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El Niemeyer y la Factoría, elementos para la transformación de Avilés

Dos estudios universitarios coinciden en valorar la reinvención del espacio urbano a partir de la cultura, el turismo y las nuevas tecnologías

Una niña juega en la plaza de la Factoría Cultural de Avilés.

Una niña juega en la plaza de la Factoría Cultural de Avilés.

El Centro Niemeyer y la Factoría Cultural son dos de los elementos principales del cambio de ciclo en el municipio de Avilés. A esta conclusión llegan dos estudios publicados recientemente en Málaga y en Sâo Paulo, en Brasil. El primero, en el “Boletín de Arte-UMA” y, el otro, en la “Revista Nacional de Gerenciamento de Ciudades”.

Escribe la profesora de la Universidad de Oviedo Natalia Tielve García en “La Factoría Cultural y la Marca Niemeyer. Avilés: una ciudad creativa en el Arco Atlántico” que uno de los rasgos que caracterizan la sociedad postindustrial “es la apuesta por una economía basada en las industrias culturales y los servicios, la promoción de la innovación y la creación de empresas de alto nivel tecnológico”. Y recalca a continuación que “esta es la dinámica en la que la ciudad de Avilés, tras experimentar las consecuencias de los procesos de reestructuración económica y el declive industrial, ha querido abrirse camino en las últimas décadas”.

Concluye su argumento diciendo que, a su juicio, la ciudad ha desarrollado este desempeño con el empujón que ha llegado de los dos centros culturales avilesinos más nuevos, un empujón de tal calibre que llama a los dos equipamientos “símbolos del recambio”.

En este mismo orden de cosas se manifiestan Fernando Falomir Mañá, de la Universidad Jaime I, de Castellón de la Plana, y Rosio Fernández Baca Salcedo, de la Estatal Paulista. Señalan: “La ciudad de Avilés se esfuerza por cambiar su imagen y mejorarla con una propuesta cultural y turística en la región, con la construcción del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, que sirvió para recuperar el orgullo perdido durante los años oscuros del acero”.

Consideran ambos expertos que el complejo cultural puede contribuir a alcanzar este objetivo y que está camino de conseguirlo. “La parte este de la ría podría volver a ser símbolo de prosperidad, con una orientación limpia y sostenible, a partir de las formas blancas de los edificios de Oscar Niemeyer, frente al negro de la anterior industria contaminante”, destacan.

Y añaden: “La obra de Niemeyer es un nuevo planteamiento, un nuevo discurso en una ciudad que lo necesitaba, y así percibe la propia ciudadanía”. Esto último lo prueban analizando el resultado de una serie de entrevistas que aconsejan: “Con la inversión y el enfoque adecuados, es posible crear una reterritorialización de un espacio previamente olvidado, aislado, deshumanizado y contaminado. Esta reforma podría convertir la ciudad de Avilés en un referente en el área metropolitana asturiana”.

Tielve cuenta la historia e intensa historia del Centro Niemeyer. Incluye lo que llama “dificultades económicas” en su relato y asegura que estas son las que “han puesto en tela de juicio la viabilidad del proyecto”. Pese a todo, “el nuevo complejo cultural ha dotado de visibilidad a la ciudad de Avilés”. A su juicio, desde el lado derecho de la ría, se “ha proyectado una imagen de marca fundamentada en la modernidad, la cultura, la creatividad y la innovación, alcanzando un efecto positivo en la promoción de la economía local y en el desarrollo del sector servicios”.

A este objetivo se ha sumado también la Factoría Cultural, continúa la profesora Tielve: “una incubadora de proyectos creativos que reúne un conjunto de actividades relacionadas con el arte y la cultura que van desde la formación a la difusión, pasando por la producción cultural”.

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