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Comienza la retirada de las hiladas antiguas halladas en el subsuelo del Ayuntamiento de Avilés

El informe de la arqueóloga Patricia Suárez determinará si los vestigios son de la muralla

Un operario trabaja en la retirada de las hiladas para su estudio y documentación, ayer, en el ala izquierda del Ayuntamiento de Avilés.

Un operario trabaja en la retirada de las hiladas para su estudio y documentación, ayer, en el ala izquierda del Ayuntamiento de Avilés. Mara Villamuza

La retirada de las hiladas antiguas halladas en el subsuelo del Ayuntamiento de Avilés comenzó ayer mismo. La arqueóloga Patricia Suárez Manjón dirige y supervisa los trabajos y será la encargada de determinar, como responsable de la asistencia técnica, si los vestigios localizados en la obra del demandado ascensor de la Casa Consistorial pertenecen a la muralla medieval. No parece descabellado, puesto que la Casa Consistorial se construyó en la segunda mitad del siglo XVII sobre el recinto de piedra, si bien de las primeras observaciones surgen dudas de que sea “un trozo de muralla como tal”.

Suárez Manjón tendrá que desentrañar el misterio y dejar documentado cada uno de los movimientos que se producen estos días en el subsuelo del ala izquierda del Ayuntamiento de Avilés. “Se trata de documentar todas las estructuras que aparecen, ajustar la cronología e interpretarlo: los materiales, la superposición de los elementos... Se hace un levantamiento, se data y se realiza un informe con toda fidelidad de la composición del estrato. También se detalla cómo se altera. Todas las actuaciones que se están llevando a cabo, lo que se retira, tiene que quedar perfectamente documentado”, explica.

¿Y cómo concluye si los restos localizados en la obra del ascensor municipal son vestigios de la muralla? “De la muralla conocemos muchas cosas, su anchura, la forma de construcción por los vestigios ya descubiertos, los materiales... Y sabemos que el Ayuntamiento se construyó sobre la muralla medieval (en la segunda mitad del XVII, siguiendo los planos del arquitecto Juan de Estrada). Es posible que se aprovechara la fortificación para cimentar el edificio. Ahora hay que determinar si corresponde a esto o no”, prosigue. La placa que desde hace veinte años luce en uno de los accesos al parking de la plaza de España informa a vecinos y visitantes de la historia del lugar: “En la plaza que se llamó ‘de fuera de la villa’ se construyó en el siglo XVII el ‘Palacio Municipal” sobre el lienzo exterior de las murallas medievales que circundaban la villa. Estaba situado entre las puertas del Alcázar, a la entrada de la calle de la Ferrería y la de la Torre del Reloj, a la entrada de la actual calle de la Fruta”.

Las alarmas saltaron, así, cuando el 15 junio, mes y medio después de comenzar la obra en el ala izquierda del Ayuntamiento para instalar un ascensor del que se lleva hablando desde la década de 1990, se hallaron unos restos de piedra que podrían corresponder a la antigua muralla. Los trabajos se paralizaron y los operarios volvieron ayer al tajo, pero para retirar las hiladas para su estudio y documentación, bajo el seguimiento de Suárez Manjón y del arquitecto municipal Julio Redondo.

En el reducido cubículo en el que se concentran los trabajos se pueden apreciar restos heterogéneos (la Casa Consistorial fue objeto de varias remodelaciones y ampliaciones): tuberías, un muro con una especie de canal, ladrillos, hormigón. A primera vista surgen dudas de que los restos sospechosos sean de la muralla porque no parecen corresponder a su estructura (dos hojas de piedra, de unos 2,30 metros de ancho, con argamasa entre medias). De ahí que, con todas las cautelas, puedan parecer más bien “parte del lienzo o una zona alterada de piedras que pudieron ser de la muralla”.

La arqueóloga confía en tener su informe preliminar la próxima semana. El definitivo llevará más tiempo. Las obras del ascensor no se podrán retomar mientras Patrimonio no dé el visto bueno al informe de conclusiones y Cultura emita su dictamen favorable. En el Ayuntamiento confían en que habrá luz verde puesto que la superficie afectada es muy reducida, por lo que no debería alterar el desarrollo de los trabajos.

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