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“El empresario que quiera desarrollar e innovar tiene que venir a Avilés”

“La I+D+i perdió una década: la de 2010 a 2020, estamos revirtiendo la situación ahora, aunque remontar no va a ser fácil”, dice el ingeniero

Íñigo Felgueroso, en una imagen de archivo.

Íñigo Felgueroso, en una imagen de archivo. Mara Villamuza

El ingeniero industrial Íñigo Felgueroso (Gijón, 1971) es el director de la fundación Idonial, la suma de los antiguos Itma y Prodintec. Esta tarde (18.00 horas) participa en la segunda convocatoria de “Los Martes de la Innovación”, un ciclo de conferencias que organiza el centro de empresas de La Curtidora. Atiende a LA NUEVA ESPAÑA por teléfono.

–La apuesta política por la innovación, ¿es realidad o cuento?

–Es una realidad en este momento. Si me hubiera preguntado esto hace unos años mi respuesta hubiera sido distinta.

–¿Por qué?

–La innovación perdió una década: la de 2010 a 2020. Estamos revirtiendo la situación ahora, pero un problema tan agravado no se soluciona en unos meses. Nos llevará tiempo volver a ponernos al día.

–¿El desarrollo es la sal de la vida para la industria?

–Desde luego, pero tenemos que verla en perspectiva. Lo cierto es que ha calado en la sociedad y en la academia. Teniendo en cuenta esto, hay que señalar la caída de inversión en esta década perdida. Remontar eso no va a ser fácil, sin embargo, hay modelos de éxito: sólo ha que copiarlos.

–¿Y cómo se hace eso?

–Tenemos ante nosotros el futuro esperanzador que prometen los fondos europeos.

–¿Hacia dónde van sus nuevos proyectos?

–Como sabe, el terreno de juego nuestro es Idonial, que es el fruto de la fusión del Itma y de Prodintec. El primero tiene una experiencia en el campo del desarrollo de treinta años y Prodintec, de quince. Nos dedicamos a intentar que las empresas sean más competitivas y para ello acudimos a la innovación.

–¿Se centran en la industria metalúrgica únicamente?

–Por necesidad, porque estamos donde estamos, porque esa es la demanda que tenemos. Arcelor y las empresas de su entorno demandan tecnología y nosotros respondemos.

–¿Tienen que ver en la presencia en la comarca de ocho centros de investigación?

–Creo que ha sido una consecuencia del trabajo que venimos desarrollando en el tiempo desde hace tres décadas en torno a los materiales. Se han creado así los ecosistemas en torno a la investigación que ahora han dado en los ocho centros de investigación privados en la comarca de Avilés.

–¿Cuándo se vio como imprescindible la apuesta por la innovación?

–Llevamos así varias décadas: desde finales de los noventa. Entonces quedó claro que el valor añadido del producto proporcionaba competitividad. Quedó interiorizado que el futuro viene de la exportación y de la innovación. Esto fue un cambio cultural al que nos sumamos por obligación, porque no había otra, porque no se puede no tenerla en cuenta.

–Son el corazón de la Manzana del Acero. ¿Cuándo habrá pumarada?

–Lo somos nosotros y los centros de investigación de Arcelor. Este proyecto es el fruto de un trabajo común de diez años. Tenemos unas instalaciones científicas y tecnológicas en Avilés singulares, tanto que podemos replicar el proceso siderúrgico entero. Ojalá haya más centros de investigación porque eso supondría que nuestra instalación tendría que crecer. Tenemos el talento y tenemos los equipamientos, tanto que quien quiera desarrollar e innovar tiene que hacerlo en Avilés.

–¿La fundación Idonial responde adecuadamente a la demanda?

–Los recursos siempre son limitados, pero sabemos adaptarnos a las capacidades que tienes. Estamos bien dimensionados dentro del sector industrial. Con los fondos europeos el nivel del agua subirá más, así que flotaremos mejor.

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