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Así es el kilómetro 0 de la autopista de internet en Avilés

El 95% del municipio ya tiene desplegada fibra óptica y Telefónica solo mantendrá activa una de sus tres centrales, la de La Magdalena

VÍDEO: Así es la última central telefónica de Avilés Amaya P. Gión

El kilómetro cero de la autopista de Internet avilesina está en La Magdalena. El edificio industrial que se erigió en la década de 1980 en el número 2 de la calle Valdés Salas es la fuente de las redes de última generación de la ciudad. La central principal de Telefónica en Avilés será en poco tiempo la única. Las más antiguas, situadas en Doctor Graíño y Llaranes, pasarán a la historia a corto plazo, el tiempo que tarde en concluir la sustitución de la antigua red de cobre por fibra óptica. Y solo quedan flecos. El 95% de Avilés ya cuenta con la forma de transmisión de datos más veloz que existe y que permite navegar por internet a toda mecha.

Para muchos avilesinos, el contenido del edificio de la Telefónica es un misterio. Fue hace cinco años cuando sus puertas se abrieron por primera vez a la ciudadanía con motivo de la celebración de la Noche Blanca. Y acudieron muchos vecinos de la zona para conocer sus tripas. Algunas de las salas llenas de cable de cobre que recorrieron aquellos primeros visitantes están ahora prácticamente vacías. Cada vez es mayor el número de estancias del inmueble que se encuentran desnudas.

“Cuando entré en esta empresa en la década de 1990, las salas estaban llenas de equipos. Venimos de una transmisión electromecánica y de equipos que ocupaban plantas enteras. Luego vino el transistor, después el microprocesador y ahora tenemos la fibra óptica”, explica Celso Díaz Cancio, director de operaciones locales en Asturias de Telefónica. Tanto es así que con una sola sala (la de fibra) y una conexión de energía, la central de La Magdalena podrá funcionar y cubrir la demanda de todo el municipio.

Junto a estas líneas, cableado de cobre. A la derecha, detalle de una fibra óptica. | R. S.

La empresa afronta la recta final de la extensión de la fibra óptica en el concejo. “Con la mano derecha la vamos desplegando y con la izquierda recogiendo todo el cobre que vamos dando de baja”, expone Díaz Cancio. Del número 2 de Valdés Salas parte el cableado de telefonía y datos subterráneo que llega a los hogares de los avilesinos. La conexión a los domicilios se esconde tras los cajetines grises con una numeración que cuelgan de las fachadas de los edificios.

La comparativa entre el cobre y la fibra es abrumadora. Uno de los antiguos cables de cobre, de los que ya quedan pocos, puede tener capacidad para dar servicio a 2.400 clientes. En los actuales, con un cable de máxima capacidad formado por 512 fibras del grosor de un cabello, 32.000 avilesinos se nutren de velocidad máxima de internet, televisión en 4k, telefonía, internet de las cosas... “La fibra óptica tiene un gran margen de explotación. Ya se están ofreciendo velocidades de un gigabit y una fibra puede llegar a velocidades de 1,5 terabits (1.500 gigas por segundo, el equivalente al contenido de un ordenador convencional)”, detalla Celso Díaz.

Celso Díaz, en la sala de fibra de la central de La Magdalena. Ricardo Solís

El cobre, por contra, no da más de sí. Con este material, la capacidad de ofrecer servicios se va reduciendo según se aleja de la central el hogar del cliente. A mayor distancia, menos velocidad de internet. Con la fibra, en cambio, la velocidad es total en un radio de 20 kilómetros. Y por eso toca apagar las centrales de Doctor Graíño, situada frente al centro comercial El Atrio, y Llaranes. Desde la de La Magdalena se podrá cubrir el mismo radio que con las tres activas en los tiempos del cobre. En el número 2 de Valdés Salas estará la fuente avilesina del internet ultrarrápido, el kilómetro cero de la autopista de internet.

Robo de cobre

Pero no todo es la velocidad. Se calcula que el porcentaje de averías de desplome en un 80%. Los cacos se quedarán además sin su preciado cobre. “La fibra es plástico y el cobre metal, cada vez que hay tormentas se producen averías. Los cables salen de aquí por galerías subterráneas y cuando llueve se inundan, provocando también averías. Y además, evitamos un problema muy importante, los robos”, aclara Díaz Cancio.

El corazón del edificio será la sala de fibra, y casi la única en uso. De ella beberán los hogares de todos los avilesinos. El destino que se dará al resto del edificio y a las dos centrales antiguas es por ahora una incógnita.

Un manojo de cable de cobre de los que se usaban antiguamente para el servicio de telefonía e internet permitía llegar 2.400 clientes, mientras que uno formado por 52 fibras como los que se usan en la actualidad alcanza a 32.000 clientes.

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