Con lloros, y no precisamente de alegría, finalizó ayer la celebración de una primera comunión en el concejo de Castrillón, donde una familia lo había dispuesto todo para pasar un día de convivencia en torno a mesa y mantel. El grupo, formado por unas treinta personas, dio cuenta de la comida en un establecimiento del concejo e inició la sobremesa, amenizada por espectáculos de entretenimiento. Todo normal hasta la hora de volver a casa, pasadas las 20.00 horas, cuando fuera del local varios de los invitados, según aseguran testigos, se enzarzaron en una pelea. Al cierre de esta edición se ignoraba si había habido denuncias.