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Ramón hevia díaz | Arquitecto, astrónomo e investigador

“Asturias podría potenciar el astroturismo, un paraíso natural nocturno para la observación astronómica”

Ramón Hevia, ayer. | M. V.

Ramón Hevia, ayer. | M. V.

Ramón Hevia Díaz es muchas cosas: arquitecto, máster universitario en Edificación Eficiente, Rehabilitación Energética y Medioambiental, astrónomo, profesor y sobre todo investigador. Ayer pronunció en Avilés la conferencia “La contaminación lumínica del cielo: un problema mundial”, enmarcada en el ciclo “Ciencia y Naturaleza” que organizan conjuntamente “La Serrana” y Mavea.

–¿Qué entiende por contaminación lumínica?

–La contaminación lumínica es la luz artificial que no se usa de una manera eficiente en el entorno nocturno. Siempre ha habido contaminación lumínica, sobre todo allá por la década de los años 80, cuando se ponían farolas de globo. Ahora se colocan luminarias con las que se intenta que el flujo de luz vaya hacia lo que se quiere iluminar, calles o carreteras, pero sigue habiendo una sobreiluminación, a veces porque se iluminan cosas o elementos en periodos que no hace falta. No se trata de apagar las ciudades, pero tal vez un parque no necesite estar completamente iluminado a las cuatro de la madrugada.

–¿A quién afecta la contaminación lumínica?

–A todos y a todo. Por un lado estamos gastando energía por gastar: con un control más eficiente haría falta colocar menos farolas y se reduciría el consumo energético. Afecta la contaminación lumínica a las plantas y a los animales, incluido el ser humano, porque altera los ritmos biológicos.

–La solución parece sencilla con un control más eficiente de la iluminación artificial.

–Es sencilla, sí, entre comillas. Pero se pueden hacer más cosas. Ahora se están sustituyendo las antiguas bombillas por luces led, con una reducción innegable del consumo energético. Pero la Administración debería tener más en cuenta el color de esas nuevas luces: si en vez de ser azul o blanco fuera más anaranjada, se contribuiría a la producción de la melanina, la llamada hormona del sueño, y al descanso. En ningún caso se habla de iluminar menos si no de iluminar mejor, que los focos vayan a donde tienen que ir.

–¿Cada vez hay menos sitios “oscuros”?

–Es cierto, cada vez es más difícil encontrar cielos oscuros para hacer estudios del Universo. Y Asturias podría promocionar, en este sentido y pese a las nubes, el astroturismo, un paraíso natural nocturno para la observación. Tenemos la gran suerte de tener una región con buena naturaleza y hay varias zonas en las que se podría optar a esos parques naturales nocturnos. En España ya hay varios, en Orense, por ejemplo, hay una zona de cielo protegido que se está fomentando muchísimo. En Asturias cualquier lugar fuera de las grandes urbes podría optar a eso, lo que no implica que los pueblos tengan que apagarse.

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