Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Todos queremos ser libres

La necesidad de tomar distancia de la negatividad ligada a la pandemia y afrontar el salto de alambradas personales

Paseos perimetrados en Avilés durante la primera ola de covid. | M. Villamuza

Paseos perimetrados en Avilés durante la primera ola de covid. | M. Villamuza

La de hoy podría considerarse algo así como “La gran evasión”, en un remedo de aquella cinta bélica estadounidense de 1963 producida y dirigida por John Sturges, y protagonizada por Steve McQueen, James Garner y Richard Attenborough, basada en los hechos sucedidos en el campo de prisioneros de guerra de Stalag Luft III, situado en las cercanías de la ciudad de Sagan (hoy Polonia). Aquella historia podría aplicarse –figuradamente– al esperado fin del perímetro, hoy, domingo, tras una cuarentena [real] a la que avilesinos y vecinos toda la comarca –a excepción de Illas y Soto del Barco– han asistido con infinita resignación y la preocupación lógica de un sistema sanitario muy ‘fatigado’ en esta tercera ola del covid.

Ese clásico de la historia del cine norteamericano que contribuyó a inmortalizar la figura de Steve Mcqueen a lomos de su flamante moto ‘Triumph’ bien podría trasladarse este esperado domingo al territorio avilesino, de San Balandrán a San Cristóbal y de Villalegre (sin saltar a Las Vegas) hasta Miranda o Valliniello. Todos queremos ser libres y los sucesivos llamamientos a cumplir con las normas para conseguir reducir el avance de la pandemia no hicieron más que aumentar el estrés y la ansiedad de un encierro sostenido en un tiempo demasiado largo para algunos.

Volviendo al símil cinematográfico, el desgaste emocional y psicológico provocado por la imparable seguidilla de informes sobre fallecidos e infectados, las cuarentenas interminables y el caos económico derivado de todo ello bien podría asemejarse con la vida de aquellos prisioneros en un campo de concentración, que se proponen organizar una fuga en la que se verán implicados doscientos cincuenta presos. Este último domingo de febrero, no habrá que excavar túneles. Conviene evitar reuniones tumultuarias y convites con escasos motivos para festejar.

Los avilesinos no podrán plantarse hoy, imaginándose ser Steve Mcqueen conduciendo su ‘Triumph’, a modo de evasión dominical tras la vida sin bares, en el paseo de la playa de Salinas, o disfrutar de una tranquila mañana de descanso por la ‘ruta del Agua”, en su tramo corverano. Por el momento la normativa sanitaria obliga a que se imponga la prudencia, en tanto que no logremos controlar al temido virus.

Si alguien siente la urgente necesidad de tomar distancia de toda la negatividad ligada a la pandemia, que coja sus zapatillas, abandone por unos minutos la hiperconectividad que hoy propician los dispositivos electrónicos, practique el diálogo con sus allegados, y piense en afrontar sus desafíos más inmediatos uno a uno, sin ansia. Si hay algo que ha demostrado la historia humana es la capacidad de las personas de reagruparse y responder ante cualquier circunstancia. Como en “La gran evasión”, cada uno, desde su propio universo, debe mantener una resistencia activa para saltar su alambrada personal, con mayor o menor fortuna, como Mcqueen con su inseparable ‘Triumph’. La reclusión nos ha convertido a todos en el capitán Hilts de “La gran evasión”, que intentó fugarse 18 veces del campo de prisioneros y, cada vez que lo pillaban, lo mandaban a la celda de aislamiento. Esperemos que tras este domingo de evasión no retornen los aislamientos.

Compartir el artículo

stats