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El medievalista Fernández Conde halla los túmulos que deslindaban el Alfoz de Gauzón

El catedrático sitúa en las sierras de Soto y Pravia, por el Occidente, y en el monte Areo, por el Oriente, los límites del área de influencia de Raíces

Rubén Domínguez, en el atril, y en la mesa el catedrático Fernández Conde. | Ricardo Solís

Rubén Domínguez, en el atril, y en la mesa el catedrático Fernández Conde. | Ricardo Solís

Francisco Javier Fernández Conde (Pillarno, Castrillón, 1937) leyó ayer su discurso sobre los límites arqueológicos del antiguo Alfoz de Gauzón en el monasterio de Santa María de Raíces. El historiador y sacerdote, catedrático de Historia Medieval, también ahora académico del Centro de Estudios Alfoz de Gauzón, entidad que preside Rubén Domínguez, valoró que el alfoz era un territorio extenso cuyo epicentro estaba en la fortaleza de Raíces, objeto de distintas excavaciones en los últimos años. El límite occidental, según Conde, estaba en las sierras de Soto y Pravia, donde halló una serie de túmulos prehistóricos que dividían el territorio a modo de mojones. El límite oriental estaría, especificó, en el monte Areo, o monte de San Pablo, que se encuentra entre los concejos de Gijón y Carreño.

Conde tuvo en su boca en todo momento a los investigadores Iván Muñiz y Alejandro García, ambos arqueólogos directores de las excavaciones del castillo de Gauzón, así como a Mabel Míguez. Los tres fueron alumnos del medievalista: “Lograron crear un espacio para el conocimiento y un espacio visitable, algo muy importante. Los tres hicieron trabajos espléndidos”, sentenció el historiador, que dice mantener la duda de si Soto del Barco llegó a pertenecer en algún momento al Alfoz de Gauzón.

Francisco Javier Fernández Conde valoró, a su vez, en otro orden de cosas, el rico patrimonio industrial de Castrillón, con el núcleo de Arnao como máximo exponente. La conferencia de Fernández Conde fue el broche de oro a un acto que sirvió para nombrarle primer miembro académico del Centro Alfoz de Gauzón, un cargo honorífico y vitalicio que reconoce la trayectoria docente y científica de los profesionales vinculados a las áreas del conocimiento de las que se ocupa el CEAG, principalmente la historia y el patrimonio cultural. Entre las numerosas publicaciones de Conde cabe destacar “El Libro de los Testamentos de la Catedral de Oviedo”, “Gutierre de Toledo, obispo de Oviedo”, “La religiosidad medieval en España. Plena Edad Media (siglos XI-XIII)” o “Estudios sobre la Monarquía Asturiana”.

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