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Tácticas para retener (y atraer) población

La estrategia de ciudades como Avilés para incentivar el uso de los espacios urbanos como lugares seguros y de acogida

Un recorrido turístico por el casco histórico de Avilés.

Un recorrido turístico por el casco histórico de Avilés.

De enero a junio pasados, la balanza demográfica evidenciaba un claro desequilibrio en Avilés: vinieron al mundo 256 niños y fallecieron 653 personas. “Aquel no es país para viejos” con el que comienza el poema “Navegando a Bizancio” de William B. Yeats, que inspiró la novela del estadounidense Cormac McCarthy; y que más tarde los hermanos Coen adaptaron para la gran pantalla ganando cuatro Oscars, incluido el de Javier Bardem, refleja la amargura por la decadencia física debido al avance de la edad.

No es exactamente la de los Coen una película sobre el envejecimiento aunque sí nos muestra a un lacónico sheriff a punto de jubilarse. Y si ese mensaje se trae a la actualidad es también una oportunidad para repensar cómo hacer más amables los espacios urbanos para los adultos mayores que tienen 65 años o más.

Que Avilés encadena años de más fallecidos que nacimientos y más divorcios que bodas es una realidad conocida. La sangría demográfica que sufre la comarca desde hace años, donde el número de fallecidos duplica al de recién nacidos con creces tiene una plasmación directa en las propuestas lanzadas para optar a fondos europeos. El desarrollo de viviendas de convivencia intergeneracional, la puesta en marcha de una teleasistencia avanzada para facilitar autonomía de las personas mayores además de la apertura de un centro de día de ocio intergeneracional con actividades innovadoras para los mayores y un centro de estancia intermedia en el Hospital Avilés son solo algunas de las ideas para impedir que Avilés puede relacionarse con el título de la oscarizada cinta de los Coen.

Avilés, como el resto de Europa, presenta un proceso de envejecimiento de la población que requiere del impulso de políticas de rejuvenecimiento, así como la adaptación de la ciudad a las nuevas demandas que hoy presentan las personas mayores.

El futuro no habla de máquinas sino de personas. Quede claro. Así, el Plan de Medidas ante el Reto Demográfico del Estado español movilizará más de 10.000 millones de euros y 130 políticas activas para revertir la despoblación.

Las ciudades que han logrado convertirse en imán para atraer (y retener) población, en general, y talento joven, en particular, presentan una serie de características comunes. Por un lado está el sentimiento de pertenencia, pero también el desarrollo de iniciativas que involucren a toda la población de la ciudad. Una buena red de transporte urbano no solo evita el aislamiento de los barrios periféricos sino que permite que todos contribuyan a la propia vitalidad de ese territorio.

Fomentar la colaboración público privada y la atracción de inversores es vital para avanzar en la toma de decisiones en favor de la población más joven y la de más edad. El objetivo final es que todos sientan el espacio urbano como un lugar seguro y de acogida. Tampoco debe subestimarse la importancia de la conexión entre las ciudades: impulsa la llegada de turistas y futuros ciudadanos. Sobre todos esos principios conviene trazar la hoja de ruta del futuro.

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