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Los cuidadores de la residencia geriátrica del Nodo reciben el homenaje de las familias

Aparte de la atención habitual a los internos, los trabajadores procuraron distraer a los mayores y facilitar el contacto telemático con sus seres queridos

En la esquina izquierda, Flor Álvarez, de la asociación de familiares; en el centro, sujetando el cuadro, Dolores Artímez Fernández, directora del centro; a su lado, Carmen Butrón, presidenta de la asociación. | M. Villamuza

“Queremos haceros entrega de este cuadro de agradecimiento por el trabajo y el cuidado que nos habéis brindado todo este tiempo. Nosotros no podíamos entrar y si no hubiera sido por vosotros, ellos no habrían podido seguir adelante”. Así se expresó ayer Flor Álvarez Alba, vicepresidenta de la Asociación de Familiares de Residentes de El Nodo, durante el homenaje tributado ayer al personal de la residencia geriátrica del ERA de El Nodo por su labor durante la pandemia.

Acompañando a la vicepresidenta durante el acto estuvieron Carmen Butrón Nogales, presidenta de la asociación de familiares, y Dolores Artímez Fernández, directora de la residencia, quien relató como fue vivir la cuarentena desde dentro de las paredes del centro: “Al principio de la pandemia teníamos casi 130 residentes, el aislamiento era extremo, ellos no podían salir de sus habitaciones y era muy duro ver como día a día se iban deteriorando”.

Artímez explicó también qué hacían, con el paso del tiempo, para que los ancianos no perdieran la esperanza. “Empezamos poco a poco a permitir las salidas al pasillo por turnos, respetando todas las medidas de seguridad. Al menos así podían caminar”, comentó la directora.

“Empezamos poco a poco a permitir las salidas al pasillo por turnos, respetando todas las medidas de seguridad. Al menos así podían caminar”

Dolores Artímez - Directora de la residencia geriátrica del Nodo

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Tanto la presidenta como la vicepresidenta de la asociación de familiares alabaron el gran trabajo que hicieron todos los trabajadores del centro en esos duros momentos y el trato que también dispensaron a las familias. “Cuando estábamos preocupados por el estado de salud de nuestros seres queridos, desde el centro te llamaban para tranquilizarte, y además Eugenia Álvarez Urbón, técnica de intervención de la residencia, creó un grupo de WhatsApp para mantenernos informados de todo”, destacó Carmen Butrón.

Por su parte, la directora de la residencia señaló que a pesar de que vivieron un brote importante de contagios, de los 22 residentes contagiados, fallecieron solo cinco de ellos que contaban con patologías previas. “Los positivos no se quedaban aquí, eran trasladados a otros hospitales como el Credine de Langreo”, explicó.

Además, antes de que se pudieran permitir las visitas presenciales, Flor Álvarez y Carmen Butrón relataron cómo fue hablar con sus familiares por videollamada. “Al principio las hacíamos con el móvil, luego la residencia facilitó a las familias y a los propios residentes tabletas electrónicas. Mi padre se reía mucho cuando nos veía, era una forma de distraerse de todo lo que estábamos viviendo”, destacó Flor Álvarez, la vicepresidenta de la asociación de familares.

“Hablar con mi madre a distancia era complicado porque tiene alzheimer, pero aún así nos ayudó a sobrellevar la situación”

Carmen Butrón. - Presidenta de la Asociación de Familiares de Residentes del Nodo

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“Hablar con mi madre a distancia era complicado porque tiene alzheimer, pero aún así nos ayudó a sobrellevar la situación”, señaló también Carmen Butrón.

Las videollamadas no fueron lo único que entretuvo a los residentes, explicó Cecilia Fernández Gónzalez, animadora del centro. “También recibieron cartas y vídeos de los niños del cercano colegio Santo Ángel, que solían venir de visita antes de la pandemia para relacionarse con las personas mayores; eso también los ilusionaba”, señaló la animadora.

Ahora que los mayores están volviendo poco a poco a la normalidad y sus familiares pueden tenerlos más cerca, Flor Álvarez y Carmen Butrón son conscientes, y así lo expresaron, de la importancia de tener a sus seres queridos en manos de personas con tanta calidad humana. “Los trabajadores sanitarios y no sanitarios del centro fueron quienes les dieron el cariño, la atención y la cercanía que nosotros no podíamos darles en esos momentos, y eso se lo agradeceremos siempre”, destacaron ambas.

Los trabajadores de la residencia, por su parte, destacaron la dificultad de la situación vivida. “Fue muy duro para nosotros, pero ver sonreír a los residentes, aunque solo fuera una vez al día nos daba fuerzas para seguir adelante”, explicó la directora.

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