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Claudio Luanco viaja 128 años en el tiempo

El “showman” Antonio Caamaño entrevista al médico y fundador de las fiestas del Bollo, representado por el artista Favila

Caamaño entrevistando a Claudio Luanco (Favila) en Sabugo.

Caamaño entrevistando a Claudio Luanco (Favila) en Sabugo.

Antonio Caamaño ha hecho muchas cosas y más folixas. Pero ninguna como la que protagonizó ayer: el “showman” tuvo la oportunidad de entrevistar –previo viaje al pasado– al mismísimo Claudio Luanco, aquel médico que hace ya más de un siglo inoculó alegría y ganas de fiesta entre los avilesinos después del recogimiento de cuaresma. En un espectáculo grabado y retransmitido a mediodía por el canal Youtube y las redes sociales municipales, Caamaño animó la mañana vestido de traje regional, faja y montera picona incluida. El viaje en el tiempo comenzó en la calle Bances Candamo cuando un afligido Caamaño buscaba ambiente casi inexistente en este Bollo de pandemia. Y así se encuentra con Luanco, representado por otro embajador de Avilés, aunque moscón de nacimiento, el artista Amado González, ”Favila”.

–¿Dónde nació la fiesta del Bollo?

–La fundé yo en 1893 con unos amigos, en la fonda de La Serrana.

Claudio Luanco viaja 128 años en el tiempo

Y, así, de forma amena, Caamaño y Favila explicaron los orígenes de una fiesta que mantiene la esencia del primer día. “Por aquel entonces no había nada. Avilés estaba triste, apagado. Se acababa la cuaresma y seguía igual. En una reunión con amigos me acordé de la fiesta de la fiesta de la Balesquida, en la que había reparto del bollo, fraternidad, alegría… Después de pasado un tiempo dije: estoy voy a hacerlo yo en Avilés. Porque yo era médico aquí en el Ayuntamiento. El primer año llovió. Teníamos pensado hacerlo en Las Meanas y se trasladó la celebración a la plaza de abastos, a debajo de los soportales. Todo salió estupendamente: reparto de bollo y vino y, por la tarde, romería”, recordaba el Claudio Luanco traído al presente en voz de Favila.

–¿Y había carrozas?

–Las carrozas que hacíamos primero eran tiradas por vacas, alguna xarré. Era una fiesta modesta. Había también xana y xanina, aunque no se llamaban así, eran la reina y la reinina con su séquito”, contaba el facultativo más avezado en la organización de festejos multitudinarios.

Claudio Luanco viaja 128 años en el tiempo

Lo que no cambió ha sido el Bollo: era mantecado hace más de un siglo y sigue siéndolo hoy. Tampoco ha cambiado el mensaje de Claudio Luanco hacia los avilesinos: “Si tengo que decir algo es que las fiestas continúen mucho tiempo, que todo el mundo sea feliz. Al finalizar la Cuaresma debe empezar la fiesta y los avilesinos deben pasarlo muy bien”, señaló en su intervención para los avilesinos a través de las redes sociales.

De aquel entonces a este ahora. Caamaño, siempre de asturiano, y Claudio Luanco visitaron el Avilés de hoy, con ambiente festivo en grupos reducidos por la pandemia derivada del nuevo coronavirus. Ambos cantaron, hicieron reír, charlaron con otros personajes avilesinos, comieron mantecado y, claro está, también cantaron: “Avilés, Avilés cojonudo”, que popularizaron Los Irónicos. Todo en un viaje en el tiempo sin salir de un Avilés que en estos años ha pasado del blanco y negro al color.

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