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La dirección de Saint-Gobain se afana para llevar a La Maruca nueva producción

La compañía acepta ahora activar los contratos de relevo para cuatro personas y deja la puerta abierta para un plan de inversiones

Parabrisas apilados en las instalaciones fabriles de La Maruca.

La dirección de la multinacional francesa Saint-Gobain Cristalería “se está afanando” en llevar a la planta de La Maruca, en Avilés, nuevos productos para ampliar el catálogo de elementos de fabricación. Lo hace ahora, cuando las aguas bajan calmadas en las instalaciones fabriles (la amenaza de la última huelga se solucionó con una recolocación).

Los directores generales de la compañía trasladaron a quien les quiso escuchar (el presidente del Principado, Adrián Barbón; el consejero de Industria, Enrique Fernández; la alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín) la necesidad de poca mar de fondo para cerrar los nuevos encargos. Los trabajadores esperan que la dirección concrete estos nuevos productos además de que dé detalle sobre un plan de inversiones cuya puerta ahora acaba de abrir (la empresa ha explicado ya a los trabajadores al menos un proyecto de intervención en el horno float instalado en Avilés en 2008.)

La empresa destaca el acuerdo alcanzado con los sindicatos Comisiones Obreras (CC OO) y Confederación General del Trabajo (CGT). Las dos centrales –esta sólo tiene representación en el comité de Arbós, en Tarragona– firmaron el convenio y las dos acordaron que la subida salarial pactada para este año 2021 se pague en dos veces, pero no sólo eso. La empresa ha admitido que entre sus planes está la reactivación de los contratos de relevo (la retirada de un empleado veterano a cambio de la llegada de un novato). Concretamente, van a ser cuatro las personas beneficiadas en las instalaciones de Avilés. Una de ellas, una de las trabajadoras de la auxiliar que estaba litigando con la compañía para conseguir su entrada en Saint-Gobain, la segunda parte del conflicto que se abrió este otoño a cuenta de la orden de traslado de una trabajadora La Almunia de Doña Godina.

CC OO reivindica su desempeño en la consecución de estos proyectos de la siguiente manera: “Os pedimos a todos los trabajadores un ejercicio de reflexión, ya que mientras dos sindicatos apostamos por actuar de una forma responsable para intentar garantizar la viabilidad de todas las actividades con un convenio que diese estabilidad a los centros, otras organizaciones pensaron más en intereses propios y adoptaron un discurso vacío y electoralista, que a nuestro juicio no hacía más que alimentar el infantilismo y frivolizar sobre la cuestión más importante para cualquier trabajador: la supervivencia de las actividades y centros de trabajo”. Sin embargo, la situación no es así de óptima en toda la compañía. La dirección ha comunicado a la representación sindical en la planta de Arbós, en Tarragona, la necesidad de llevar a cabo una nueva regulación de empleo en sus instalaciones.

La idea que tiene la compañía es que eche a andar el próximo 12 de junio y que se alargue hasta finales de año. No será, en todo caso, de la misma duración que el que hay vigente en Avilés –a las puertas del juzgado a instancias de la sección sindical SOMA-FIA-UGT– en la planta de Avilés. La empresa plantea unos cuarenta días, pero eso está sujeto a la negociación.

La explicación de este ERTE, la que dan desde la compañía, tiene tres fases: la crisis de los semiconductores, los paros parciales en las fábricas de automóviles y la caída de las ventas de coches. La primera es tan singular como nueva. Va de que multinacionales como General Motors, Ford, Nissan, Honda o Volkswagen se han visto obligadas a reducir su producción en muchas zonas del mundo ante la escasez de chips necesarios para construir los circuitos electrónicos de los coches.

La situación en La Maruca es que hay una regulación de empleo en el negocio de parabrisas y una actividad creciente en el departamento de Glass.

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