Muere el sanitario de Arcelor atropellado por un conductor que dio positivo en droga
“Era una ONG en sí mismo”, destacan los compañeros de Paco Romo - Atribuyen al detenido un delito de homicidio por imprudencia grave

Paco Romo.

Ángel Francisco (Paco) Romo Esteban “era una ONG en sí mismo”, se lamentó ayer Jesús Rodríguez, un excompañero suyo en Arcelor. “Un tío grande”, añadió conmovido. Y es normal. Romo murió ayer de madrugada a los 59 años en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). No pudo hacer frente a las heridas que le infligió un joven de 21 años a bordo de un coche y con un positivo en cocaína y en alcohol. Se lo llevó por delante cuando el enfermero cruzaba el paso de peatones de la calle del Muelle, a la altura del paso a la estación del Carreño, a las 20.20 horas del viernes.
El chaval lo arrolló por más de quince metros y se dio a la fuga. La Policía Local, que le atribuye un delito de homicidio por imprudencia grave, lo capturó en el Nodo. Todos saben quién es en el barrio y todos cargan contra su acción. Unas horas antes había estado de fiesta por la calle Galiana, pero el toque de queda se echaba encima. Romo, que marchaba para casa después de trabajar, no pudo llegar a ella.
El funeral de Romo celebra a las cinco de esta tarde en la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, en Miranda. Allí es donde vivía con su mujer, Mercedes Guerra. Antes, la familia había vivido en Versalles. Andrea y Sergio Romo son los hijos de ambos. “Esta misma semana había acudido a Madrid con la mujer y aprovecharon para ver a la hija que es profesora de Instituto”, apuntó Paco Castañón, uno de sus compañeros más cercanos –treinta y pico años mano a mano, en el hospitalillo de Veriña, en Gijón–. “Me llamó ayer por la mañana. Acababa de salir de una guardia. Nosotros hacemos guardias de veinticuatro horas”, señaló Castañón. “Bueno, yo las hacía: ya me jubilé”, aclaró el otro enfermero.
La vida que se llevó el conductor de 21 años había sido de un intenso “hacerse a uno mismo”. Romo entró en Ensidesa siendo un guaje: con apenas 18 años. Pertenece, de hecho, a la vigésimo tercera promoción, la que fue de 1977 a 1979. Cuando murió tenía 59 años solamente. “Después de Aprendices no paró de formarse”, apuntó Castañón. Se hizo un módulo de FP: el de técnico de Laboratorio y consiguió su puesto en el hospitalillo de Llaranes. “Estudió Enfermería durmiendo poco y compaginando las prácticas y los estudios con el trabajo”, añadió Castañón.
De los treinta años en que trabajó en Arcelor, veinticinco fueron en Veriña (cuando se diplomó no había puesto de, entonces, ATS disponible en Avilés). Tras la jubilación del enfermero titular, pasó al hospitalillo local. Eso fue hace cinco años. Ese trabajo lo combinó con el que desempeñó en una clínica privada. Precisamente, salía de ella cuando el coche del joven de 21 lo arrastró con inclemencia. Una UVI móvil lo atendió durante más de media hora en el mismo lugar en que cayó tras el arrastre. Primero sobre el arcén y, minutos después, ya dentro de la propia ambulancia. Los curiosos que pasaron por la calle vieron como en aquel mismo momento se iluminaba la torre del Niemeyer. Los médicos de la ambulancia cuando no podían hacer más por el sanitario encendieron los motores y pusieron destino hacia Oviedo. Allí es donde el hombre que ayudaba a todo el mundo exhaló el último aliento y desde allí fue donde empezaron a llegar los ecos de la tristeza por su pérdida.
La noche del viernes se fundió cuando en la web de LA NUEVA ESPAÑA se publicó la noticia del arrollamiento. “Hablamos de lo bestia que era el accidente: de la bebida, de la droga, de que hubiera huido. Nadie esperaba que fuera Paco Romo”, señaló Jesús Rodríguez. Y es que la víctima del accidente, aparte de enfermero, había sido dirigente sindical. Militaba en la sección de Comisiones Obreras (CC OO) en Arcelor. De hecho, había sido miembro del comité de empresa, había pertenecido a la ejecutiva. “Pero hace ocho años dijo que tenía que dar un paso a un lado”, recordó José Manuel Rodríguez Baltar, el secretario comarcal de CC OO en Avilés.
Casi al mismo tiempo en que el coche arrollaba al enfermero se produjo otro accidente en Avilés: la víctima en esta ocasión había sido un motorista de reparto, que resultó herido. Ocurrió en el cruce de Álvarez Gendín y Cervantes.
Piden mayor seguridad para el paso de peatones hacia el apeadero
El accidente que el viernes segó la vida del enfermero de Arcelor Paco Romo ha abierto el debate sobre la seguridad de la calle del Muelle. Romo cruzaba el paso de peatones que une el ambulatorio con el acceso al apeadero de Feve, en una recta de tráfico fluido, el de acceso al centro de Avilés desde la rotonda de Los Oficios. Esta circunstancia, señalan los vecinos, hace peligrosa la calle a la hora de cruzar. “Esta vez ha habido un muerto”, lamentaron los vecinos de la zona. “Es necesaria mayor iluminación en el paso. No la hay y las luminarias del suelo funcionan regular”, señaló otro vecino. Pocos metros antes es donde tiene la parada el servicio de autobuses de pasajeros que viene de Oviedo y de Gijón. Y se da la circunstancia de que junto al apeadero hay un aparcamiento que es muy utilizado porque no hay que pagar.
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