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Los cursos de verano de La Granda

Asturias, “un yacimiento de materias primas para la transición energética” según los expertos

Especialistas en minería destacan la “enorme oportunidad” de futuro de la región para crear empleo, atraer inversión y fijar población

En la mesa, por la izquierda, Juan Carlos Aguilera y Francisco Javier Iglesias, director de la Escuela de Minas; de espaldas, Ignacio Villaverde y a su lado Javier Targhetta. Junto a él Nuria Menéndez, Gregorio Rabanal y Carlos Artola.

En la mesa, por la izquierda, Juan Carlos Aguilera y Francisco Javier Iglesias, director de la Escuela de Minas; de espaldas, Ignacio Villaverde y a su lado Javier Targhetta. Junto a él Nuria Menéndez, Gregorio Rabanal y Carlos Artola.

Asturias tiene una enorme oportunidad en la explotación de minerales que son materias primas para la transición energética. De hecho, debe aprovechar esta oportunidad natural como eje económico de futuro y para atraer nuevas inversiones, crear empleo, riqueza y fijar población. El Principado está enfrascado en la elaboración de una estrategia de Materias Primas que formará parte del Plan de Transición Justa que elabora el Ejecutivo central y que le permitirá optar al fondo europeo de casi 870 millones asignados a España y cuya distribución se limitará a ocho provincias, incluida Asturias.

Los cursos de La Granda se centraron ayer en el desarrollo de una jornada técnica titulada “Materias primas necesarias para la transición energética”, organizada por la Escuela de Ingeniería de Minas, Energías y Materiales de la Universidad de Oviedo. En ella se analizaron las dificultades a las que se enfrenta la transición energética para frenar el cambio climático. Y una de ellas es que se deben abandonar los combustibles fósiles para sustituirlas por materias primas minerales, que serán escasas para afrontar la elevada demanda en un escaso plazo de dos décadas. España y Europa en su conjunto serán rehenes de un solo país, China.

Esta situación acentúa y acelera la necesidad de que el Viejo Continente encuentre y explote sus propias materias primas, pero que además sepa aprovechar al máximo la economía circular, exprimiendo al máximo la utilización tanto de las materias primas como de los productos transformados, y también su reciclaje posterior.

Rosa Menéndez López, presidenta del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) explicó que es básico la exploración para hallar las materias primas que se consideran críticas para la transición energética, su extracción y su aprovechamiento. Pero “es fundamental asegurar un suministro estable, porque son trascedentes para la cadena productiva, para fabricar por ejemplo las turbinas eólicas, los coches eléctricos y hasta las bombillas de bajo consumo”.

Maria Belarmina Díaz Aguado, directora general de Energía Minería y Reactivación del Principado, destacó que la experiencia y tradición minera de Asturias, junto con la notable existencia de recursos como oro, caolín, arcillas o rocas ornamentales, “abren oportunidades de futuro para avanzar en una minería sostenible y digital, generadora de actividad y de empleo, a través de la diversificación productiva y la economía circular”. En su opinión, “Asturias tiene un gran potencial para seguir siendo un referente nacional en minería, en este caso digital y sostenible”.

Nuria Menéndez Martínez, directora general de la compañía aurífera Orovalle Minerals y directora financiera de la multinacional canadiense Orvana Mineral, señaló que “Asturias es un gran yacimiento, con cientos de indicios mineros que deben convertirla en un eje económico de futuro”. Pero para ello debe existir un “consenso social y político, además de una estrategia con un marco regulatorio claro a medio y largo plazo. Asturias tiene enormes oportunidades”.

En este sentido, Javier Targhetta Roza, consejero delegado de Atlantic Copper, vicepresidente de Freeport Mcmoran, y presidente de Primigea, señaló que se deben crear “condiciones para la atracción de inversiones”. Para eso hace falta “estabilidad política en el sentido de que haya un consenso que no genere incertidumbre para atraer inversores, agilidad administrativa y un clima fiscal razonablemente favorable”.

Una de las críticas a la transición energética fue el ambicioso plan de la Unión Europea en su lucha contra el cambio climático y la realidad de las empresas y de las familias, unido a la escasez de materias primas para su desarrollo.

Gregorio Rabanal Martínez, presidente de Hunosa, alertó del “impacto” que supondrá para los ciudadanos el cambio de los combustibles fósiles a las nuevas energías. Y no se refirió tanto a la movilidad como, por ejemplo, a la calefacción en los domicilios. “Cuando se estropee la caldera de gas en las viviendas que aún se construyan ahora, y no haya recambio, sino que haya que cambiar todo el sistema de calefacción, la inversión será difícil de afrontar”. Esto puede poner en riesgo “el ambicioso plan europeo y hacer que la sociedad se despegue de su ejecución”, alertó.

Carlos Artola, director general de Minersa, aportó ideas empresariales de futuro, como el desarrollo de baterías para la nueva movilidad y la instrumentación de vehículos. “Hay que intentar que las inversiones se realicen aquí, porque serán los desarrollos de futuro”, señaló.

Nieves Roqueñí, viceconsejera de Medio Ambiente y Cambio Climático del Principado, señaló que en Asturias “se están planteando proyectos muy interesantes en biorresiduos y también en economía circular, a la que hay que dar respaldo legal”.

