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Un geriátrico de Salinas, último en vacunarse de esa área: “Es nuestra esperanza”

“Confiamos en estar ante el principio del fin”, celebran en el centro residencial castrillonense

Elena Álvarez y Nuria Maeso vacunan a Edita Trelles, María Teresa Prisa y María Nieves Álvarez, ayer, en el geriátrico Virgen del Coral de Salinas, en Castrillón. | Mara Villamuza

Elena Álvarez y Nuria Maeso vacunan a Edita Trelles, María Teresa Prisa y María Nieves Álvarez, ayer, en el geriátrico Virgen del Coral de Salinas, en Castrillón. | Mara Villamuza

“Esperamos estar ante el principio del fin, esta es nuestra esperanza”. Con estas palabras recibió ayer la segunda dosis de la vacuna contra el covid la supervisora de la residencia Virgen del Coral de Salinas (Castrillón), Carmen Lucía Iglesias. En este centro que se ha mantenido libre del coronavirus desde el pasado marzo, un total de 51 residentes y 24 profesionales recibieron este segundo pinchazo “mágico” a cargo de un grupo formado por tres enfermas y un médico del área sanitaria avilesina: Elena Álvarez, Patricia Fernández, Nuria Maeso y Alberto Fernández. La primera anciana que remangó la blusa para recibir la píldora anticovid fue Josefa García Vigil, una mujer camino de los 87 años. No se enteró del pinchazo. “Aunque no duele, todavía me pongo algo nerviosa”, reconoció. Con las vacunaciones en el Virgen del Coral, el área sanitaria avilesina da prácticamente por concluido el primer ciclo de pinchazos anticovid en su zona, fase relativa a los centros geriátricos.

“Estamos todos muy esperanzados, para nosotros que la vacuna saliera al mercado y nos llegara pronto era como un milagro, aunque somos conscientes de que ahora tenemos que seguir cuidándonos”, señaló Iglesias, una de las impulsoras de que en este centro las medidas anticovid se llevaran a rajatabla e incluso más allá de lo recomendado. Prueba de ello es que tras recibir la primera dosis, hace 21 días, el centro se blindó: “Si por cualquier motivo teníamos un brote, corría el riesgo de no llegar a esta segunda dosis”. Ahora volverán a cerrar sus puertas a cal y canto por el bien de los usuarios y de los trabajadores. Los primeros no sufrieron ninguna reacción a la vacuna; los segundos, apenas algo de febrícula que no les impidió continuar con sus quehaceres laborales.

“El personal está muy concienciado, tanto es así que se puede decir que estamos confinados desde el pasado marzo, de casa al trabajo y del trabajo a casa”, subrayó la supervisora de la residencia Virgen del Coral, que se encarga también de otros dos centros privados en San Juan de la Arena (Soto del Barco), las residencias San Juan y San Telmo. Esta última sufrió peor suerte, con un trágico brote que causó fallecidos. “Lo pasamos tan mal, fueron días tan difíciles, que toda precaución es poca”, insistió Carmen Lucía Iglesias, que ahora comienza a ver la luz al final de un largo túnel.

Ayer los primeros en recibir la segunda de la vacuna anticovid fueron los residentes, y cuatro horas antes de lo previsto inicialmente, a las nueve de la mañana en lugar de a la una de la tarde. Tras Josefa García Vigil sacaron su brazo a relucir Edita Trelles, María Nieves Álvarez Junquera, Ramón González, Mercedes García o María Teresa Prida… Esperaban en el salón, el lugar elegido para la “fiesta” sanitaria. Prida alabó el trabajo de las profesionales del centro: “Son exquisitas”, dijo. Y mientras los “foráneos” sanitarios preparaban las dosis milimetradas, sentenció: “La medicina es una de las ciencias que más mira por la humanidad”.

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