Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El rector Villaverde: “Las universidades tenemos que inventar el futuro”

El responsable de la institución docente se compromete con los cursos de La Granda que preside Juan Velarde, trasladados a Avilés en agosto

Maríví Monteserín,  Benigno Pendás, Juan Velarde, Raimundo Abando y Jorge Suárez.

Maríví Monteserín, Benigno Pendás, Juan Velarde, Raimundo Abando y Jorge Suárez. Cursos de La Granda

Ignacio Villaverde, que es el Rector de la Universidad de Oviedo, se encargó ayer de dictar la lección inaugural de los Cursos de La Granda y en ella dijo, por ejemplo: “No soy un buen gestor, pero me han dado 217 millones” (el presupuesto de la Universidad). Y también: “Me importa un bledo el sistema de elección del Rector”. Y dijo todo esto como en un alarde de su propia naturaleza –“Soy muy poco políticamente correcto”–, y, a la vez, como una defensa del porvenir de la institución que dirige: “Las universidades tenemos que inventar el futuro”, señaló.

En su ponencia Villaverde lo que quería era esclarecer las debilidades de las universidades. Por eso subrayó la mayor de todas: la falta de profesionalización de sus gestores. “Soy catedrático de Derecho Constitucional nada más”, se justificó. “Los rectores no sabemos de llevar un presupuesto. Nos pueden decir que los políticos tampoco saben, pero la diferencia es que el Gobierno tiene una oficina de presupuestos con personal que pueden llevar años en activo. Nosotros, los consejos de gobierno de las universidades, no tenemos eso”, reconoció.

Ignacio Villaverde, ayer, durante su conferencia. Cursos de La Granda Cursos de La Granda

El nuevo rector hizo una disección de su institución y de otras semejantes en presencia de dos de sus antecesores en el cargo: Juan Vázquez y Santiago García Granda. Villaverde saludó al primero –fue uno de sus vicerrectores–, pero no al segundo. Saludó a los organizadores de los Cursos de La Granda y prometió: “Seguiremos apoyando este tipo de iniciativas”, dijo. Juan Velarde, el presidente de la organización, había sido el encargado de hacer la presentación de la edición que empieza este lunes en Avilés porque la multinacional Arcelor ha iniciado obras en el chalé que ha venido acogiendo hasta el año pasado los seminarios veraniegos que nacieron a finales de los setenta y que trajeron a Asturias a personalidades tan destacadas como Severo Ochoa, Francisco Grande Covián, Santiago Grisolía, Teodoro López-Cuesta o Gregorio Peces Barba.

Todos estos nombres los pronunció Mariví Monteserín, la alcaldesa de Avilés, cuando le tocó intervenir en el acto inaugural. “Entre 1985 y 1995 pasé los veranos aquí: fueron diez años de una verdadera universidad”, señaló la regidora antes de celebrar su vuelta. Jorge Suárez, el alcalde de Gozón –territorio en el que se encuentra el chalé y donde ayer se citaron los fieles de los seminarios– dio la bienvenida a los ponentes y a los patrocinadores de los cursos que, aunque se desarrollen en Avilés, van a seguir llamándose “de La Granda” porque, explicó Velarde, “mantenemos una unión cordialísima con el concejo de Gozón”.

Maite Arango recibe la medalla de oro de la Asociación Cursos de La Granda Cursos de La Granda

Juan Velarde comenzó su intervención recordando el lema de la infantería de Oliver Cromwell (dictador inglés del siglo XVII): “Vestigia nulla retrorsum” o lo que es lo mismo: “Ni un paso atrás”. Así, “salvando las dificultades”, se desarrollan los cursos de La Granda desde hace cuarenta y tres años. Y entre esas dificultades señaló, sobremanera, el reciente fallecimiento del gerente de los seminarios –José María Pérez–, pero también el traslado a Avilés. Y destacó con orgullo: “No recibimos prestación alguna del gasto público”. Y es que los patrocinadores son entidades bancarias y empresas. La Universidad de Oviedo apoya el desarrollo de los cursos con la presencia de parte de su personal lectivo.

Villaverde, el Rector, cuando le tocó hablar –lo hizo desde el estrado, con la mascarilla puesta–, explicó qué tres cosas tienen que hacer las universidades: producir conocimiento, inventar el futuro y “por último, ser el garante de que el conocimiento no se reduce a una mera mercancía”. Esto último es lo que más le preocupa. “Ya no tengo estudiantes, tengo consumidores de conocimienmto que se comportan como se proveyésemos megas para su teléfono móvil”.

El Rector, sin embargo, no rechazó esta circunstancia: la asumió. Dijo que la Universidad –así, en general– “está dando respuesta a preguntas del siglo XX”, o sea, que la institución está ajada y debe “inventar” ese futuro del que habló cuando le tocó diseccionar las funciones de instituciones como la que preside. Por donde va su deseo como gestor es por la distinción “de la información y del conocimiento” y es que, aquí sí hizo un reproche, se confunden en demasiadas ocasiones.

En su ponencia “no políticamente correcta”, apuntó también sobre uno de los anclajes de las universidades: su autonomía. “No sabemos lo que es y como estamos así, la hemos convertido en un arma arrojadiza”. Añadió a este respecto: “Lo que sí que está claro es que la autonomía no es hacer lo que nos dé la gana. Eso no es autonomía, eso es ser irresponsable”. Y eso es lo último que quiere ser el responsable universitario.

Maite Arango, la hija de Plácido Arango, fue la encargada ayer de recibir la medalla de oro de la Asociación de los Cursos de La Granda de manos de su presidente, el profesor Juan Velarde, como se ve en la foto. Lo hizo agradecida: “Asturias era una de las grandes pasiones de mi padre”, destacó.

Compartir el artículo

stats