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José M.ª Ramos, jubilado de Alcoa: “La juventud no puede hacer planes de futuro”

“Cuando entrábamos en Endasa ya podíamos casarnos porque con un sueldo daba”, afirma

José María Ramos Rodríguez, ayer, en la concentración. | Ricardo Solís

José María Ramos Rodríguez, ayer, en la concentración. | Ricardo Solís

“Estoy aquí para defender a los compañeros de la industria, para luchar contra quieren convertir Asturias en un paraíso natural sin fábricas. Un dictador trajo la industria y los políticos de ahora quieren convertir Asturias en un edén verde para turistas”. Así opina José María Ramos Rodríguez, que entró a trabajar en Endasa (antecedente de Inespal, luego Alcoa) en 1974, con 20 años; ahora, con 67 y prejubilado desde hace seis, defiende el mantenimiento de la industria en la comarca y en Asturias, y por ello acudió a la concentración de ayer en defensa de ese sector, convocada por CC OO y UGT en La Exposición.

“Cuando entrábamos a trabajar en Endasa sabíamos que ya podíamos casarnos y que nos íbamos a arreglar bien con un sueldo porque de aquella la mayoría de las mujeres no trabajaban fuera de casa. Los jóvenes ahora no pueden hacer planes de futuro”, comenta el extrabajador del aluminio.

José María Ramos nació en Francia, donde se había exiliado su familia. A su abuelo lo mataron en el campo de exterminio de Mauthausen. “Mi padre se casó en Francia con una normanda y tuvieron seis hijos. Yo nací en Noyelles (Francia). Tenía cuatro años cuando volvimos a casa de mi abuela, que era de Sabugo; luego volvimos una temporada a Francia y regresamos definitivamente a España”, relata.

José María Ramos empezó a trabajar a los 14 años, siempre en la industria. “Estuve en varias empresas, empecé con 14 años en Valentín Fernández, luego en Astilleros Aniceto, Duro Felguera, Reymosa y finalmente entre en Endasa, que años después fue Inespal y luego Alcoa. Ahí me jubilé, no me toco Alu Ibérica”.

Este jubilado tiene dos hijas y dos nietas que están trabajando, una de ellas de profesora. “Tuve nietas a la edad que ahora mucha gente tiene hijos, todo es porque no hay trabajo ni estabilidad, la gente no puede pensar en tener hijos o en organizar su vida sin un trabajo estable”, se queja. “Tengo un sobrino que trabaja en la industria avilesina, pero con contratos temporales. Ahora está en paro. Tenemos que defender el mantenimiento de la industria”, afirmó rotundo.

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