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Un virus con ojos y mascarilla infantil

Cinco alumnos del colegio Palacio Valdés, que han estudiado el covid-19 y su comportamiento: “Hay que respetar porque nos afecta a todos”

Por la izquierda. Olaya Ferrería, Nerea Teixeira, Adán Tárano, Óscar González y Verónica Hernández, en el patio del Palacio Valdés.

Por la izquierda. Olaya Ferrería, Nerea Teixeira, Adán Tárano, Óscar González y Verónica Hernández, en el patio del Palacio Valdés.

La pandemia casi no tiene secretos para los alumnos del colegio Palacio Valdés. Han estudiado el comportamiento del virus que trae de cabeza a todo el mundo para intentar comprenderlo mejor, se han esforzado como titanes en adaptarse a un nuevo tipo de escuela con grupos burbuja, que no pueden compartir nada con sus compañeros de otras aulas. Han sufrido confinamientos, el de 2020, otro hace unos meses por un brote en el colegio y alguno que otro concreto.

Y, entre tanto, no pierden la sonrisa que dejan entrever sus mascarillas, siempre bien colocadas, y durante horas. Olaya Ferrería, Nerea Teixeira, Adán Tárano, Óscar González y Verónica Hernández conversan sobre el virus, sobre la crisis económica derivada y también sobre vacunas y sobre los cambios que perciben en una sociedad distinta. “Hay que respetar, porque es un virus que nos afecta a todos”, resumen.

“Para luchar contra el coronavirus, hay que colocarse mascarilla, respetar la distancia, lavarse las manos con agua y jabón... porque hay que protegerse, tampoco hay que viajar porque no sabes si eres asintomático”, comentan para abrir fuego. Olaya Ferrería insiste en que “a distancia es más difícil contagiarse pero aún así hay que tomar precauciones”.

Por eso, explican, en los colegios tienen grupos burbuja y, pese a que entienden su fin, les ha generado algún que otro disgusto porque no pueden “jugar con niños de otras clases”. “El recreo es por turnos”, remarcan. Por eso, aprovechan la salida para “hablar un poco” con alumnos de otras clases porque en el centro, dadas las distancias, la comunicación es más complicada: “Gritando no nos escuchamos”.

Esa máxima la aplican a la tertulia sobre la pandemia: una conversación sosegada, con respeto hacia la palabra del compañero y sin pisarse al hablar. Óscar González pausa la conversación y relata que pasó el covid hace meses: “Estuve revuelto, con problemas para respirar, dolor en la garganta y en el pecho, con cambios de humor... pero ahora ya estoy bien”, relata el pequeño. Estuvo de cuarentena un mes porque en ese impás también se contagió su padre.

“Para luchar contra el coronavirus, hay que colocarse mascarilla, respetar la distancia, lavarse las manos con agua y jabón... porque hay que protegerse, tampoco hay que viajar porque no sabes si eres asintomático”, comentan para abrir fuego. Olaya Ferrería insiste en que “a distancia es más difícil contagiarse pero aún así hay que tomar precauciones”.

Por eso, explican, en los colegios tienen grupos burbuja y, pese a que entienden su fin, les ha generado algún que otro disgusto porque no pueden “jugar con niños de otras clases”. “El recreo es por turnos”, remarcan. Por eso, aprovechan la salida para “hablar un poco” con alumnos de otras clases porque en el centro, dadas las distancias, la comunicación es más complicada: “Gritando no nos escuchamos”.

Esa máxima la aplican a la tertulia sobre la pandemia: una conversación sosegada, con respeto hacia la palabra del compañero y sin pisarse al hablar. Óscar González pausa la conversación y relata que pasó el covid hace meses: “Estuve revuelto, con problemas para respirar, dolor en la garganta y en el pecho, con cambios de humor... pero ahora ya estoy bien”, relata el pequeño. Estuvo de cuarentena un mes porque en ese impás también se contagió su padre.

El profesor Miguel Ángel Rodríguez, Nerea Teixeira, Olaya Ferrería y Verónica Hernández y de espaldas, Adán Tárano y Óscar González. | M. Villamuza Illán GARCÍA

Los cinco alumnos del Palacio Valdés han sufrido al menos un confinamiento domiciliario este año por el brote registrado en el centro. Y de las cuarentenas y las clases online también opinan. “Estar en casa es un poco rollo, es todo más frío (refiriéndose al colegio), es mucho mejor en persona y a veces, que si la wifi no iba, que si hay dificultades para hablar con el profe... un rollo”, indica Nerea Teixeira. “Al menos estabas en pijama”, apostila Ferrería

Sobre vacunas y covid, tienen ya casi un doctorado. “Hay Pfizer, Mordena, AstraZéneca, Janssen y ahora va a salir una española”, enumeran. Alguna voz alerta sobre los posibles efectos secundarios y pronto, llegan a la conclusión de que “todos los medicamentos pueden dar efectos secundarios”. Recomiendan a las claras la vacunación. “Yo me la pondría al 100 por cien”, remarca Teixeira. En la sala se escuchan varios “y yo”. “Tenemos que vacunarnos, es por el bien de todos para que no haya más contagios”, afirma Verónica Hernández.

Saben que el estado de alarma finalizó este domingo y temen “que los mayores se vayan a partir de ahora de fiesta”: “Vamos a volver para atrás, hay que asumir responsabilidades, y durante un tiempo no se van a poder las cosas que se hacían antes”. Adán Tarano lanza una pregunta al aire: “¿Y por qué no nos confinan para acabar con el bicho?” Hernández le contesta: “Se pueden perder más trabajos, más Ertes, hay que pagar la luz, agua...”.

Plantean sus dudas sobre el fin del covid y perciben que, en unos meses, la “mascarilla será opcional”. “La seguiría poniendo en espacios cerrados”, acuerdan los cinco alumnos que ven “fatal” los bulos y “opiniones sin saber” acerca de un problema tan grave como la pandemia. Por eso inciden en informarse antes de “decir cualquier cosa”.

Los pequeños alertan de que la sociedad ha de seguir atendiendo a las medidas de higiene y distancias de seguridad para vencer al virus. “No se puede descuidar, hay que seguir teniendo cuidado aunque hay ya muchas personas vacunadas”, recalcan.

Defienden su papel en este proceso y no dudan a la hora de dar un tirón de orejas al mundo adulto. “Lo han dicho muchas veces y hay personas que no hacen caso, que sigue haciendo fiestas privadas en espacios cerrados y sin mascarilla”, apuntan. No entienden además cuando se intenta criminalizar a los adolescentes como fuente de contagio de covid “cuando también hay muchos adultos que no respetan y propagan el virus”. “Ese es el problema”, remarca González.

El inicio del fin de la pandemia está en camino con las vacunaciones, defienden los pequeños. Echan la vista atrás y recuerdan cuando durante el confinamiento domiciliario de 2020 muchas viviendas tenían colgados dibujos y frases esperanzadoras como “Todo va a salir bien”. Olaya Ferrería, Nerea Teixeira, Adán Tárano, Óscar González y Verónica Hernández defienden que una de las lecciones que han aprendido es este largo año es “la responsabilidad” y “no tomar el virus a la ligera”.

Este tiempo les ha valido para trabajar la empatía, para ser conscientes “de que hay que pensar en los demás”, que es necesario huir del egoísmo “y ayudar a otras personas”. “Y hay muchas cosas que se van a quedar, no creemos que volvamos a vivir como en 2019”, concluyen.

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