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Axel Pi, batería de “Sidonie”, actúa en Avilés: “La adrenalina de cada bolo tiene mejor efecto que cualquier droga que se pueda probar”

“Nuestra actitud después de un año tan complicado como este de la pandemia es seguir para delante, muy para delante”

Axel Pi, batería de "Sidonie"

Axel Pi, batería de "Sidonie" A.P.

La banda “Sidonie” presenta el próximo día 24 de abril en el teatro Palacio Valdés, en Avilés, “El regreso de Abba”, su noveno álbum. Axel Pi, el batería, es quien conversa con LA NUEVA ESPAÑA.

–Veintitantos años de su primer concierto. ¿Tienen la misma fuerza?

–¿A cuál se refiere? ¿Fuerza mental, física, espiritual?

–A la que haga diferentes sus veintipocos de los cuarenta y algunos en que andan.

–No sé qué decirle. La experiencia nos ha enseñado a tener más fuerza y serenidad, a que no es necesario ser más alocado o enérgico para andar por el mundo. Y, además, tampoco estamos nada mal. Mira, el otro día salimos en el programa de Ariel Rot. Cantamos con él. Nos vieron alguien más que nuestras madres y nuestras parejas. Coincidieron en que estamos guapos. Nos veo muy bien, muy vitales: la adrenalina de cada bolo tiene mejores efectos que cualquier droga.

–Han sacado disco.

–Se llama “El regreso de Abba”. Lo grabamos aquí en Barcelona, en el estudio de siempre, que está en el mismo edificio de nuestro local de ensayo. En Poble Nou.

–¿Y qué tal?

–Hoy [por ayer] he visto que se cumple un año del primer caso de coronavirus en Cataluña. Hace un año, por entonces, estábamos en el estudio grabando. En un momento de un descanso nos dijimos que íbamos como motos. Nos encontrábamos en estado de gracia: nosotros y el equipo. Iba todo estupendo. Y en marzo, todo se paró. Nos confinamos: teníamos que readaptarnos. No es una cosa que nos pasara solo a nosotros. Cuando terminó, había que repasar, volver al estudio, seguir adelante. Hubiéramos querido editar en junio, pero tuvimos que esperar a octubre. En el verano sacamos unos singles. Nuestra actitud es para adelante, muy para adelante.

La banda “Sidonie” presenta el próximo día 24 de abril en el teatro Palacio Valdés, en Avilés, “El regreso de Abba”, su noveno álbum. Axel Pi, el batería, es quien conversa con LA NUEVA ESPAÑA.

–Veintitantos años de su primer concierto. ¿Tienen la misma fuerza?

–¿A cuál se refiere? ¿Fuerza mental, física, espiritual?

–A la que haga diferentes sus veintipocos de los cuarenta y algunos en que andan.

–No sé qué decirle. La experiencia nos ha enseñado a tener más fuerza y serenidad, a que no es necesario ser más alocado o enérgico para andar por el mundo. Y, además, tampoco estamos nada mal. Mira, el otro día salimos en el programa de Ariel Rot. Cantamos con él. Nos vieron alguien más que nuestras madres y nuestras parejas. Coincidieron en que estamos guapos. Nos veo muy bien, muy vitales: la adrenalina de cada bolo tiene mejores efectos que cualquier droga.

–¿Sienten que después de este año la suya es una profesión peligrosa?

–Es injusto para otras profesiones que digamos que la nuestra es peligrosa. Hay muchas que lo están pasando fatal en este año de pandemia.

–Tiene razón: han sacado disco.

–Se llama “El regreso de Abba”. Lo grabamos aquí en Barcelona, en el estudio de siempre, que está en el mismo edificio de nuestro local de ensayo. En Poble Nou.

–¿Y qué tal?

–Hoy [por ayer] he visto que se cumple un año del primer caso de coronavirus en Cataluña. Hace un año, por entonces, estábamos en el estudio grabando. En un momento de un descanso nos dijimos que íbamos como motos. Nos encontrábamos en estado de gracia: nosotros y el equipo. Iba todo estupendo. Y en marzo, todo se paró. Nos confinamos: teníamos que readaptarnos. No es una cosa que nos pasara sólo a nosotros. Cuando terminó, había que repasar, volver al estudio, seguir adelante. Hubiéramos querido editar en junio, pero tuvimos que esperar a octubre. En el verano sacamos unos singles. Nuestra actitud después de un año tan complicado como este de la pandemia es seguir para delante, muy para delante.

–Lo singular del disco es que corre parejo con la primera novela de Marc Ros.

–Me sabe mal que tenga que ser yo el que hable de la novela de Marc.

–Ya se lo preguntaré a él.

–Verá. Él estaba escribiendo la novela y, al tiempo, sintió que tenía que componer. Las canciones que salieron completaban los personajes del libro, salía también Cadaqués. La misma historia, los mismos personajes, el mismo escenario...

–Pero no se trata de un disco basado en un libro, ni lo contrario.

–Nada, nada. Es una obra que se complementa con otra. Es un disco conceptual que se parece a algunos de “Génesis” o de “The Who”. No conocemos otros ejemplos más cercanos. A ver cómo se lo defino: las dos obras se complementan es como un diálogo entre las partituras y la novela.

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