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Cuando Avilés se sumergió en el firmamento Hollywood

Jessica Lange y Kevin Spacey recalaron en el Niemeyer en el verano de 2011, situando a la ciudad en el mapa artístico internacional

Spacey con parte del reparto de “Ricardo III”.

Spacey con parte del reparto de “Ricardo III”.

Finalizaba el verano de 2011 y dos estrellas del firmamento Hollywood visitaban Avilés. Dos proyectos memorables situaban a la ciudad aquel septiembre en el mapa internacional de las artes escénicas y la fotografía. Todo, con el Centro Niemeyer, inaugurado ese mismo año, como telón de fondo. El día 10 lo hacía la oscarizada actriz estadounidense Jessica Lange, que había elegido el Centro Niemeyer para presentar, por primera vez, su obra completa de fotografía. Lange se desplazó un día antes a la ciudad para estar presente en la inauguración oficial de su exposición, titulada “Unseen” (oculto, desconocido) que reunía 78 fotografías tomadas durante en las dos décadas anteriores. La actriz había comenzado a principios de los noventa a realizar fotos de sus viajes gracias a la Leica M6 que le regaló Sam Shepard. A finales de septiembre de 2011, también en Avilés, Kevin Spacey hacía vibrar a la ciudad con el estreno de su “Ricardo III”, una versión de la crónica histórica de William Shakespeare que Spacey protagonizaba bajo la dirección de Sam Mendes. El actor se hacía dueño del escenario desde el primer minuto, y logró eclipsar al resto del reparto a lo largo de toda la función, sobre las tablas del teatro Valdés.

Jessica Lange, en el Centro Niemeyer.

Lange y sus fotografías ofrecían a los seguidores de la actriz la oportunidad de visitar la muestra desde dos perspectivas diferentes , la de las dos series que presentaba: “Things I See” y “On scene-Unseen, Mexican Suites”. Avilés fue la única ciudad española donde pudo visitarse la exposición. Aunque Lange es más conocida por su faceta como actriz, estudió arte en la Universidad de Minnesota, con una beca específica para formarse como fotógrafa. En su etapa universitaria visitó España y París, y fue entonces cuando decidió anteponer el arte dramático a la fotografía. Mientras trabajaba de camarera o modelo en Nueva York o simultaneaba con su carrera de interpretación, no abandonó su afición por captar momentos extravagantes en la Gran Manzana.

Su primer papel significativo en el cine le llegó en 1976, de la mano del productor Dino De Laurentiis, quien la contrató para protagonizar el remake de “King Kong”, un papel por el que obtuvo malas críticas. Ella no se dio por vencida y con los años se hizo con dos Oscar como mejor actriz por “Las cosas que nunca mueren” y a la mejor actriz secundaria por “Tootsie”. Entre 2011 y 2015, participó regularmente en la antológica serie de terror “American Horror Story”, creada y producida por Ryan Murphy y Brad Falchuk. Tras aquella visita a Avilés, en la gran pantalla también se la recuerda por sus papeles en “Todos los días de mi vida”, “En secreto” y “El jugador”.

Igual de curtido en el mundo de la escena, Spacey causó sensación desde que puso pie en Asturias. Recordaba el crítico de teatro de LA NUEVA ESPAÑA, Saúl Fernández, que eran los tiempos en que el actor se pasaba las mañanas jugando al tenis en las pistas del polideportivo de La Magdalena, cuando tomaba café en una terraza del Parche, comiendo en Casa Lin o tomando croquetas contemplando la medianoche desde un banco de la plaza de José Martí. Spacey se sumergía en la interpretación –que ejecutó brillantemente a ojos de la crítica – y elevaba hasta las puertas del cielo a los espectadores que le contemplaban. Tenía ya dos “Oscar”.

Nada más levantarse el telón del Palacio Valdés el 28 de septiembre de 2011 comenzaba uno de los monólogos más famosos del dramaturgo inglés. Con todas las entradas agotadas desde hacía semanas y los hoteles de Avilés completos, Spacey tuvo tiempo de visitar el Centro Niemeyer de nuevo. Unos meses antes, en marzo de 2011, participó en los fastos de la inauguración del Niemeyer. Junto a Serrat dijo cosas como: “El arte y la cultura nos alejan de la estupidez” o “si les damos a los jóvenes la oportunidad de poder ir al teatro, vivirán una experiencia de tal envergadura que nunca olvidarán. Será una semilla para el futuro”.

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