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La piscina fluvial de Sollovio, trampa para anfibios: "Hay unos 5.000 renacuajos muertos en la zona”

Mavea rescata ranas, sapos y tritones que caen en el vaso vacío para desovar en primavera

Juan Carlos Vázquez muestra dos anfibios hallados en la piscina de Sollovio.

Juan Carlos Vázquez muestra dos anfibios hallados en la piscina de Sollovio. M. Villamuza

La llegada de la primavera trae consigo el desove de los anfibios, que utilizan las zonas húmedas “para criar”. La búsqueda de esos espacios implica, en ocasiones, que las ranas, sapos y tritones se topen con “trampas mortales” como la piscina fluvial de Sollovio, en Illas. El vaso está actualmente vacío y los pequeños anfibios que pueblan la zona caen y luego tienen serias dificultades para regresar a tierra firme. Juan Carlos Vázquez, presidente del grupo ornitológico Mavea, se ha encargado de salvar a algunas de las especies que aún permanecían con vida y recoger los animales muertos que se han ido acumulando estos días. “Fui el sábado y encontré quince anfibios vivos y otros quince muertos y el domingo, 20 vivos”, señala Vázquez, que también acudió ayer al entorno de la piscina fluvial para evitar la muerte de “más que caen al vaso de manera fortuita en esta trampa mortal de la que más tarde no pueden salir”. La mayoría de las especies fallecen al carecer de agua y estar al sol de manera constante sin apenas protección.

Piscina de Sollovio

La labor de rastreo para dar con los anfibios se centra en el movimiento de las hojas depositadas en el fondo de la piscina. “Estaría quince minutos cada día”, señala el presidente de Mavea, que ya se ha puesto en contacto con el Ayuntamiento de Illas para intentar buscar una solución que impida más muertes de anfibios en la piscina fluvial de Sollovio como la posible cubrición temporal del vaso. “Los animales rescatados son soltados después al lado de río para que hagan sus puestas en fuentes de agua”, apunta el presidente de Mavea, un colectivo especializado en ornitología “porque quizá las aves son más vistosas”. “En realidad, somos un colectivo naturalista”, apostilla Vázquez.

Uno de los sapos encontrados en Sollovio.

Cuando la piscina está llena, el número de especies que mueren en la piscina crece considerablemente. “Tenemos localizados unos 5.000 renacuajos muertos en la zona”, concluyó Juan Carlos Vázquez.

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