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El Puerto de Avilés, en el objetivo de los nazis

La Legión Cóndor sobrevoló y fotografió la ciudad en la primavera de 1937 para preparar los bombardeos de agosto

Otra toma de la imagen aérea del puerto de Avilés, con dos de los objetivos señalados en rojo.

Otra toma de la imagen aérea del puerto de Avilés, con dos de los objetivos señalados en rojo. / Teniente Jung/ Archivo de Ávila

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

El 7 de mayo de 1937 la Legión Cóndor sobrevoló la ría y el Puerto de Avilés. A las nueve y media de aquella mañana (era viernes), el teniente Jung hizo dos tiros consecutivos y, cuando relevó la película, consiguió las dos imágenes que acompañan a este reportaje: dos fotografías que ha recuperado el colectivo La Trókola del Archivo de Ávila y que sirvieron para preparar los bombardeos de Avilés de agosto de ese mismo año. En unos días se cumplen 84 años de aquello.

“En la primavera de 1937 la Legión Condor había recibido nuevos equipos: aviones más modernos, nuevas tripulaciones y nuevos equipos de observación, la batalla por el Frente Norte acababa de comenzar y la aviación será un arma determinante”, explica el historiador Pablo Martínez Corral, miembro del colectivo de historiadores avilesino centrado en contar el siglo XX en la comarca.

Las dos imágenes aéreas del teniente Jung se suman a otras fechadas en octubre de 1934, que son las más antiguas que se conservan del estuario avilesino. En el tiro de Jung destacan escenarios que ya sólo están en la memoria de unos pocos avilesinos. El campo de fútbol de La Maruca, por ejemplo, el primer escenario deportivo de Avilés. Pero también la isla de San Balandrán. Ricardo García Iglesias, el autor de “Frasquía” (Ediciones Nieva, 2018), fecha la desaparición del islote en tres episodios: en los veranos de 1940, 1941 y 1942. “Sólo se dragaba en verano”, cuenta. La legendaria isla avilesina había sido propiedad de Carlos Larrañaga, el primer presidente de la Junta de Obras del Puerto y había sido utilizada por los vecinos de Nieva y Laviana como terreno de pasto o de plantación de patatas. “Era un terreno arenoso, pero los aldeanos abonaban con ocle, que servía muy bien para el cultivo”, señala el estudioso de la ría y de todos sus barcos.

La ría y el puerto de Avilés desde el aire, en dos imágenes consecutivas hechas en abril de 1937 y con varios objetivos en rojo

La ría y el puerto de Avilés desde el aire, en dos imágenes consecutivas hechas en abril de 1937 y con varios objetivos en rojo / Teniente Jung/ Archivo de Ávila

García Iglesias observa en la foto del teniente Jung tres barcos al sur de San Balandrán (“María”, “Naranco” y “Santirso”) que quedaron fondeados en Avilés al comienzo de la Guerra Civil y uno al comienzo de la curva del Puerto (el “Cretejetty”). Este último servía para construir diques. Todos ellos están señalados en la foto del teniente Jung. Y también la fábrica de ácidos anexa a la antigua instalación de la Real Compañía Asturiana de Minas, la antecesora de Asturina de Zinc, uno de los objetivos de los bombardeos de los nazis, los que aniquilaron Guernica en abril de aquel año 1937.

Los nazis cayeron sobre Asturias después de la batalla del Mazucu, cuando el Gobierno de la República logró contener a las brigadas navarras. Esa es la mecha que necesita la Legión Cóndor para empezar a vaciar sus bodegas de muerte y destrucción. Y cayeron en Llanes, Cangas de Onís, Arriondas, Villaviciosa, Colunga, Llanera y, sobre todo, Avilés y Gijón, las últimas plazas republicanas en Asturias. En octubre de aquel año cayeron las dos y la Guerra Civil terminó en Asturias.

Martínez Corral señala que el interés de la Legión Cóndor por el Puerto de Avilés era “estratégico”. “Por él entraba no sólo material bélico necesario para mantener la contienda, si no también alimentos necesarios para la población”, apunta. “La ciudad desde principios de la contienda albergará numerosos depósitos de municiones y pertrechos para avituallar al frente del Nalón y será también lugar de acuartelamiento de varias unidades republicanas”, añade.

La amenaza que el teniente Jung ilustró con su visión completa de la ría se produce el 27 de agosto de 1937 sobre las cinco de la tarde: seis Heinkel 111 realizan el primer bombardeo. Cayeron en Gutiérrez Herrero, Rivero, Plaza del Pescado, Juan Ochoa y El Muelle. Avilés, en el objetivo de los nazis.

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