César Luaces, director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Áridos (ANEFA), advirtió de que no existe una legislación europea relativa a las materias primas, lo que puede generar un “profundo desequilibrio” en la transición energética.

Y Vicente Gutiérrez Peinador, presidente de la Confederación nacional de empresarios de la minería y de la metalurgia (Confedem), remarcó que el gran problema es que se cambia la dependencia de hidrocarburos por “la dependencia de un solo país: China”. Reclamó una legislación común además de menos burocracia.

Yolanda Fernández, directora de Medio Ambiente, Sostenibilidad, Innovación y Calidad de EDP, señaló que “el cambio de sistema tiene que ver con la disponibilidad de materiales y su coste”, por eso “hay que apostar por la minería y la economía circular, tratando de utilizar los menores recursos posibles con el máximo aprovechamiento”.

Adriano Mones, presidente del clúster español de la movilidad eléctrica (AEDIVE) y director regional de Phoenix Contact, abogó por buscar aliados para compartir conocimiento y proyectos que permitan acceder a fondos europeos mientras que Juan Carlos Aguilera, director de la Fundación Asturiana de la Energía (FAEN) y de la Fundación Barredo, señaló que “solo la minería genera tanto empleo como la minería”. Isidro Diego Álvarez, profesor titular del Departamento de Explotación y Prospección de Minas de la Universidad de Oviedo, propuso como negocio “coger baterías viejas y transformarlas para el almacenamiento de la energía eólica y solar”.

La Universidad suma dos institutos de investigación

La Universidad de Oviedo se ha marcado como objetivo la constitución de dos institutos de investigación, de Energía y de Materias Primas, para coordinar y aunar los esfuerzos que realizan los actuales equipos de investigación, de tal manera que se consiga “la máxima transversalidad”, señaló ayer su Rector, Ignacio Villaverde, durante su intervención en los cursos de La Granda. Aprovechando la presencia de expertos en minería, materias primas y energías renovables, Villaverde les lanzó una pregunta: “¿Qué le pediríais a la Universidad de Oviedo?”. Y los encuestados no se anduvieron por las ramas.

El presidente de Hunosa, Gregorio Rabanal solicitó “más proximidad y contacto diario con las empresas”. La directora general de Orovalle Minerals destacó que la mayor parte del equipo de la compañía asentada en Asturias se ha formado en la universidad asturiana. “El nivel técnico es altísimo”, señaló. Pero añadió que “la visión de la empresa debe estar en la mente de los investigadores; deben hacer una investigación aplicada, teniendo en cuenta los costes y la rentabilidad. Eso permitiría aumentar la colaboración”. Javier Targhetta, consejero delegado de Atlantic Copper, destacó la necesidad de acercar la formación a las necesidades que demanda la empresa y la sociedad, y remarcó la labor que se puede desarrollar a través de las cátedras.

Carlos Artola, director general de Minersa, ahondó en los mensajes, señalando que “la Universidad es un referente del ecosistema industrial y debe ayudarnos y hacer de nexo de unión”, señaló Artola. Otros expertos coincidieron en señalar el papel que puede desarrollar la Universidad para trasladar al conjunto de la sociedad la importancia de la minería y su modernización.

Vicente Gutiérrez, presidente de Confedem, destacó que la institución académica tiene “la credibilidad que le falta a la Administración y a la empresa. Hagamos que la Universidad esté presente en los proyectos que presentemos”. Y es que uno de los grandes problemas es el rechazo social a las explotaciones mineras. “No sabemos trasladar el mensaje beneficioso de la minería”, concluyeron.

Un fondo de inversión público-privado para la I+D

La presidenta del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la asturiana Rosa Menéndez, explicó ayer durante su conferencia en los cursos de La Granda los distintos proyectos de investigación nacional e internacional en los que participa la organización que encabeza, para después entonar el “mea culpa”. “Somos conscientes de que existe una laguna, una comunicación difícil entre la ciencia y la empresa.

Muchos productos no salen del laboratorio al mercado, y creamos ‘spin-off’ que llegan al ‘valle de la muerte’ y desaparecen”, afirmó sin ambages. Precisamente para avanzar en la solución de esta carencia, el CSIC se ha embarcado en la renovación de su fundación, a través de la vicepresidencia adjunta de transferencia del conocimiento, para crear un fondo de inversión público-privado, con contactos a nivel europeo, para “que las empresas vean una posibilidad de inversión cuyo riesgo no es elevado”, matizó Menéndez.

El 60 por ciento de ese fondo es de capital público, mientras que el 40 por ciento será privado.

“El objetivo es que se consiga rentabilizar los fondos que se destinan a investigación. Es la primera fundación en España de estas características y de momento el movimiento, el entorno, es positivo y esperamos que fructifique”, aseguró la presidenta del CSIC. Rosa Menéndez remarcó que Asturias tiene “enormes posibilidades” con sus yacimientos de materiales minerales, su tradición industrial, las grandes empresas asentadas en la región, y el conocimiento acumulado. Pero insistió en la necesidad de explotar las materias primas, el desarrollo de materiales, las nuevas tecnologías y el reciclado.

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