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Juan Rivero | Vocal de hostelería de la Cámara de Comercio

“Prefiero que dejen servir cenas a que me den ayudas, lo que queremos es trabajar”

“Los problemas de la hostelería son económicos, ajenos a la política; mezclar ambas cosas da tan mal resultado como intentarlo con agua y aceite”

Juan Rivero. | Mara Villamuza

Juan Rivero. | Mara Villamuza

Ya sea por su cargo de representación sectorial en la Cámara de Comercio, por que el año que viene cumplirá la friolera de 40 años al pie del cañón o por su amplio conocimiento de la restauración, las opiniones de Juan Rivero, el gestor de Casa Tataguyo, suelen ser tenidas muy en cuenta en medios hosteleros. Después de un año “horribilis” para bares y locales de comida y de haber tenido mucho tiempo para cavilar en los meses que tuvo el local cerrado por culpa del covid, Rivero vuelve con energías renovadas y varias ideas claras que comparte en esta entrevista.

Juan Rivero. | Mara Villamuza

–Acaba de reabrir las puertas del restaurante, ¿qué tal fue el primer día?

–No esperaba que fuese tan bueno: 30 comidas. El reencuentro con la clientela ha sido como un chute anímico, un espaldarazo de moral. Se ve que la gente tenía ganas de volver a los restaurantes, pero no creo que tanta como la que teníamos los restauradores.

–Entre pitos y flautas, ¿cuántos meses han estado cerrados?

–Ocho de los últimos doce meses.

–Y eso en dinero, ¿cuánta merma de ingresos supone?

–El cincuenta por ciento, mínimo. Desgraciadamente, hay compañeros que habrán tenido mayores descalabros económicos y algunos, como es notorio, han tenido que cerrar.

–De momento, los restaurantes pueden servir comidas pero no cenas, por el cierre forzoso a las 8 de la tarde. ¿Cuánto tiempo pueden resistir así?

–No hubiéramos podido llegar a hoy de no ser por los ERTE y será clave poder seguir teniendo esa herramienta de flexibilidad. Confío en que se alargue la fecha de vigencia de la actual prórroga de los ERTE más allá del 31 de mayo porque si no es así va a ser un escabechina.

–Los ERTE alivian la carga laboral de las empresas, ¿pero y los gastos fijos? ¿Han tenido ustedes que romper las huchas?

–¡A buenos tiempos que las huchas se rompieron! Cada cual tendrá su receta para ir tirando, pero le aseguro que nadie va holgado. Es que, además, llueve sobre mojado: ya antes del covid la hostelería y la noche avilesinas estaban renqueantes porque después del boom de la apertura del Niemeyer –que fue una etapa dorada– la cosa se desinfló y el consumo empezó a decaer. El covid ha venido a ser la puntilla.

–¿Es pesimista con respecto a la recuperación del consumo?

–Me temo que andaremos mucho tiempo con la mano cerrada y metiendo “les perres” debajo del colchón. Todos estos polvos no pueden traer buenos lodos.

–¿Podría entenderse que el sector hostelero está en proceso de reconversión?

–Al menos en Avilés, dada la caída de actividad y la marcha generalizada de los negocios, es razonable pensar que sí.

–Si en los meses venideros ha de trabajar en claves de supervivencia, ¿qué cambios pueden llegar a la hostelería?

–Fundamental que se mantengan los ERTE. Y posiblemente haya un encarecimiento de los servicios.

–¿Acaso para compensar la caída de ingresos?

–Más bien como consecuencia de que las materias primas también se están encareciendo. (Saca del bolso de la chaqueta un albarán de la rula) Mire: calamar, a 20 el kilo; merluza, a 12, almejas, a 35... Y así todo.

–En Avilés, en estos meses de epidemia han surgido o sentado plaza tres asociaciones de hostelería, que sumadas a la Ucayc, son cuatro en total: ¿qué opina de este fervor asociativo?

–Siempre y cuando se reme en la misma dirección el asociacionismo es positivo. En mi opinión, prevalecerá la Ucayc, que es la que tiene más experiencia y cercanía. Y en cuanto a la patronal Otea, la imagino trabajando en sintonía con la Ucayc.

–¿Los problemas de la hostelería, admiten ser tratados con filtros políticos?

–Nuestros problemas son económicos y como tales, ajenos a la política. Tratar de mezclar la economía y la política da tan mal resultado como intentarlo con agua y aceite.

–¿Prefiriría recibir unos cientos de euros como ayuda o que ampliasen el horario de apertura y poder servir cenas?

–Lo segundo, sin duda alguna, a mí no me gusta el “subvencionismo”. Lo que queremos es trabajar.

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