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Una avería en La Maruca deja sin electricidad a 20.000 hogares y negocios de Avilés

Un fallo en la subestación de La Maruca inutilizó cinco redes de distribución, con el consiguiente trastorno en viviendas, bares y tiendas

Unos electricistas revisan un cuadro eléctrico.

Unos electricistas revisan un cuadro eléctrico.

Una avería en la subestación de La Maruca dejó ayer a primera hora de la tarde sin electricidad el centro de Avilés y zonas del norte y el oeste del municipio. La falta de suministro se prolongó, según los casos, desde cinco a treinta minutos y dada la hora, en torno a las 16.25 horas, causó trastornos menores tanto en los domicilios, donde el alumbrado no era necesario al haber luz solar, como en los establecimientos comerciales y hosteleros, con menos clientela que en momentos críticos del día como los desayunos, comidas o cenas.

Según ha explicado la compañía distribuidora de electricidad en Avilés, EdP, el origen del apagón a plena luz del día fue una avería en la subestación de La Maruca, uno de los puntos neurálgicos de la red eléctrica de Avilés. Lo inusual fue que el fallo afectase a cinco líneas de distribución a la vez, algo que pocas veces ocurre. En total, la empresa estima que se vieron afectados 20.000 puntos de suministro.

Los sistemas electrónicos de seguridad que velan por la continuidad del suministro entraron en acción nada más producirse la avería. En menos de cinco minutos, siempre según fuentes de la compañía de la luz, la electricidad ya había vuelto a 17.000 puntos de suministro. Una de las líneas inoperativa tardó 14 minutos en ser rearmada tras varios intentos fallidos (da servicio a unos 2.400 clientes). Y los más perjudicados fueron 600 abonados que tuvieron que esperar hasta treinta minutos para ver restablecido el suministro. Desde EdP aprovecharon la comunicación realizada sobre el alcance de la avería para pedir disculpas a los clientes afectados por la incidencia y resaltar que situaciones como la de ayer son “excepcionales”.

Como suele ocurrir cuando se producen apagones generalizados y de duración superior al minuto, como el de ayer, se produjo un rosario de vicisitudes: desde quienes estando en su casa pensaron que habían saltado los “automáticos” de su cuadro eléctrico por una sobrecarga a las personas que usaban ascensores en el momento de irse la electricidad y quedaron atrapados dentro de los mismos.

Entre los principales perjudicados se cuentan los hosteleros, quienes, no obstante, relativizaron los daños. “Sí que me afectó, aunque duró poco. Justo en el momento en el que se fue la luz llegaron seis clientes para tomar café con unos pasteles que llevaban. Les dije que tenían que esperar un poco porque no me funcionaba la cafetera por lo de la luz y se fueron a los pocos minutos”, comentó Jesús María Rojo García, dueño del bar El Raitán de Sabugo.

La propietaria del establecimiento Panetela, Carmen Trueba, manifestó: “El corte de luz nos pilló en la hora de las comidas, hubo gente que tuvo que esperar un poco para comer o para tomar el café pero aún así no tuvimos una pérdida grave ya que duró poco tiempo”. Según José Martín Azabal, dueño del bar Alvi, en Las Meanas, “el apagón duró entre 20 o 30 minutos y nos fastidió sobre todo por la cafetera ya que no pudimos servir cafés”. Octavio García, del restaurante La Curuxa, se mostró comprensivo: “No afectó en nada porque fue muy poco tiempo. Solo atrasó un poco el trabajo”.

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