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La flota bonitera llega al ecuador de la costera con capturas más regulares

La previsión es que la campaña, que ahora se desarrolla a la altura de Cantabria, se prolongue hasta finales de agosto

Un ejemplar de bonito del Norte en una pescadería. | Irma Collín

Un ejemplar de bonito del Norte en una pescadería. | Irma Collín

La flota bonitera ya ha consumido el 48 por ciento del cupo, casi la mitad de las 17.000 toneladas asignadas para esta campaña, que es un 12,5 por ciento más de lo que tenían en la pasada costera. La previsión ahora pasa porque las capturas se mantengan estables y los boniteros gasten alrededor de un tres por ciento de cupo por día. Esto significa que, de cumplirse los pronósticos, la actual costera del atún blanco expirará a finales de agosto, algo más tarde que la del año pasado, que fue la más corta de la historia, pero por solo unos días: este año el bonito del Norte está entrando de forma regular en los puertos a falta de importantes “bonitadas”. La semana pasada la rula de Avilés recibió las descargas de 33 embarcaciones que subastaron un total de 163.000 kilos de bonito del norte.

En cuanto al precio, hay de todo: el “recortado” (bonito pequeño) se rula en Avilés a precios que oscilan, de media, entre los 3,30 y los cuatro euros. El bonito grande ronda entre los cuatro y cinco euros, también de media. Esto es que a los pescadores les interesan bonitos cuanto más hermosos, mejor. En la pesquería participan boniteros y también lanchas de pequeño porte, lo que hace que los puertos de desembarco sean muchos, por no decir la mayoría de los asturianos. Actualmente los cardúmenes están a la altura de Llanes -los más próximos- y sobre todo de Cantabria, lo que significa que los boniteros tienen que hacer más millas para regresar a casa con las bodegas llenas.

“Como suele ser habitual, derivado de la capacidad, el mayor porcentaje de capturas la realiza el segmento de flota que se dedica a la pesca de tanqueo. Y, por desgracia, la localización de los distintos focos ha provocado que barcos pelágicos de otros países hayan aparecido en escena, y, que, a pesar de no disfrutar de la cuota disponible para la flota española, representan una competencia comercial totalmente injusta”, lamentan desde la Nueva Rula de Avilés.

En este caso llueve sobre mojado. Fue en los noventa del siglo pasado cuando estalló por primera vez la llamada “guerra del bonito”: el enfrentamiento de las flotas pesqueras de España, Francia e Inglaterra por el uso, por parte e estos dos últimos países, de redes de deriva ilegales, una técnica de pesca muy destructiva para el medio ambiente que, por contra, aporta grandes beneficios. En España se captura el bonito mayoritariamente con anzuelo y cebo, ya sea artificial o vivo, y siempre de uno en uno. Aquel enfrentamiento condujo al apresamiento del arrastrero francés “La Gabrielle” por embarcaciones del Cantábrico que lo condujeron al puerto de Burela, en Galicia. La Unión Europea tomó cartas en el asunto, pero a día de hoy los pescadores aún siguen denunciando el uso de redes de deriva pelágicas. Por esto, desde la rula de Avilés apelan al buen criterio de los consumidores “para que prevalezca el consumo de aquellos productos pesqueros que se capturan con artes selectivas”. “Actualmente, la mayoría de los ciudadanos están sensibilizados sobre las repercusiones negativas que una explotación poco juiciosa ha causado, y puede seguir causando, a los ecosistemas marinos”, concluyen los gestores de la lonja avilesina, principal plaza bonitera del Principado.

El bonito desembarcado en Avilés se distingue, además de por el arte de pesca, por la etiqueta “Pescado de confianza”, que certifica que los ejemplares reúnen “los más altos estándares internacionales de gestión y exigen un alto grado de requisitos en seguridad alimentaria , sostenibilidad pesquera y responsabilidad social”.

La flota capturó en junio más sardinas que en 2020

El mes de junio fue productivo para los pescadores de sardinas, una pesquería en la que están especializados los barcos de cerco. La flota que vende sus capturas en las rulas asturianas trajo a puerto siete toneladas más que en el mismo periodo de 2020: 231.396 kilos frente a 224.160 kilos del año pasado. El total de sardinas subastado en Asturias se repartió entre dos únicas lonjas, la de Avilés y la de Gijón; en el caso de la avilesina, comercializó tres veces más kilos que la gijonesa: 177.513 kilos frente a 53.883. No obstante el precio medio pagado en Gijón (1,06 euros) fue ligeramente mejor que el de Avilés (1,00 euro). El valor medio resultante en primera venta del kilo de sardina para el conjunto de la región fue de 1,01 euros, lo cual supuso una revalorización del 71 por ciento del precio medio de junio de 2020, que fue de 59 céntimos de euro. De este modo, los pescadores han tenido mejores capturas de sardina y, además, han obtenido más ingresos por las mismas. La pesquería de la sardina en aguas ibéricas vuelve por sus fueros tras años sometida a fuertes restricciones por la escasez de la especie. El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, valoró hace pocos días el dictamen del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM) que permitirá a España y Portugal duplicar las capturas de sardina en 2021. La cuota de pesca asignada a esta pesquería compartida entre España y Portugal para el primer semestre del presente año fue de 21.722 toneladas.

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