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El drama de ir en autobús en silla de ruedas: “La rampa no es automática y está rota”

Un percance en la línea que comunica la ciudad con el centro comercial de Trasona disgusta a la asociación Difac: “Hay paradas aún sin adaptar”

Pasajeros antes autobuses de la CTEA.

Pasajeros antes autobuses de la CTEA. Mara Villamuza

“Esta todo poco actualizado, la rampa no es automática, muchas están rotas y dentro del autobús tampoco hay espacio para dejar bien situada la silla de ruedas”, denuncia Marta Sánchez Martín, una joven sevillana que se vió afectada por la nula accesibilidad del transporte público avilesino, en concreto en la línea 15, la que realiza el recorrido Avilés-Llaranes-ParqueAstur.

Durante la tarde del lunes, día 19, la sevillana, que veranea todos los años en Llaranes, se dispuso a coger dicha línea para ir al centro comercial con su novio y una amiga. “Cuando llegó el autobús, le pedimos por favor al conductor si podía sacar la rampa, a lo que respondió de mala manera, como si le costase mucho trabajo hacerlo. Cuando por fin la sacó, estaba rota, colgando. Además, ni si quiera había acercado el autobús a la acera para que yo pudiera subir”. Y añadió: “ Me dijo que no iba a poder subir y que me fuese a otra parada. Ante la incomodidad del momento, como yo me puedo levantar usando muletas decidí subir caminando, aunque me costó lo mío ya que, como dije, el autobús no estaba inclinado para facilitar la subida”, relató Sánchez.

Sin embargo, ahí no termina el percance, puesto que una vez dentro del transporte, se dieron cuenta de que no había espacio para dejar la silla de ruedas. “Dentro de lo malo, yo me puedo levantar, pero si fuera sola o si fuera otra persona que no puede hacerlo, se hubiese quedado fuera del autobús, y eso es de todo menos justo”, denunció la sevillana. Los protagonistas de estos hechos mostraron su disgusto porque el autobús lleva una pegatina de accesibilidad para discapacitados, cuando la realidad es otra.

Por su parte, la Asociación de Discapacitados Físicos de Avilés y Comarca (Difac), siguen una lucha eterna para lograr algún avance, no solo dentro de los medios de transporte sino en las propias paradas. “Hay muchas que siguen sin estar adaptadas, por ejemplo en la de Villalegre hay varios cubos de basura que impiden que el autobús pueda acercarse lo suficiente para facilitar el acceso”, señaló Manuel Cubero, presidente de la entidad.

Según Cubero, llevan mucho tiempo exigiendo soluciones y nadie los escucha, ni los ayuda: “Muchas veces nos han dicho que esperemos a otro autobús que tenga algunas de las condiciones que pedimos, es muy duro”. “Las personas discapacitadas seguimos estando invisbilizadas en muchos ámbitos de la vida cotidiana”, concluyó, por su parte, Marta Sánchez.

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