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Infusiones de apoyo mutuo en salud mental

El colectivo “Hierbabuena” trabaja desde hace años en Avilés y varios concejos más y se platea como reto para 2021 eliminar el “cuerdismo”

Un cartel de Hierbabuena durante una pasada actividad anterior a la pandemia. | Mara VIllamuza

Un cartel de Hierbabuena durante una pasada actividad anterior a la pandemia. | Mara VIllamuza

Hierbabuena es una asociación compuesta por personas con diversidad mental y experiencias de sufrimiento psicosocial. Trabajan con un objetivo bien definido: erradicar el “cuerdismo”; es decir, eliminar actitudes y comportamientos que, a semejanza del machismo o racismo, estereotipan, prejuzgan y discriminan a las personas diagnosticadas o tratadas de “locas” desde una perspectiva de superioridad “cuerda”. No solo eso. Trabajan también para promover la integración psicosocial y favorecer la autonomía, el empoderamiento y las condiciones de vida de las personas que han vivido experiencias inusuales y de sufrimiento emocional, intelectual y social. Al frente de Hierbabuena está Jesús Senén Ramírez Díaz.

El colectivo, ya con años de andadura, suma unos seiscientos socios, alrededor de medio centenar en Avilés, última ciudad donde se implantó. El perfil de las personas que se aproximan a Hierbabuena son personas de entre 30 y 50 años, hombres y mujeres por igual, y con diagnóstico de salud mental, aunque nadie les pregunta cuál. “Estamos abiertos a todo el mundo”, explica Tomás Corominas, portavoz de este colectivo que recibe socios a cambio de una cuota simbólica de 25 euros anuales y que cuida a los suyos con el mismo mimo que se realiza una infusión, de ahí el nombre de Hierbabuena. Prevén abrirse a la comunidad, en barrios de Avilés.

El colectivo, ya con años de andadura, suma unos seiscientos socios, alrededor de medio centenar en Avilés, última ciudad donde se implantó

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El colectivo ofrecía hasta antes de la pandemia compañerismo y apoyo mutuo que materializaban en salidas culturales y de ocio, en asambleas, grupos de apoyo o el programa de voluntariado. La crisis sanitaria marcó un antes y un después, y ahora, como en la mayoría de asociaciones, la actividad presencial está suspendida. Pero eso no significa que hayan dejado de trabajar: “Procuramos hacer alguna quedada al aire libre, seguimos adelante con nuestra revista anual y últimamente han ganado mucho peso los encuentros digitales vía “zoom” tanto para reuniones asamblearias, como para grupos de apoyo mutuo o simplemente para tomar un café online. También es importante que cualquier persona que nos quiera contactar conozca nuestras redes sociales”, subraya Corominas. Como novedad, el colectivo ha iniciado una campaña que pasa por llamar por teléfono a todos y cada uno de los asociados para saber cómo se encuentran en estos meses complicados.

“Hierbabuena ofrece compañía y apoyo mutuo, confianza y esperanza, defensa de los derechos y también conocimiento”, subraya este hombre que considera que la administración se olvida en ocasiones de las necesidades de las personas con diagnóstico mental a nivel de vivienda o empleo, por ejemplo. “Ahora ya hay una masa crítica a nivel internacional por una salud mental que ponga en común nuestros problemas en lugar de solamente recetar pastillas”, dicen los de Hierbabuena en las hojas de reclamo, en las misma que destacan que “la llocura ye mundial” y con un juego de palabras defienden: “El activismo lo-cura”.

Y en esas están empeñados en promover la integración psicosocial y favorecer la autonomía, los derechos, el empoderamiento y las condiciones de vida de las personas que han vivido experiencias inusuales y de sufrimiento emocional, intelectual y social. “Para ello, es necesario obtener la atención social, política e institucional adecuada”, concluye Corominas.

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