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La familia del niño fallecido en Riberas recurrirá la sentencia: “Es muy liviana”

La acusación reclama ante la Audiencia aumentar las condenas y el castigo penal para dos instructoras más y el administrador de la empresa

La piscina de la granja-escuela de La Bouza.

La piscina de la granja-escuela de La Bouza.

Óscar González, abogado de la familia de Izan Álvarez, el pequeño ahogado en la granja escuela de Riberas (Soto del Barco), recurrirá la sentencia del Juzgado de Instrucción número 2 de Avilés en la que condenaba a la directora del complejo y a una monitora a 16 meses de prisión y a 18, respectivamente, por un delito de homicidio por imprudencia grave como responsables de la muerte del menor. El recurso que presentará ante la Audiencia Provincial de Asturias se referirá tanto a la responsabilidad civil (el juez condena a la directora y a la monitora al pago de 150.000 euros a los padres) como la penal. En ambos casos, González considera que “la condena es muy liviana” y más aún teniendo en cuenta que la acusación pedía 4 años de prisión no solo para las dos reas sino también para otras dos monitoras en prácticas y para el administrador de la empresa de la granja-escuela.

“Será un recurso especial”, indicó González, refiriéndose a la horquilla de años de prisión para un delito de homicidio por imprudencia grave oscila entre 1 y 4 años. “El juez casi las condena a la pena mínima y no lo entendemos”, señaló el letrado de la familia, que intentará en la Audiencia Provincial que las otras dos monitoras sean también condenadas “porque la familia no tiene ningún tipo de culpa si estaban tituladas o no, pero sí tenían relación con la explotación del negocio”. También pedirá condenar al administrador de la empresa como responsable de la instalación en la que falleció el pequeño de cinco años sin vigilancia

Sobre la responsabilidad civil, Óscar González señaló que el pago de 75.000 euros al padre y otros tantos a la madre “sigue el baremo de la ley para accidentes de tráfico”. “Y esta muerte, evidentemente, no es lo mismo que un accidente de tráfico”, apostilló González.

El juez señala en la sentencia que la directora incumplía la ley “desde hacía ya tiempo” porque asignó al grupo al que pertenecía Izan Álvarez (formado por 17 niños) a una única monitora titulada, la que ha resultado condenada, cuando la ley fija un monitor por cada diez niños. Señala también que en la piscina en la que murió el niño “tampoco había socorrista alguno” y que eso es también irregular. Esto se suma al hecho, señala el juez, de que la directora conociera que el niño “no sabía nadar y tenía pánico al agua”. Esto no se lo dijo a sus empleadas “de forma adecuada”.

Esa sentencia fue publicada en exclusiva por LA NUEVA ESPAÑA el pasado día 1 de abril.

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