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Un avilesino, en huelga de hambre para reclamar la custodia completa de sus tres hijos

El Juzgado convoca una vista de urgencia en la que declarará el hijo mayor de una pareja divorciada, tras renunciar el padre a alimentarse

Un padre lleva a su hijo al colegio

Un padre lleva a su hijo al colegio

Jorge García, de 44 años, inició una huelga de hambre el pasado lunes. Su decisión, justifica, pretende ser “una llamada de atención” para intentar conseguir la custodia completa de sus tres hijos menores dado que la Justicia, dice, no atiende las pruebas que justifican tal petición. Grabó un vídeo que envió a sus contactos a través de Whatsapp y se hizo viral. Argumentaba en él que tiene pruebas suficientes para demostrar que sus pequeños “están mejor” con él (que con su expareja, Laura Méndez, de la que se divorció hace varios años). Actualmente, la custodia de los tres pequeños es compartida; es decir, ambos miembros de la pareja pasan el mismo tiempo con los niños. Pero García quiere más. La publicación del vídeo ha motivado a la letrada que defiende a Laura Méndez, Clara Bermejo, a solicitar al juzgado una vista de urgencia dada la “nueva situación”; es decir, el inicio de la huelga de hambre. La vista será el lunes en los Juzgados de Avilés y está llamado a declarar el mayor de los tres hijos. Laura Méndez defiende que “lo mejor” sería mantener la custodia compartida, pero una vez que su exmarido comenzó la huelga de hambre “todo ha cambiado”. Ahora, continúa la abogada, la mujer también reclama la custodia completa “por el miedo cierto” que le ha entrado a su cliente teniendo en cuenta que el padre decidió dejar de comer hace y las posibles consecuencias que pueden derivarse en el trato hacia los pequeños.

Jorge García sigue su vida y defiende que pese a no probar bocado desde el lunes se encuentra “bien” y que su decisión está fundamentada en el amor hacia los tres pequeños. El padre continúa con su vida y su trabajo pese a la huelga de hambre. La decisión de García surgió el pasado lunes después de aplazarse el juicio por la ausencia de los profesionales que elaboraron el informe psicosocial, una pieza clave en este proceso que lleva más de dos años y que ahora llega casi a su fin, acelerado por el inicio de la huelga de hambre.

Una captura del vídeo grabado por Jorge García.

Una captura del vídeo grabado por Jorge García.

García quiere que la jueza admita sus pruebas y sus argumentos, que justifican, según su versión, que los pequeños están “mejor” con él. “Mi vida es estar con ellos”, afirma el hombre, que se emociona al hablar de sus tres pequeños. Su madre también defiende su parte: “No quiero quitarle a los niños; sé que están encantados de verle y yo también quiero lo mejor para ellos. Por eso busqué el acuerdo de la custodia compartida, porque me parece lo ideal. Pero desde que inició la huelga de hambre no sé si está capacitado para estar con ellos dado el estado en el que le vi en el vídeo”.

La abogada Clara Bermejo, que ya ha llevado otros casos similares, defiende que “la custodia compartida” suele ser lo mejor para los niños de padres divorciados. “Se le propuso (al padre), tras ver el informe psicosocial, que aceptara la custodia compartida para que todo se quedase como hasta ahora y no quiere”, detalla la letrada de Méndez.

El padre, además, vincula una agresión sufrida en abril de 2019 por parte de un amigo de su expareja en Ávila, cuando visitaba a su entonces novia, que vivía en la capital castellana. Su agresor, Julio Díaz, fue condenado por el Juzgado de lo Penal número 1 de Ávila. El agresor, militar de profesión, decidió recurrir la sentencia fechada el pasado día 6 a la Audiencia Provincial de Ávila y alega que actuó en “defensa propia”. “Lo reduje para evitar una pelea, me quería pegar y me condenaron a dos años”, afirma el militar abulense, que era a su vez la expareja de la novia de García en aquellos momentos.

Para Jorge García, esa agresión sí está relacionada de manera indirecta con el caso de la custodia ya que, según su criterio, “fue promovida por mi expareja contra el padre de sus hijos”; es decir, contra él, y en presencia de sus tres hijos menores, cuando ambos ya estaban divorciados.

“Trabaja, no puede atender a sus hijos y solo quiere fastidiar a su exmujer con mentiras y tergiversaciones”, comenta Julio Díaz, que hace estas declaraciones según las conversaciones mantenidas “con su exmujer y sus hijos” sobre García. “En el Juzgado no le creen”, añade Díaz. Sobre la sentencia que le condena por un delito de lesiones a dos años de prisión recalca: “El juez no valoró a mi testigo (de la agresión), que alegó que actué en defensa propia; él –en relación a Jorge García– siempre está vendiendo la moto”.

Así las cosas, cada progenitor defiende su parcela y afirma que su postura “es lo mejor para sus hijos”. La última palabra, ante la falta de acuerdo entre ambos, es del Juzgado.

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