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“La silla de la paciente estaba anclada”, defiende el conductor de ambulancias

La familia y la Fiscalía mantienen las penas para el chófer por homicidio imprudente: “Si la señora está bien amarrada, no se cae. Las cosas hablan por sí solas”

Mazo de un juez.

Mazo de un juez.

El conductor de ambulancias acusado por homicidio imprudente, por la muerte de una mujer de 75 años a la que trasladaba en el vehículo sanitario y sufrió una caída, defendió ayer su inocencia: “Quedó acreditado que la silla estaba sujeta. Hubo dos testigos, dos compañeros del conductor, que vieron cómo anclaba la silla y, uno de ellos, cómo colocaba el cinturón. Por este motivo interesamos la libre absolución: no se ha practicado prueba de cargo suficiente como para poder enervar la presunción de inocencia”, manifestó el abogado del acusado y de la empresa de ambulancias, Luis Ángel de la Vega Argüelles, que agregó: “Los motivos por los que la señora pudo caer se desconocen. No se sabe si el cinturón se pudo soltar, si lo pudo tocar ella… Todo son hipótesis, y las hipótesis no tienen por qué conducir a ninguna condena”.

Para el abogado de la familia, Gonzalo Botas, la lectura de los hechos es bien distinta. “Entendemos que existe una responsabilidad profesional, como también entiende el Ministerio Fiscal, que es evidente, porque la señora iba mal amarrada con la silla en la ambulancia. Previsiblemente el conductor no prestó la atención debida y ancló mal a la señora, tanto la silla como el cinturón”, subrayó el letrado, que solicita indemnizaciones que suman 269.000 euros para las dos hijas de la fallecida y el marido de ésta, que murió pocos días después que su esposa. “Podríamos decir que murió de pena”, manifestó Botas, que comparó la versión del conductor de ambulancias en el juicio con “Alicia en el País de las Maravillas”. “Si la señora está anclada y con cinturón no se cae. Las cosas, en este caso, hablan por sí solas”, recalcó.

En la vista oral que se celebró ayer en el Penal número 2 de Avilés intervinieron un geriatra, un médico forense, peritos… Las partes elevaron a definitivas las conclusiones. El Ministerio Fiscal mantuvo la petición de tres años de cárcel para el conductor. Sostuvo que el 30 de octubre de 2019, sobre las 14.00 horas, la víctima, de 75 años y con múltiples patologías previas, salía en la silla de ruedas que utilizaba para sus desplazamientos de su tratamiento de diálisis del San Agustín.

Caída y cirugía

Fue recogida para llevarla a su domicilio, en Avilés, por una ambulancia conducida por el imputado, que introdujo a la mujer en el vehículo sin anclar la silla al suelo ni colocarle el cinturón de seguridad previsto para el transporte en silla de ruedas, infringiendo así las normas más elementales de diligencia y cuidado, así como el protocolo de actuación para el transporte de personas en sillas en ruedas, según el escrito de fiscalía. Como consecuencia de lo anterior, la mujer se cayó al suelo y quedó debajo de la silla. A raíz de la caída precisó tratamiento quirúrgico en dos ocasiones y el evolutivo se complicó. Sufrió sepsis. La paciente falleció el 14 de febrero de 2020.

La defensa solicitó la absolución del conductor: “Solamente hay una visión personal de la persona denunciante, la hija de la fallecida, que no lo pudo ver porque estaba por delante de ella y solo cuando su madre dice “que me caigo” relata todo lo demás. Las acusaciones mantienen lo dicho, pero ninguna prueba se ha practicado al efecto”, precisó, e insistió en que quedó acreditado durante la vista oral que la silla estaba sujeta.

El abogado de la familia, entre tanto, considera los hechos constitutivos de un homicidio imprudente. “Entendemos que es un accidente de tráfico porque se produce con ocasión de la circulación de vehículos a motor y que hay una póliza que también cubre, por eso traemos a juicio al conductor, a la empresa de ambulancias y a las dos pólizas”. Botas afeó el comportamiento tanto del conductor como de la empresa de ambulancias: “Se desentendió de la familia, al margen de hablar un día con ellas y decir lo siento no hubo nada más. Si hubieran tenido una actuación más humana probablemente hoy estaríamos aquí hablando de otra cosa y de otra forma”. concluyó. La última palabra la tiene la jueza.

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