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La ilusión de caminar sobre ruedas

El festival de Cultura urbana organiza clases de iniciación al ‘skate’ para niños: “Nos encanta tirarnos de la ‘U’”

Marina Flaquer y Telma García se desplazan con sus skates ante la mirada del monitor Kike Agro.

Marina Flaquer y Telma García se desplazan con sus skates ante la mirada del monitor Kike Agro.

Nico Saavedra Bros tiene siete años y lleva dos subido en un skateboard. “Me encanta tirarme de la ‘U’”, dice, y lo demuestra sobre la tabla. Saavedra es uno de los participantes en las clases de skate del Festival de Cultura Urbana que se desarrolla estos días en la pista de La Exposición a cargo de Gustavo Cordero, Kike Agro, Aitor Díaz y Javi de Diego. A los hermanos Flaquer, Lucas y Marina, de 7 y 5 años, les encanta levantar una parte del patín apoyándose sobre la contraria mientras a Telma García, de seis, le gustan los “trucos” y saltos. Todos estos amantes de la ‘U’ no tienen miedo a caerse, pero por si las moscas, van protegidos con cascos, rodilleras y coderas.

Nico Saavedra se deja caer de rodillas ante Gustavo Cordero. | R. Solís

La clase comienza con un calentamiento, primero tobillos, después rodillas, caderas, brazos, hombros y, posteriormente, muñecas. Y cuando los cuerpos han entrado en calor llega el momento de la primera prueba. Aparentemente es sencilla, pero no está exenta de dificultad. Tienen que deslizarse desde lo alto de la rampa de la ‘U’ y caer de rodillas. Algunos como Jorge Rodríguez se lanzan una y otra vez y preguntan cuándo les tocará subirse al patín, les da lo mismo sobre el suelo que en la ‘U’, pero quieren andar sobre ruedas. En este tipo de ejercicios siempre hay alguna caída, pero nada que no se recupere al levantarse de nuevo y volverlo a intentar.

“Lo más básico es subirse al patín y saber circular”, explica Gustavo Cordero. “Y saber frenar”, apostilla. Ese fue el siguiente ejercicio. Los participantes se dividieron en dos grupos. Unos comenzaron a moverse subidos en el patín siguiendo las indicaciones de los monitores. Posteriormente, todos atravesaron una pequeña rampa y aunque su mascarilla apenas mostraba su rostro, en todos, se percibía la ilusión por estar aprendiendo lo que unos llaman deporte y otros, arte.

Jorge Rodríguez en el patín y Kike Agro, detrás.

Todo sucedió después de que algunos de los pequeños aprendices de ‘skaters’ no hubieran podido practicar parkour porque no asistió nadie a darles la clase para desconcierto de niños y familias, habida cuenta de que no fueran avisados por ese un cambio en los horarios de la programación.

Calentamiento.

Calentamiento.

Disgustos al margen, sobre el patinete se van las penas. Marina Castro, Telma García y Ángela Fernández se deslizaron sobre ruedas como pez en el agua, como Nicolás Gago y Enrique Gavalla, que llevaban esperando por la clase desde al menos media hora antes de que empezara. Mientras, las familias comprobaban in situ las evoluciones de sus pequeños sobre el patín. Cuando ya todos estaban listos, pasaron a la ‘U’, a deslizarse con el skate, con más o menos pericia, consiguieron sortear las dificultades que se les presentaban. “Montar en patín tiene un componente psicológico, hay que estar relajado”, aseguró el ‘skater’ Kike Agro, con más de una década sobre el patín.

Lucas Flaquer subido en el skate tras subir una pequeña rampa.

“El objetivo de estas clases es que los niños aprendan de manera divertida, no es un parque de columpios ya que conlleva sus riesgos, de hecho, por eso insistimos en el uso de casco, rodilleras y coderas”, indicó el monitor Gustavo Cordero, que ama un deporte que aprendió de manera autodidacta y tiene claro que el proceso para ser un ‘skater’ que domina el patín lleva tiempo. Los pequeños pusieron toda su ilusión porque les chifla el hecho de caminar sobre ruedas.

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