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Alejandro Cearreta, geólogo: “Ahora nuestra propia especie es capaz de amenazar su propia supervivencia”

“La intervención humana se ha convertido en un nuevo proceso geológico sobre la Tierra, denominado Antropoceno” | “El tiempo humano y el geológico se han convertido en la misma cosa”

El científico vasco Alejandro Cearreta.

El científico vasco Alejandro Cearreta. A.C.

Alejandro Cearreta (Bilbao, 1960), licenciado en Geología por la Universidad del País Vasco (1983) y doctor en Geología por la University of Exeter, es profesor titular de Paleontología en el Departamento de Estratigrafía y Paleontología de la UPV/EHU y profesor visitante en la Universidad de São Paulo (Brasil) y de la Nacional Autónoma de México. Es responsable del Grupo de Investigación Harea-Geología Litoral dentro del cual trabaja sobre cambios en el nivel del mar y la transformación ambiental de la zona costera tanto natural como de origen antrópico. Cearreta forma parte del Grupo de Trabajo del Antropoceno, en el que un grupo de expertos busca evidencias de que la Tierra ha entrado en un tiempo geológico nuevo. Actualmente lidera, en este sentido, el proyecto “Antropicosta 2”, que le ha traído a las rías de la comarca avilesina, entre otras, en busca de sedimentos. En el mismo estudio participan científicos de la Universidad de Oviedo o el Institituo Español de Oceanografía, entre otras instituciones.

–¿Cuál es el objetivo del proyecto “Antropiscosta 2”?

–Se estudia el registro geológico reciente (últimos 200 años) de los sistemas estuarinos más impactados por las actividades humanas de la costa norte de la Península, desde el Bidasoa hasta la desembocadura del Mondego, en Portugal. Este registro almacena información sobre los procesos y las etapas de la transformación humana en estos ecosistemas costeros que han sido afectados por diferentes actividades: minería, industria, agricultura, ocupación urbana... Para ello, utilizamos diferentes herramientas geológicas (sedimentología), geoquímica (metales pesados y contaminantes orgánicos), microfósiles (foraminíferos y polen), radioisótopos naturales y artificiales, susceptibilidad magnética, plásticos... que nos permiten analizar evidencias de ese impacto humano presentes en los sedimentos que recogemos mediante la perforación de pequeños sondeos y muestras superficiales. Esta información será de utilidad en la discusión actual sobre la aprobación de una nueva época geológica denominada Antropoceno por parte de la Comisión Internacional de Estratigrafía.

–¿Cuándo comenzó el proyecto?

–Este proyecto está financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, comenzó en el año 2019 y finalizará en 2023. Nos encontramos en la mitad del proyecto y ya hemos muestreado los estuarios seleccionados en la costa española. Nos queda pendiente el trabajo de campo en la costa portuguesa hasta Figueira da Foz (Mondego).

–¿En qué han consistido los trabajos en las rías del Nalón y de Avilés, ambas en la comarca avilesina?

–Los trabajos se llevaron a cabo el pasado octubre. Recogimos 16 sondeos cortos, de hasta 50 centímetros de longitud, en cuatro zonas diferentes de los estuarios que estamos analizando a muy alta resolución, a escala centimétrica.

–Una vez con las muestras, ¿cuál es el siguiente paso?

–Los distintos sondeos se dedican a las diferentes técnicas de análisis que he mencionado anteriormente. Cada grupo de investigadores especialistas preparan las diferentes muestras centimétricas y analizan sus indicadores (metales, radioisótopos, microfósiles…). Una vez finalizado cada sondeo se ponen en común los diferentes resultados con el fin de identificar los procesos y las diferentes etapas de transformación ambiental a lo largo del tiempo (a escala anual).

–¿Qué información pueden dar esos sedimentos?

–Nos informan sobre la edad de los materiales mediante los radioisótopos naturales y artificiales, los principales procesos de cambio (vertidos contaminantes, metales principales, contaminantes orgánicos …), la respuesta biológica a esos procesos (asociaciones de foraminíferos y polen) y los nuevos materiales que hemos introducido en el registro geológico (plásticos).

–¿Tienen ya alguna conclusión aunque prematura?

