Un grupo de familias de alumnos del IES de La Luz ha alzado la voz para que la consejería de Educación dote de más profesorado al centro y evitar así que el alumnado 3.º y 4.º de ESO tenga que quedarse en casa en días alternos desde que comenzó el curso. La preocupación de las familias ha ido en aumento desde el inicio del curso al ver que “no existía un programa concreto diseñado por el centro ni por la consejería para que continuaran con su educación los días que no tenían clase” presencial. “A pesar de que a las pocas semanas de iniciarse el curso ya había cámaras colocadas en las aulas para seguir la formación online, no establecieron la obligación de usarlas por el profesorado”. Las familias defienden que el centro dispone de espacios que permitirían desdoblar las clases en 3.º y 4.º y utilizar zonas del colegio anexo, “que habitualmente ya eran usadas por el IES y aunque una de las salas sufrió un incendio que aún no ha sido reparado por el Ayuntamiento, hay cinco que son perfectamente utilizables”. “Hay espacios para que vayan a clase todos los días, pero faltan profesores”, señaló Josefina Arias, portavoz de este grupo de familias.

Ya han transcurrido varias semanas del segundo trimestre de este curso anómalo y este grupo de madres y padres observa que “algunos docentes sí han comenzado a dar pasos para utilizar las tecnologías, pero no lo está haciendo el 100 por cien”. Esto conlleva, denuncian las familias, en que el alumnado que está en casa en días alternos –unos acuden a clases presenciales lunes, miércoles y viernes y otros, martes y jueves– “no tenga supervisión educativa ni familiar porque muchos de los padres trabajan”. “El sistema ha dejado a nuestros hijos e hijas ‘solos’, exigiéndoles que con 13, 14, 15 y 16 años, fueran capaces de gestionar su tiempo y mostrar la responsabilidad suficiente para hacer en casa, durante 10 o 15 horas semanales, lo que deberían hacer en clase”, denuncian las familias.

Este sistema, continúan, discrimina la educación de los adolescentes en comparación con otros centros que compaginan las clases presenciales con las telemáticas con el consiguiente avance de materias. “Es una situación catastrófica, no queremos caer en el olvido por no haber acceso a la tecnología”, señaló Arias.

Este grupo de familias está “preocupado” por las consecuencias que este sistema “pueda acarrear en la formación de la personalidad integral” del alumnado “así como las consecuencias que pueda tener sobre su futuro académico y laboral”. Las familias defienden que los alumnos de 3.º y 4.º de ESO “necesitan recuperar parte de sus rutinas, en espacios seguros, máxime cuando no pueden apenas relacionarse en ningún otro espacio” dadas las circunstancias sanitarias derivadas de la pandemia.

La queja ya ha sido trasladada a la consejería de Educación y hasta la fecha no ha recibido respuesta por parte del Principado. “La Consejería está empecinada en un sistema que en el primer trimestre del curso ya se ha demostrado que no funciona, somos de un barrio obrero acostumbrado a luchar por sus derechos y contra la discriminación”, concluyó Josefina Arias.