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La tecnología que trae el futuro a Avilés

Las empresas aplauden la apuesta municipal por las renovables y los materiales inteligentes

Íñigo Felgueroso, de Idonial, muestra un equipo de simulación de galvanizado en la Manzana del Acero.

Íñigo Felgueroso, de Idonial, muestra un equipo de simulación de galvanizado en la Manzana del Acero.

En el concejo de Avilés se nota mucho más que en otros del Principado el modo en que la tecnología y la investigación cimentan un nuevo futuro para la economía y el desarrollo. Y los responsables primeros de todo ello son los investigadores de Arcelor y los de Idonial. Tras ellos vienen las facilidades que pone el Ayuntamiento de Avilés para que el desarrollo se lleve a cabo dentro de su perímetro. Eso y algo tan pedestre como “la calidad de vida” en la comarca: los ingenieros que vienen de medio mundo se establecen en Asturias y eligen Avilés porque se vive bien en su entorno.

Esto lo explican siempre que tienen oportunidad los propios interesados. Últimamente, Ángela Santianes, de Du Pont. Pero no sólo ella: los jefes de investigación del centro de desarrollo de Arcelor o el New Frontiers –su hermano, unos cientos de metros más allá, en la misma carretera de Luanco– son de la misma opinión. Así es como se entiende que, por ejemplo, el Ayuntamiento de Avilés haya puesto en marcha del Parque Científico y Tecnológico “Isla de la Innovación” (creado en 2015).

Sin embargo, este refuerzo no es nada, si no se pone en el otro lado de la balanza la apuesta de la multinacional Arcelor por dejar en manos de ingenieros asturianos la dirección de la investigación y del desarrollo de su producción para todo el mundo. Eso en alianza con Idonial, el antiguo Instituto de Materiales. Las dos instituciones juntas se han convertido en elementos tractores del resto de los centros de investigación de tal modo que el Instituto de Desarrollo Económico del Principado de Asturias (Idepa) y la Consejería de Ciencia hayan presentado recientemente (a comienzos de mes) la creación de una decena de nuevos centros de investigación en el Principado, más de la mitad, en Avilés.

Sobresalen en esta lista los más nuevos: el de la empresa Satec y también la ampliación de la línea de trabajo llevada a cabo por la histórica empresa asturiana Hiasa, la matriz de la división de estructuras de acero del grupo Gonvarri. En Cancienes los ingenieros bajo las órdenes de Luis Saturnino han pasado de ahondar en los elementos de contención de vehículos (su producto tradicional), a estructuras “inteligentes” que alojan paneles solares y es que el futuro llega con nuevas energías. Lo saben bien las empresas Windar e Idesa, las dos del Grupo Daniel Alonso, la primera con centro de desarrollo en Avilés; la segunda, en Gijón.

Las nuevas ayudas promovidas por el Idepa y por Ciencia explican que la empresa asturiana Satec –treinta años de experiencia, líderes en la integración de sistemas distintos– haya dado un paso adelante en su apuesta por el porvenir con la creación de una nueva sociedad: Satec Hub. Tendrá su sede social en Avilés y sobre ella van a pivotar los nuevos desarrollos tecnológicos en los que trabajan. Antonio Enríquez, el director de esta empresa, que los caminos que van a hollar tienen dos sentidos: “Uno es el desarrollo del 5G y la internet de las cosas y el otro es el impulso de la analítica avanzada de datos médicos”, apuntó. Lo que buscan es el mejor modo de almacenar y tratar la generación de datos en este sector.

Hiasa trabaja bajo el paraguas de Gonvarri. Fue una empresa que creó el histórico empresario avilesino Manuel Álvarez “Lloriana”. De ahí que en el Principado sobresalga más el nombre histórico que la multinacional que está por detrás (algo parecido sucede con Asturiana de Zinc y Glencore).

Una jornada de puertas abiertas en Hiasa Lne

Saturnino explicó que las nuevas líneas de investigación se enfocan a la energía fotovoltaica. “Nuestro trabajo siempre se ha desarrollado a los procesos de materiales, principalmente el acero. La intención es la mejora competitiva. En lo que estamos trabajando en la dotación de inteligencia a los nuevos productos por medio de sensores. Todo para añadir valor a nuestro producto”, señaló. No es lo mismo instalar estructuras fotovoltaicas en un terreno proclive a los terremotos (Japón) que en uno en el sol calienta más de la cuenta (Sudáfrica). Esas diferencias las quieren atender con los trabajos que investigan en Cancienes.

La ola de la tecnología que se nota más en Avilés busca recolocar la economía comarcal. La tarea está en pañales, pero lo que se avecina tiene forma de futuro apacible. La empresa Industrial Química del Nalón (IQN) fue la primera en verlo: cuando se libere el suelo de las antiguas baterías pretende construir su sede de investigación (de los procesos de depuración de carbón). Prometen un edificio que siga la estela del Niemeyer. Poco más allá trabajan los ingenieros de Asturfeito y en Saint-Gobain, en La Maruca, se vuelve a encender la llama de los nuevos vidrios.

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