–Durante estos últimos tres años hemos publicado algunos trabajos en las rías de Pasajes (Guipúzcoa), de Deba y Zumaia (Geoparque de la Costa Vasca) y Bilbao caracterizando sus sedimentos recientes, identificando los procesos principales de cambio ambiental en estas zonas y comparando ese registro reciente con el registro natural previo a la intervención humana. La principal conclusión indica que a partir de la mitad del siglo XX los sedimentos son de naturaleza diferente en comparación con los materiales de los últimos miles de años y, por tanto, apoya la validez del término Antropoceno para identificar la etapa geológica actual caracterizada por la intervención humana como principal proceso geológico.

–¿Qué materiales encuentran ahora, en el periodo geológico actual, impensables hace más de 12.000 años?

–Los materiales más novedosos que mejor caracterizan los sedimentos recientes son, por una parte, los isótopos radioactivos de origen artificial (como Cs-137, Sr-90 y Pu-238/239) que proceden de las explosiones atómicas en la atmósfera desde mediados del siglo XX y, por otra parte, los plásticos y otros contaminantes orgánicos que resultan de innovaciones tecnológicas humanas asimismo disponibles desde mediados del siglo XX. Además, cabe destacar la abundante presencia de metales pesados que, aunque se trata de elementos químicos naturales, presentan una concentración en los sedimentos desconocida hasta hace un siglo como consecuencia de las actividades mineras e industriales.

–Entonces no es aventurado afirmar que estamos en un nuevo periodo geológico.

–No, en mi opinión tenemos evidencias muy firmes para demostrar que los sedimentos reciente, de las últimas décadas, se diferencian claramente de los materiales geológicos acumulados durante los milenios precedentes y responden tanto a procesos geológicos naturales como a la intervención transformadora del ser humano. La intervención humana se ha convertido en un nuevo proceso geológico sobre la superficie terrestre y es responsable de las evidencias que encontramos en los sedimentos. Creo que es pertinente hablar de un nuevo tiempo geológico denominado Antropoceno.

–¿“Hablan” las rocas de Avilés de todo esto?

–Sí, los sedimentos que hemos recogido en las rías de Avilés y Nalón nos muestran claramente este cambio de tiempo geológico ya que sus sedimentos recientes contrastan claramente con sus sedimentos más antiguos.

–¿Hasta qué punto está afectando el cambio climático y cómo puede afectarnos en un futuro a corto, medio y largo plazo?

–Al igual que lo ha hecho repetidamente durante el pasado geológico de nuestro planeta, está afectando a los ecosistemas y a los seres vivos que habitamos en ellos. En el caso de la zona litoral, el principal proceso derivado del calentamiento global de origen humano es el ascenso en el nivel marino que está provocando el desplazamiento de los distintos ecosistemas hacia tierra y la inundación de las numerosas infraestructuras humanas que están ahí localizadas.

–Cantaba ‘Siniestro Total’: “Ya no hay trilobites en el mar. En Siberia no queda ni un mamut. Las ballenas desaparecerán….”. ¿Caminamos hacia la extinción como especie humana?

–La historia de nuestro planeta nos muestra a través de su registro geológico que nada es estático y que tanto la posición de continentes y océanos, la distribución de los diferentes ecosistemas, el clima o los seres vivos que habitan el planeta han ido cambiando continuamente durante miles de millones de años. Todos estos son fenómenos naturales que obedecen al funcionamiento de los procesos geológicos planetarios y a su relación astronómica cambiante con el sol.

–¿Y ahora?

–La novedad ahora es que los seres humanos hemos adquirido recientemente la capacidad geológica de modificar los procesos que operan en la superficie terrestre y por tanto de cambiar el curso natural de las cosas. La especie humana, al igual que el resto de especies antes de la nuestra, se extinguirá de modo natural dentro de algunos milenios. Sin embargo, actualmente nuestra propia especie es capaz de aniquilar a otras especies con las cuales compartimos el planeta e incluso de amenazar nuestra propia supervivencia. Esta es la novedad que plantea el Antropoceno, un momento en el que el tiempo geológico y el tiempo humano se han convertido en la misma cosa.

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