Igual que el bonito, un pez migratorio, no falta ningún verano a su visita a las costas del Cantábrico, los amigos que se agrupan en torno a la figura de Juan Prieto, vicepresidente de la Sociedad Económica de Amigos del País de Avilés y Comarca, procuran no fallar en el mes de julio –semana arriba o abajo sobre la fiesta del Carmen– a la convocatoria que les reúne para comer un menú indefectiblemente compuesto por platos de bonito y que suele rematarse con una velada musical donde las canciones corren a cargo de los propios invitados.

La casa de Juan Prieto, en Salinas, abrió ayer sus puertas al grupo de amigos que se juntan para el ritual de comer bonito del norte, un pescado que estos días está en toda su sazón. La celebración es una cita clásica en el calendario, al menos el de los cofrades de esta peculiar sociedad carente de estatutos y que por toda organización cuenta con Juan García como cocinero, con José Miguel Díaz (del grupo “Los Linces”) como coctelero, con Julián Menéndez como proveedor de bonito embotado de forma casera y con el óptico, politólogo y ensayista Fernando Álvarez Balbuena como una suerte de “presidente de honor” del colectivo, no en vano ocupó un año más la silla presidencial de la larga mesa donde se sirvió el menú.

Los comensales, según cuenta el organizador, varían todos los años. Cuestión de la característica informalidad que reviste el acto: algunos fallan y otros entran en calidad de nuevos reclutas. Este año se dejaron ver en el ágape, entre otros, el cantinero Arsenio Fernández, “Tito”; el pintor Amado Hevia, “Favila”; el músico Luis Fuente... También hubo profesionales de la abogacía, la medicina y el periodismo, amén de jubilados.

La reunión discurrió entre anécdotas pasadas, recuerdos de amistades duraderas que en el caso de algunos de los invitados llega a tiempos juveniles, el disfrute de un menú que tuvo como plato fuerte albóndigas de bonito en salsa de oricios y una amena sobremesa en la que Manolo Egocheaga y José Miguel Díaz se batieron en duelo de guitarras para hacer canturrear al personal. Un día memorable a mayor gloria de la amistad.