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Fundación Idonial se apunta a la investigación del hidrógeno, el pilar de la “economía verde”

el éxito de la fabricación aditiva. ArcelorMittal es una de las empresas que han visto gran potencial en la fabricación aditiva (una evolución de la impresión 3D) y se ha dotado de un equipo técnico para su desarrollo, en la imagen en una pasada visita de las autoridades a las instalaciones. | R. Solís

el éxito de la fabricación aditiva. ArcelorMittal es una de las empresas que han visto gran potencial en la fabricación aditiva (una evolución de la impresión 3D) y se ha dotado de un equipo técnico para su desarrollo, en la imagen en una pasada visita de las autoridades a las instalaciones. | R. Solís

Heredera del Instituto Tecnológico de los Materiales de Asturias (ITMA), Fundación Idonial estudia en su sede de Avilés nuevos materiales y aleaciones metálicas para la mejora de sus propiedades e investiga en el campo de la automatización y robotización de procesos de manufactura como la soldadura en todo lo relacionado con la Industria 4.0; también desarrolla superficies y recubrimientos avanzados para la mejora al comportamiento ante corrosión o el desgaste, así como superficies con nuevas funcionalidades.

Así mismo, el equipo de 78 personas que trabaja en Idonial investiga sobre valorización de residuos y economía circular (por ejemplo los bio-plásticos), simulación y generación de gemelos digitales tanto de producto como de proceso, cadena de valor completa en fabricación aditiva o impresión 3D. “Todo ello con la capacidad que supone disponer en Avilés de una infraestructura singular a nivel internacional como es la Manzana del Acero”, destaca el director del complejo, Íñigo Felgueroso.

Idonial está tomando, por otra parte, un posicionamiento estratégico ante los nuevos retos tecnológicos que están por venir en el ámbito de la llamada “economía verde” y la sostenibilidad, y en concreto con el papel que jugará el hidrógeno como vector energético. “Ya se trabaja para aprovechar las oportunidades que van a surgir en toda la cadena de valor del hidrógeno (producción, almacenamiento, transporte y consumo), favorecidos por que el posicionamiento de partida del centro en cuanto a conocimientos previos en muchas de las disciplinas tecnológicas descritas anteriormente y existencia de infraestructuras tecnológicas singulares es relevante”, abunda Felgueroso.

Por su posición “transversal” (aporta conocimiento de forma indiferenciada en varios ámbitos de la ciencia), Idonial colabora con distintos sectores: metalúrgico, refractario, energía (eólica, fotovoltaica, termosolar…), bienes de equipo, transporte (automoción, aeronáutico, ferroviario, naval…), metal-mecánico, industria de la ciencia... Un comodín de la I+D+i.

En opinión de Felgueroso, “la I+D+i es un elemento clave y fundamental para la consolidación y crecimiento de la actividad industrial. Hoy en día, por las distintas disciplinas que se hacen necesarias para abordar la innovación en la empresa, se necesita de sistemas cercanos de innovación, donde poder realizar colaboraciones entre distintos agentes del sistema para poder avanzar. El binomio innovación-colaboración se hace fundamental y esta circunstancia es un valor que existe en la comarca de Avilés. Este tipo de ecosistemas de innovación necesitan de muchos años para su consolidación y el haber llegado a la situación actual es fruto del trabajo realizado desde hace décadas”.

El centro de investigación que recientemente ha puesto en marcha Windar Renovables (Grupo Daniel Alonso) trabaja en las siguientes líneas estratégicas: simulación avanzada de comportamiento estructural e integración de nuevos materiales, fabricación digital (automatización de procesos, robótica, nuevos procesos industriales), explotación de datos de negocio y despliegue de redes industriales, además de en sostenibilidad y reducción de la huella de carbono. Actualmente, Windar Technology and Innovation está integrado por 25 personas y dirige sus esfuerzos de investigación a la producción de componentes para el sector de las energías renovables.

Uno de los centros de I+D de la comarca que más tiempo lleva funcionando es AdZ Tecnología, la apuesta de Asturiana de Zinc (Azsa) por la innovación. En estrecha coordinación con el personal técnico de planta, unas 25 personas trabajan en distintas iniciativas de I+D+i enfocadas a mejorar los distintos procesos productivos tanto de la fábrica de cinc de San Juan de Nieva como de otras plantas del Grupo Glencore. Adicionalmente, Azsa también exporta su “know how” del proceso de obtención del cinc a otras compañías.

Igualmente veterano es el ARDC (Avilés Research and Development Centre), el departamento de Saint-Gobain para la investigación y el desarrollo de vidrio plano, que cuenta con un equipo de 20 personas. En el ARDC, según un portavoz de la compañía, “se desarrollan proyectos de I+D para ofrecer nuevos productos y para la innovación en procesos industriales: vidrio para ventanas y fachadas que mejoran el aislamiento térmico a través de capas delgadas con funciones de control solar o bajo emisivas, vidrios para nuevas soluciones constructivas, con la participación en la iniciativa empresarial ROOM2030 que ofrece un enfoque constructivo de carácter experimental (Living Lab) y abierto a la innovación colaborativa (Open Innovation); investigación en vidrio para espacios interiores con nuevas funcionalidades: capas que facilitan la limpieza, capas resistentes al rayado o recubrimientos de funcionalidades antimicrobianas.

Química del Nalón, que recientemente ha incrementado su presencia en Avilés con la apertura de Deganta Aguas, empresa que aplica procesos innovadores al tratamiento de aguas industriales, ha sido consecuente con su filosofía fundacional: apostar por la innovación como una de las palancas que impulsan a la empresa a mejorar su competitividad en mercados internacionales. Por eso, Química del Nalón, en colaboración con diferentes entidades y centros de investigación, promueve proyectos de I+D+i que abarcan distintos campos como la biotecnología, los materiales carbonosos avanzados y la participación en empresas de corte tecnológico.

La empresa tiene, además, una docena de personas dedicadas específicamente a desarrollos de innovación y se ha dotado de un consejo científico asesor, integrado por personas de prestigio internacional. “En el ecosistema industrial de Avilés están presentes compañías asturianas, nacionales e internacionales que aplican una marcada agenda innovadora en su estrategia industrial, algo que es muy relevante independientemente de que la innovación se gestione en Avilés o en otros entornos donde las citadas compañías tienen presencia”, resaltan fuentes de la empresa.

La multinacional tecnológica de origen asturiano Satec, con instalaciones en Avilés, tiene a once personas en su departamento de I+D, si bien la innovación es el principio que preside el trabajo diario de toda la plantilla. Satec Hub, que es el nombre que da la empresa a su departamento de innovación, encuadra su trabajo en cuatro áreas: salud, telecomunicaciones, industria y “utilities” (energía y agua. El centro de Avilés está focalizado en tres áreas concretas: desarrollo de sistemas operativos de telecomunicaciones asociados al inventario y seguimiento de los recursos de red con monitorización y procesos de “machine learning” asociados que optimicen su gestión; investigación e innovación de soluciones de inteligencia artificial en el ámbito de la salud; y optimización de procesos industriales, desde su rediseño hasta la digitalización, considerando la sensorización de recursos, tratamiento de los datos, uso de gemelo digital, etcétera.

La octava pata del conglomerado innovador avilesino la pone Hiasa (Grupo Gonvarri), en los últimos años volcada en proyectos de I+D de inteligencia artificial y robotización. El Instituto de Desarrollo Económico del Principado (IDEPA) recompensó el esfuerzo investigador de Hiasa en 2019 con un premio.

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