las deudas contraídas por los socios en los últimos años: más de dos millones de euros).

Para atender la orden del juzgado, los administradores concursales encargados de regir los últimos días de la sociedad mercantil han diseñado un plan de actuación que formalmente se presentará “en los primeros días de la próxima semana”, señaló ayer a este periódico Juan Jesús Menéndez, que es su administrador concursal de facto y es, además, representante de la empresa GDB Concursal. Este plan tiene que tener el visto bueno para su puesta en marcha. Y ese visto bueno lo da el magistrado correspondiente.

Menéndez explicó que es ahora el momento de formalizar las ofertas. Los activos de Mavicar son dos fundamentales: sus naves y sus fincas, por un lado, y la unidad productiva, por otro. “Hemos recibido una oferta sobre las primeras de tal envergadura que podríamos hacer frente a la práctica totalidad de los créditos adeudados”, señaló el administrador concursal. Pese a ello, el responsable de Mavicar está abierto a recibir ofertas sobre su unidad productiva. Hasta el momento no ha habido ninguna, asegura. Indicó Menéndez que la idea que tienen es que si alguna sociedad ofertase sobre el negocio en sí se llevará en compensación la maquinaria de la empresa, las naves y la titularidad del negocio.

En el mismo sentido Menéndez explicó que está en marcha ya el expediente de extinción de contratos de los trabajadores que habían formado parte de la nómina de Mavicar (trece, al haber alguna plaza amortizada). Este expediente fue aprobado con el acuerdo de la plantilla.

La deuda de Mavicar es casi toda ella con una caja de ahorros asturiana y se corresponde a un crédito hipotecario que los socios de la compañía solicitaron para hacer frente a una ampliación de las instalaciones en su momento y del que no pudieron dar cuenta. Además, tiene una deuda de cerca de medio millón de euros con un gran proveedor aparte. El agujero final es de casi dos millones. El representante del juzgado de lo Mercantil señala que la situación ha sido tan grave como para que la sociedad no pueda hacer ya a los gastos de la gestión del día a día.

Los precios del Matadero Central –el principal competidor de Mavicar– es una de las explicaciones del declive de una sociedad avilesina que echó a andar en febrero de 2006. El otro problema ha sido el tamaño de las instalaciones avilesinas: son demasiado grandes para la capacidad de producción que la compañía ha tenido en los últimos meses.

Los 24 socios que se adhirieron a Mavicar invirtieron 3,5 millones de euros en la instalación. El servicio de matadero era uno de los más tradicionales del Ayuntamiento de Avilés. La liberación del sector fue el incentivo para que los concejos lo abandonasen. A comienzos de este siglo, Avilés se propuso crear una empresa (y no un negociado) para matar animales. No salió adelante. Cinco años después optó por su venta. Ahora la empresa baja la persiana definitivamente.

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