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El castillo de Gauzón, reedificado a través de la realidad virtual

El profesor Francisco José Borge Cordovilla, estudioso del Reino de Asturias, recrea la fortaleza de Raíces en formato digital con minuciosidad y rigor arquitectónico

Recreación de las torres del castillo de Gauzón.

Recreación de las torres del castillo de Gauzón.

A diferencia de los constructores originales, que usaron piedras, el profesor del instituto González Allende de Toro (Zamora) Francisco José Borge Cordovilla (Oviedo, 1963) utiliza píxeles para levantar de nuevo los muros y paredes que dieron forma al castillo de Gauzón, la fortaleza más emblemática de los reyes de Asturias entre los siglos VIII y X. Borge Cordovilla, que combina la docencia con la investigación y la divulgación del patrimonio histórico-artístico asturiano a través de técnicas de realidad virtual y modelado 3D, es experto en Prerrománico Asturiano y ha completado en los últimos años recreaciones pormenorizadas de monumentos ovetenses (iglesias, palacios, torres, fuentes...) de la Alta Edad Media. Ahora, ha puesto los ojos en el fortín castrillonense donde se forjó la Cruz de la Victoria.

Mi interés por el Gauzón se enmarca en el contexto general de reconstrucción virtual de la arquitectura del Reino de Asturias. Especialmente atractivo me parece investigar con ayuda del análisis metrológico la reciente datación de los orígenes de la fortaleza en el reinado de Alfonso II”, explica el profesor haciéndose eco de la reciente revelación que supuso la realización de pruebas con carbono 14 que retrotrajeron la construcción del castillo a finales del siglo VII, dos antes de lo que sostenía la teoría que hasta entonces atribuía la obra al siglo IX en base a fuentes documentales. Esa nueva datación es uno de los frutos que han dado los trabajos de investigación arqueológica llevados a cabo por el equipo que lideran Alejandro García e Iván Muñiz, con los que Borge Cordovilla mantiene un estrecho contacto.

La metrología, el procedimiento de investigación que aplica el profesor Borge, es la ciencia que estudia las mediciones de las magnitudes. Lo que llevado al caso del castillo de Gauzón significa “determinar qué unidades de medidas se emplearon en la proyección del edificio y, de ese modo, fijar el período histórico al que corresponde la obra con ayuda de otra variables relacionadas con los diferentes talleres y escuelas arquitectónicas”.

Francisco José Borge. Juan Plaza

Borge Cordovilla trabaja en un universo ajeno a las mediciones del sistema métrico decimal, introducido al acabar la Revolución Francesa (1800) y generalizado en los años posteriores. Este investigador mide en codos, palmos, pies... Así es su mecánica de trabajo: “Si la medición de una magnitud, como puede ser el ancho de una estancia, arroja el resultado exacto de 25 pies romanos (antigua unidad de medida que equivale a 29,6 centímetros), lo que equivale a 28,125 pies carolingios (nueve octavos del romano; esto es, aproximadamente 33,3 centímetros), pocas dudas parece haber de que la unidad de medida usada originalmente por el proyectista del edificio fue el pie romano, pues nos ofrece una magnitud exacta. Y sabido eso, junto a otras variables propias de los talleres constructivos de cada época, acotamos el periodo histórico de la construcción”. Este principio, en suma, ofrece la oportunidad de establecer una adscripción cultural, y por tanto, en gran medida cronológica de cualquier construcción o estructura atendiendo al sistema de medidas bajo el cual fue creado.

Borge Cordovilla tomó medidas sobre el terreno y analizó los informes que han elaborado los arqueólogos que dirigen la excavación en el peñón de Raíces. Este investigador autodidacta aún tiene pendiente mucho trabajo de campo en la zona palatina del castillo de Gauzón, pero a título preliminar ha diseñado con ayuda de un programa de diseño asistido para ordenador un primer boceto de cómo era la fortaleza en su etapa de mayor esplendor. “De momento he hecho un mero esbozo, habrá de crecer y ser mejorado próximamente. Ahora mismo estoy muy centrado en el alzado de las torres, buscando el equilibrio de sus dimensiones y sobre cuyas verdaderas funcionalidades aún tengo dudas. El diseño del interior de la zona palatina, por su parte, preveo que entrañará cierta complejidad”, explica.

Cuando este trabajo minucioso finalice, su autor tiene previsto compartir el resultado en la página especializada de internet que gestiona  (http://www.mirabiliaovetensia.com) con afán didáctico y divulgativo. Entonces, cualquier persona podrá hacer una visita, así sea virtual, a uno de los edificios donde se escribieron páginas memorables de la historia de Asturias.

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