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Vuelta a las aulas en el Luanco de sus amores

La directora del colegio de Raíces (Castrillón) deja el cargo para dar clase el próximo curso en La Vallina (Gozón)

Teresa López, en su despacho de dirección del colegio de Raíces. | Mara Villamuza

Teresa López, en su despacho de dirección del colegio de Raíces. | Mara Villamuza

Teresa López es la actual directora del colegio Castillo Gauzón de Raíces (Castrillón). El próximo año cumplirá uno de sus sueños: dar clase en el Luanco de sus amores, en la villa en la que reside desde años ha y en la que su padre, José Antonio López Cuevas, fue toda una institución docente, tanto en el centro de La Canal como de La Vallina. López pasará a formar parte de la plantilla del colegio de La Vallina, el de más alumnado de la capital gozoniega. Lo hace con ilusión y también para seguir el consejo de su padre de que “es mejor dar clase sin necesidad de coger el coche para desplazarse”. López Cuevas fue un histórico director de La Vallina al ocupar el cargo durante 24 años y velar por la cercanía, el consenso y el afecto como pilares educativos.

Teresa López nació en Ventosa (Candamo) y de niña se desplazó a Gozón, para asistir a clases en el centro de su padre, en la escuela rural de Viodo y Ferrero, junto al cabo Peñas. Le disgustó cuando su padre pidió traslado a Luanco porque “estaba genial” en el Cra. La actual directora del Castillo Gauzón continuó su vida escolar en La Canal mientras que su hermana Toñi lo hacía en La Vallina. “Ahora, pedí La Vallina porque me in teresa la jornada continua y me vendrá mejor porque allí tengo a mis amigas desde la EGB. En Luanco lo tengo todo, es lo más, Luanco en vena”, apuntó. No es la primera vez que dará clase en ese centro educativo ya que hace años, realizó las prácticas de la carrera de Magisterio. Tiempo después pasó por no pocos centros educativos, todos de la comarca avilesina como La Carriona, el Marcelo Gago y también IES como el Nº5, ya que además de Magisterio por inglés estudió Historia.

López está encantada con ser directora. “Me gusta mucho trabajar en la organización de centro y coordinar equipos y proyectos, no sé si será genético”, afirma la docente que en los últimos tiempos ha tenido que hacer frente a la dirección y jefatura de estudios del colegio de Raíces. “Además soy la coordinadora covid”, apostilla. Y todo por perder unidades.

La decisión del traslado está meditada, dice. “Necesito un cambio”, afirma con rotundidad, no sin antes reconocer el “buen ambiente” existente en el colegio castrillonense donde ha sido la directora los últimos cinco años. De Raíces se va con los “deberes hechos”, con años de aprendizaje a sus espaldas y una cordial relación con las familias. También destaca, en el campo emocional, la estrecha vinculación con el alumnado de su centro. “Tengo que agradecer tanto a la consejería como al Ayuntamiento de Castrillón las facilidades y reconocer el buen resultado de plan de infancia municipal”, confirma la candamina, enamorada de su profesión y de Luanco, que aunará sus dos pasiones en una. “Me encanta Luanco y siempre que puedo traigo marañueles para comer en el centro”, comenta orgullosa Teresa López, que ya piensa en recoger todas sus cosas de Raíces y llevárselas a la capital de Gozón. Pero antes, todavía quedan las despedidas y el esperado fin de curso que marcará una nueva etapa en la vida educativa de la directora del Castillo Gauzón.

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