“Quiero colaborar con las autoridades y, por ello, voy a facilitar a la Policía los nombres, apellidos y teléfono de toda la gente que estaba en el bar”. Habla David Álvarez, el hostelero avilesino propuesto para sanción por la presunta celebración de una fiesta en su establecimiento de Rivero en la tarde del viernes. El empresario, que puede enfrentarse a una multa de hasta 60.000 euros, niega categóricamente estos hechos y defiende que en su bar se estaba celebrando un cumpleaños, pero cumpliendo estrictamente las medidas sanitarias. “Todos los asistentes estaban sentados en mesas de cuatro personas. Sólo se saltaron esta norma para hacerse una foto”, argumenta el hostelero sobre una instantánea en la que pueden verse hasta 19 personas en una piña y sin mascarillas. Por la red corren más imágenes supuestamente tomadas ese mismo día en las que se aprecia a los asistentes sin respetar tampoco la distancia de seguridad.

Según ha podido saber este periódico, la Policía comenzó a recibir llamadas de ciudadanos alertando de que entraba mucha gente al interior del local de Rivero desde las 17.00 horas. A las 17.30 se personaron allí sendas patrullas de la Policía Nacional y de la Local. No apreciaron ningún tipo de irregularidad. Los agentes municipales volvieron a las 19.57 horas, tres minutos antes de la hora obligatoria de cierre. Para entonces ya habían corrido como la pólvora varias imágenes de la celebración a través de internet, en las que se puede ver a varios jóvenes abrazados y sin mascarillas. En esa segunda visita fue cuando los agentes detectaron la presunta fiesta.

El atestado policial recoge que en el interior del establecimiento había 25 personas, varios de ellos sin mascarilla. Estos fueron propuestos para sanción. También otros dos jóvenes por desobediencia a agentes de la autoridad, tras negarse a abandonar el local. El informe, en el que también se adjuntaron las fotos de la supuesta fiesta, está listo para ser remitido a la Delegación del Gobierno. Fuentes consultadas por este periódico señalan que de considerarse una infracción grave, la sanción podría oscilaría entre 3.000 y 60.000 euros. De calificarse como leve, sería de un máximo de 3.000 euros. Asimismo, el establecimiento ha sido propuesto para sanción por poner música amplificada con las puertas abiertas.

Todos estos hechos son negados hasta el extremo por el propietario del establecimiento. Asegura que la música no era amplificada, sino que sonaba a través de televisores, y que allí no se celebró ninguna fiesta. Como muestra de buena voluntad, Álvarez asegura que hoy mismo facilitará a las autoridades los datos de todos los clientes que estuvieron en el establecimiento.

Ahora será competencia de la Delegación del Gobierno determinar si efectivamente hubo una fiesta en el bar, como sostiene la Policía, o no, como defiende el hostelero.