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Imasa solicita ayuda a la SEPI al caer sus ventas casi un 60% por la pandemia

La compañía, afectada por la paralización de proyectos e impagos en varios países, necesita apoyo para desarrollar su plan de negocio

Operación de carga de una pieza de ingeniería en el muelle de Valliniello, en una imagen de archivo.

Operación de carga de una pieza de ingeniería en el muelle de Valliniello, en una imagen de archivo. Mara Villamuza

Imasa Ingeniería y Proyectos ha solicitado a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) acogerse al Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, puesto en marcha por el Gobierno central para ayudar a las sociedades afectadas por la pandemia del covid-19. Sus ventas se desplomaron en el último año casi el 60 por ciento, y ha tenido que utilizar expedientes de regulación temporal de empleo y también de extinción. Según explicó la compañía, el objetivo es el fortalecimiento patrimonial y financiero que permita que la empresa pueda continuar desarrollando su plan de negocio”. Otras fuentes confirmaron que el problema ha sido la paralización de varios proyectos y los impagos, por los que la sociedad ha tenido que presentar reclamaciones y también está en negociaciones para cobrar lo que se le debe. Todo ello ha provocado tensiones de caja.

El fondo de apoyo de la SEPI es el mismo que se le concedió a Duro Felguera –y a otras sociedades–, aunque la situación es bien distinta “ya desde el punto de partida”, matizan fuentes conocedoras de ambas empresas. “Lo de Imasa no sería un rescate, sería realmente una ayuda”.

Imasa, con presencia nacional e internacional, tiene una plantilla de unos 800 trabajadores, aunque antes de la pandemia por el coronavirus llegó a superar el millar. El año pasado, con la paralización de proyectos en distintos puntos de la geografía mundial, Imasa se vio obligada a presentar un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE), pero al continuar parada una parte importante de la actividad, a finales de año y principios de este ejercicio se vio obligada a negociar un expediente de extinción de contratos que afectó a 58 personas. Y es que las ventas de la sociedad se desplomaron casi el 60 por ciento, según confirmaron las fuentes consultadas.

“El problema no es falta de trabajo, porque tiene pedidos y en el primer cuatrimestre se han conseguido contrataciones, pero existe una enorme incertidumbre en el mercado”, coincidieron en señalar distintas fuentes.

Imasa Ingeniería y Proyectos ya recurrió el año pasado, igual que la mayoría de las empresas, a negociaciones con entidades financieras con garantía ICO, y ahora opta por acudir al fondo estatal de apoyo.

La compañía explicó en un comunicado que ya ha elaborado un plan y que “pasa por reforzar las actividades en las que la empresa es más competitiva, priorizar la generación de caja y la rentabilidad asegurando el margen, impulsar el crecimiento y la comercialización de tecnologías propias y el desarrollo de nuevas tecnologías, sobre todo aquellas sean respetuosas con el medio ambiente, en mercados de alto crecimiento (proyectos de energía renovable) y prioricen criterios de sostenibilidad y eficiencia, así como revisar el modelo operativo para implantar mejoras que permitan mejorar la coordinación y la eficiencia, reducir costes, mejorar márgenes y ajustar riesgos asociados a la actividad”.

Las fuentes consultadas remarcaron que Imasa “no ha dejado de pagar las nóminas ni a los proveedores, pero necesita ayuda hasta que consiga solventar las tensiones de caja con los proyectos que hay pendientes de cobro y los nuevos que entren en cartera”.

La compañía admite que también se ha dirigido al Ejecutivo del Principado para recabar su apoyo, en base a los criterios de “empresa estratégica” y su importante relevancia en el tejido industrial asturiano y nacional.

Son criterios que también se utilizaron para dar apoyo a Duro Felguera de cara al Gobierno central para que se le concediera la ayuda de 120 millones de euros. “La situación de Imasa es diferente, porque no necesita un rescate y no tiene las dificultades tan enormes que tiene la otra sociedad. Y se trata precisamente de conseguir el fortalecimiento patrimonial y financiero que necesita para que pueda sacar adelante los proyectos y generar empleo y riqueza”, señaló una de las fuentes consultadas conocedora de la situación de la compañía.

Imasa nació en la década de los años 70 y desarrolla sus actividades en diversos campos, básicamente en ingeniería y proyectos llave en mano; fabricación; mantenimiento y montajes industriales; energía; medioambiente; edificación y suministros industriales.

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