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Idoia Etxegarai Pianista avilesina, “Premio Mandil” de la Cofradía del Colesterol

Idoia Etxegarai: “Para un músico también es importante llevar una alimentación saludable”

“Este mes estreno un proyecto en el que llevo trabajando varios años; relaciona la música con el cosmos, los planetas y las leyes de Kepler”

Idoia Etxegarai.

Idoia Etxegarai.

La pianista avilesina Idoia Etxegarai, afincada en Suiza, es una de las galardonadas con los premios que otorga la Cofradía del Colesterol en este 2021. Recibirá el “Premio Mandil”, distinción con la que también se reconocerá a la intérprete local Noelia Rodiles. La entidad que preside Sabino González aunará los galardonados de 2020 y del presente año en una gala prevista para el 23 de octubre en el auditorio de la Casa Municipal de Cultura de Avilés.

–Cómo pianista, ¿de qué manera le ha afectado la pandemia. ¿Ha alterado planes? ¿Ha servido para crear más?

–Ha sido un año duro, muchos de los conciertos que tenía marcados el año pasado fueron anulados y pospuestos a este año. Lo positivo es que se han desarrollado diferentes escenarios, como los conciertos privados, con unas 25 personas de público en los que he tenido el privilegio de participar.

–¿Qué le parece recibir un premio en Avilés de la mano de la Cofradía del Colesterol?

–Es todo un honor y estoy enormemente agradecida a la Cofradía y a Sabino (González), su presidente, por recibir este premio en mi ciudad, de la cual guardo maravillosos recuerdos del Conservatorio, de mi profesora Lucía y del Ayuntamiento, dónde me recibían con todo el cariño después de participar en los concursos de piano. Gracias a la Cofradía por darme la oportunidad de vivir esta experiencia el próximo día 23 de octubre. Seguro que será inolvidable.

–Sigue en Suiza, ¿en qué proyectos está trabajando ahora?

–Sí, sigo en Ginebra, trabajando fundamentalmente como pedagoga. Actualmente soy profesora titular de piano en la Escuela Municipal de Música de Ginebra (Bernex) y colaboro con varios colegios internacionales. Intento compaginar la docencia con la interpretación, que es complicado. El próximo día 25 de septiembre tocaré como solista con orquesta en el Learning Rolex Center en Lausana. Es un proyecto muy innovador en el que llevo trabajando varios años y que interrelaciona la música con el cosmos, los planetas y las leyes de Kepler.

–¿Cómo se vive lejos de Avilés y más en tiempo de pandemia?

–Añorando mucho a la familia y a este Avilés que llevo en el alma, pero después de diez años aquí –ya pienso en francés–, y con trabajo estable, estoy totalmente adaptada. En este país, y en concreto en Ginebra, avanzas mucho personalmente, conoces otras culturas, la enseñanza musical está bien valorada, y se apoyan y financian muchos proyectos musicales. La pandemia limitó mis viajes, por supuesto, pero en condiciones normales procuro viajar a casa cada dos meses, a echar unas sidrinas y tomar una longaniza de Avilés para coger fuerzas y volver.

–La Cofradía del Colesterol de Avilés vela por el cuidado de la salud cardiovascular. ¿Los músicos, en general, deben cuidar su dieta de cara a la creación y la interpretación?

–Sí, la Cofradía hace una gran labor de pedagogía en este sentido con los desayunos cardiosaludables. Es importante aprender desde joven a llevar una alimentación equilibrada, y también es algo fundamental para un músico.

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